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lunes

Escala en busca de Sol

Como el exfumador que aborrece toda traza de humo en su rostro o el periquito al que el alpiste sabe a poco, miro hacia atrás, no tan atrás y veo mucha soledad mental. Veo banalidad. Y como el exfumador aborrezco esa vacuidad y miro al futuro esperando algo más.

En la geografía de mis días busco orografías desafiantes, que en lo rutinario encuentren también su lugar nuevos puntos de escalada. Menos procrastinación y mas acción. Probablemente no sean éstos más que propósitos de año nuevo (o su resaca), pero quiero pensar que no, que esta vez durará la inspiración, que no ganarán la pereza y apatía. O, al menos, no siempre. 

Nada más, hoy sigo monotemático. Obsesionado y a vueltas con la inspiración. Obcecado con la importancia de la escritura para sentirse mejor con el exigente espíritu crítico de uno mismo. Este post quizás no interese a nadie, pero es un alivio para mi futuro yo. 

Todo lo que se aleje de la siguente frase entrecomillada será recibido con pleno gozo: "Quitadme todo lo necesario pero, por favor, dejadme lo superfluo"

Que lo superfluo no sea la inercia a cada paso del camino. En eso me centro por ahora para equilibrar la escalada de cada día. 

martes

Rompiendo el trépido hielo

Tengo tanto por lo que escribir, que por tanto, no escribo. Habría tantas cosas que decir, que expresar no consigo. Tantos motivos para ser feliz que, en un desliz, la facultad de enumerar he perdido. Tantas ganas de vivir, de disfrutar este momento, de sonreír y abrazar; que de dejar constancia en recuerdos, muy a mi pesar, con frecuencia me olvido.

Mas somos cuatro ya aquí, el milagro ha sucedido. Todos sanos, todos en casa, todos felices, todos unidos. El torrente de emociones es tal, que controlarlo hasta el momento no he podido. No hay presa que pueda parar una conciencia presa de sus latidos. De mis dos niñas. De mi ninfa y de mi perla. Lo reconozco: estoy enamorado perdido. 

Quiero que este post recupere el tiempo no invertido. Quiero que rompa un hielo, por más trépido y tímido que haya sido. Soy tan feliz que no se me nota, es tal la implosión de emociones que al externo nada ha salido. Tales son las ondas gravitacionales de ilusión que la luz no se ha escabullido. Y por tanto no es visible para ningún observador que lo haya requerido. 

Gracias a la vida que me ha dado tanto que diría Mercedes Sosa. Gracias por lo que queda por venir. Aquí estaremos para disfrutarlo. Y, una vez rota esta fina capa de escarcha, escribir y compartir. Dejar constancia en cada letra de que la magia existe y de que además, por suerte, sigo aquí para contarlo.

Cronología del devenir de nuestra historia futura

Nos atacan, nos defienden y esperamos a que suceda quién sabe qué. Siento que pertenezco a una generación que, con suerte, no vivirá los horrores de una guerra en sus carnes, pero que sufrirá una situación de posguerra psicológica continuada. 

No nos atacan y nos defendemos como podemos. Esperamos un salvador externo, algunos, un click que nos devuelva a la vida de 2019; los otros. Miramos nerviosamente el teléfono, noticias y evasión. Hasta que gana la evasión y mandamos hacia adelante lo que hemos o queremos realmente hacer. Hasta más ver, hasta lo que espere cada uno, salvador o click, en un eterno purgatorio. 

Respiramos preocupados, vivimos en tensión y odiamos por entretenimiento. Tememos el confinamiento de nuevo, pero, llamadme loco, observo como en lo más profundo de muchos, de algún modo, lo esperan (e incluso desean). Adictos a que sea obligatorio lo excepcional y que lo que debería ser excepcional sea cotidiano. 

Entre tanto, TODOS, y perdón por las mayúsculas, buscan medidas al corto plazo. Todos piensan en la economía cortoplacista, en llevar el plato de comida hoy. CASI NADIE (mis disculpas) gasta un minuto de su tiempo en pensar en el futuro, incluso inmediato. La dispersión y fracaso escolar no pueden que aumentar en este contexto. ¿Alguien ha pensado en la infancia nefasta que tendrán las próximas generaciones con el prolungarse de este status quo? ¿Qué clase de adultos saldrán? ¿Qué potencialidad, enriquecimiento mutuo y poder de jugar primero e imaginar después les estamos negando?

Siento que estamos en una burbuja a la que buscamos la linde, creyendo que en septiembre todo cambia o quizás con la llegada de 2021 todo será solo un mal recuerdo. Puede que sea un refugio psicológico, pero ese pensamiento carece mucho de un futuro no ya mejor, sino, al menos parecido, a lo vivido por nosotros en el pasado. 

No sé la solución, porque no la hay. Sé que la estrategia para llegar a algo parecido debe pasar por el futuro y no sólo por reaccionar a expensas de lo que pase mañana. Partiendo de ahí las tácticas son más claras: intentar escapar de la burbuja de atemporalidad y que la educación y la escuela sean prioritarios. No puedo entender que el turismo y el ocio nocturno, ambos importantes en el corto plazo en la mentalidad anterior a 2020, prevalgan sobre lo que realmente vale y valdrá para nuestro futuro como sociedad, en primera instancia; como especie, en última. 

Por si fuera poco, en pleno 2020 no nos nutrimos con energías renovables y continuamos a romper el subsuelo de parajes naturales en busca de energías que no pueden hacer otra cosa que empeorar la situación.

Nos atacamos, no nos defendemos y esperamos estar entretenidos al máximo cuando el apocalipsis finalmente llegue hasta nosotros.

jueves

Turista en casa

A veces el orden de los factores sí altera el producto. No es lo mismo una familia grande que una gran familia. Y yo, por suerte, poseo ambas. Si la vida es un regalo, éste mío posee un envoltorio precioso, majestuoso, cercano, radiante y eterno.

Como cada año, el retorno de vacaciones da que pensar y también pesar. Pasar horas recordando lo que fue, pensando que puede ser o soñando que será; conjugando el verbo volver en diversos tiempos: en subjuntivo pocas veces, en condicional algunas más y en futuro casi siempre.

Este año vuelvo a la rutina con el corazón más lleno que nunca. De emociones, abrazos, cariño, familares y amigos. He sido capaz de dar sorpresas a mis tres referentes vitales en forma de album fotográfico, con textos que transmiten toda emoción, toda vida. Retales de unas vidas, que son las suyas, pero confluyen en la mía para desembocar en una misma mar, que es Nerea. Los sedimentos acumulados en curso nos hacen volar juntos y aterrizar en sincronía.

Siempre fui de la opinión de que hace falta volar para poder echar raíces. Yo empecé a volar solo, de un tiempo a esta parte me di cuenta de hacerlo en manada. Para mí volver a España de vacaciones siempre fue una sensación anómala (y de hecho la libreta en la que escribo mis reflexiones en tales periodos tiene el título de este post) porque me hace sentir como un turista en casa. Porque turista soy esos días al fin y al cabo, mi día a día es distinto al que haría viviendo allí. Por otro lado estoy en casa, que es la casa de la gente que más quiero: mi padre, mi madre y mi hermana.

Sin embargo, algo cambió este septiembre. He sido menos turista y he estado más en casa que nunca. Han sido semanas perfectas, tanto que crean elevadas expectativas para cualquier otro periodo vacacional futuro y además coronada con una velada preciosa y mágica, que la palabra matrimonio aún con toda su magneficiencia, es capaz incluso de banalizar.

He sido feliz de estar con tanta familia (una gran familia grande) y de volver a ver tantos amigos, muy buenos, que casi me olvidaba de haber dejado tan lejos de mi día a día.
Las alas siguen haciéndonos volar, pero serán las raíces las que nos harán volver. Volver: esta vez sí, en infinitivo.

viernes

Hojas en blanco y noches en vela (Una reflexión espontánea sobre la estabilidad)

Una hoja en blanco y otra patada a las manecillas del reloj. Una idea que brilla y quiere ser transformada, no mejorada, en ocasiones ninguneada y en otras magnificada. Otra equivocación. Un relato corto, que resulta ser algo más, que las circunstancias (humanas y no) fuerzan a postergar y otro error de bulto, que no de cálculo.

Errores comunes y propios, fallos que nos hacen crecer, dos palabras ensayo-error, nada más humano. Arrepentimiento y rectificación pertenecen a lo divino, pero válganos la prosopopeya. No, no, no. Esta vez era un texto fácil, sobre equívocos consensuados, aceptados socialmente, en la mente colectiva; pero no va a poder ser, demasiado poco entretenido para poder marcar la diferencia. Cuando los cambios que se avecinen sean reales, se buscará el punto blanco entre el alquitrán de responsabilidades para los placeres mundanos, en mi caso la escritura. No, no, no, no lo entiendo; empieza como eso, siempre, y acaba siendo obligación, con reglas morales, bueno no morales, más bien deontológicas; imprecisas e inexistentes pero certeras. Una antítesis que no puede vivir sino en la contradicción constante de una mente humana acostumbrada al naufragio y recolección de lo que resta.

Si una risa no siempre es positiva, y la carcajada puede ser irónica, afilada e incluso burlona; quién puede hablar de estabilidad, con qué derecho. Claro, es lenguaje, invento humano, todos tenemos el derecho y el deber de adoptarlo y hacerlo crecer en nuestras entrañas, no importa si viene prostituido. Es nuestro, vuestro y su derecho y deber, como humanos, con el lenguaje.

Traté de preguntar en conversaciones mentales, tan irreales como pedagógicas, quizás este símil no se entienda; ¿qué es estabilidad? El geólogo me dijo que la forma poligonal regular, lo poliédrico, aristas perfectas; nada más estable, ¿no ves como diamante, cuarzo y otros minerales nos lo enseñan? geometría y geología se tocan, no por casualidad. Sí, sí, sí. Me contestó el astrónomo, pero geometría no incluye solo la línea recta. Los arcos, las esferas, en definitiva, la línea curva también es geometría. Y es estabilidad en su estado más puro. ¿No ves los planetas y átomos? El número aureo en cada espiral logarítmica, se cumple en galaxias y no sólo. Es la estabilidad real, lo curvilíneo y no la rectitud. También en los ríos, no van por el camino recto que sería lo más "sencillo": serpentean, forman meandros y recorren hasta el triple de distancia respecto a desembocar en línea recta en el mar u otro río. Es lo curvo, que en un espacio tridimensional se desarrolla en lo esférico. Es sinónimo de estabilidad.

Estabilidad, es concepto, lenguaje. Pero no es unívoco. No es la recta ni la curva. No es lo ideal. Tampoco lo indeseable. Escapa a mis capacidades, documentarse más sirve de poco en estos casos. Yo pensaba en un texto fácil, de verdad, para este post. Uno sobre equivocaciones aceptadas. Un snack de opinión cotidiana, menos reflexivo, más directo. Sin más horizontes ni finalidad que el texto en sí. Pero hoy no ha podido ser, lo propio ganó a lo común. No común como vulgar sino como compartido. Perdonen el individualismo. Yo pretendía escribir algo fácilmente comprensible, pero di una nueva patada a las manecillas del reloj y la hoja sigue en blanco, siempre lo está.

martes

Sin ánimo de hacer spam. ¿Por qué hace Wwoofing? y, ¿por qué no?

Tres últimos días de trabajo, de trabajo voluntario; unas vacaciones diferentes e inolvidables que recomiendo a todo el mundo probar. Probablemente hoy, día de descanso porque hemos trabajado durante el fin de semana construyendo un muro a seco, iremos a Bath, patrimonio de la humanidad de la Unesco. Es genial estar en Gales y disfrutar del verde paisaje, perfecto hacerlo con la persona a la que amas, perfeccionando el inglés y aprendiendo cosas nuevas cada día.

Se trata del programa WWOOFING. Es una forma de voluntariado en granjas (agrícolas y/o ganaderas) biológicas en todo el mundo. El acuerdo es el siguiente, trabajar de cuatro a seis horas diarias de lunes a viernes a cambio de alojamiento y pensión completa. Muy económico, solo debes pagar los vuelos y los viajes que hagas en el fin de semana.

Hace casi un mes que estoy aquí trabajando en el campo y ya quedan sólo seis días para volver a casa. Bueno, a mi casa de Italia (ya sabéis mi teoría de los esquejes) y me da cierta pena dejar de lado la tranquila vida de aquí. Trabajar en el campo cansa, da molestias sobre todo en manos y espalda, pero al final del día no es dolor ni cansancio lo que acumulo sino satisfacción. Es un esfuerzo que gratifica. Tanto que casi no eres consciente de que comienzas a hablar inglés cada vez más fluido con la gente que te hospeda.

Nosotros elegimos Reino Unido, pero el programa está en todo el mundo y no hay límites de tiempo, depende de lo que acuerdes con la familia que te reciba. De hecho, hay gente que se pasa incluso un año haciendo esto. Totalmente recomendable.

En especial si, como es mi caso, os encontráis inmersos en un parón laboral forzado por las circunstancias. Porque para mi el Wwoofing, más allá de ser una excusa para aprender y perfeccionar una lengua o conocer lugares y gente nueva, me ha servido para volver a sentirme útil. Estar en búsqueda de empleo llega a ser frustrante, la sencillez de un voluntariado de este tipo sirve para relajar dicha sensación, relajar trabajando. Una paradoja sólo aparente, porque os aseguro que cada día la siento más cierta. Probad la experiencia, sin ánimo de spam os lo digo. Lo prometo.

El mejor cumpleaños posible

Una muy buena amiga me dijo hace un tiempo en una situación totalmente diversa pero en la que también, las fuerzas comenzaban a escasear: es muy difícil realmente tocar fondo, es más si crees que lo has tocado es síntoma de todo lo contrario. No obstante, en el peor de los casos puede servir para impulsarte y motivarte en que todo lo que venga ahora no puede ser peor. No parece algo positivo, pero no es tampoco negativo.

Por eso, ante días que parecen repetirse y horas vacías, ante la tentación de la excusa fácil a la resignación pero con el mantra claro de que "si quieres cambiar algo, debes probar haciendo cosas distintas", momentos como los vividos hace unos días, no sólo dejan una imborrable huella sino que ayudan a luchar contra nuestro peor enemigo en esta época: nosotros mismos, especialmente, esa pequeña región de nuestro cerebro en el que se generan nuestras expectativas.

Angustia y desazón, cambiar candidez e ilusión por inercia inoperativa. Son estos los problemas, pero no de lo que quiero hablar hoy. Porque a veces buscamos cambios externos para mejorar el equilibrio interno, y nuestro cegado egocentrismo nos hace olvidar que gente que forman parte de nosotros están ahí, siempre, para lo bueno y para lo malo.

Lo de estos últimos días, cuya sensación de fugacidad es directamente proporcional al bienestar que hemos sentido, ha sido algo mágico; realmente lo necesitaba, este paréntesis, en este caso era algo más que una visita familiar.

Porque precisamente, lo más valioso tantas veces es aquello que no se puede cuantificar (por fortuna), tan bello como inesperado. Con el poder de transformar las horas, minutos y segundos de nuestro sistema sexagesimal en momentos e instantes, que devendrán en felices recuerdos. La unión suave y cuasi sinfónica, a través de la armonía de un ritmo musical, las risas infinitas, las miradas de complicidad, el no querer que aquello acabe y el saber perfectamente que lo hará espacial y temporalmente. Corazones que baten al unísono y hacen mover sus extremidades con una orquestación exquisita, una amargura en la despedida que conlleva una extraordinaria felicidad en el reencuentro. El poder disfrutar, celebrar, reír, cantar, llorar de una famila, mi familia. La importancia relativa del resto y la suerte de poder compartirlo con la única persona con la capacidad de erizar todos tus poros con apenas un suspiro de sus labios.

Hace un tiempo lo escribí, no es ni el mejor ni el peor de los períodos, el ánimo no debe decaer y la región más bella de Italia ha sido testigo del reafirmar de este deseo imperturbable. El poder haber disfrutado de la familiaridad, en su sentido más íntimo y cercano, hecha vida, que es la vida en sentido absoluto. Absolutamente: el sentido de la vida.

viernes

Análisis SWOT de la situación actual

Nunca me ha gustado seguir modas, ni seguir a aquellos que se autoproclaman adalid de lo diferente, porque no son más que una controtendencia convertida en moda potencial que crecerá exponencialmente, miren el caso de Beppe Grillo aquí en Italia para ilustrar el ejemplo anterior. No obstante, en parte por la tendencia y sobre todo, por mi situación actual personal, no puedo dejar pasar la ocasión de hacer un análisis de la actual crisis, pero desde un punto de vista diferente, sin ninguna pretensión de sentar cátedra ni ser dogmático.

Marketing. Palabra que puede denominar un sinfín de cosas y que, sin embargo, se suele asociar a cosas que no lo son (como las Relaciones Públicas), otorgándole matices más o menos negativos. Una de las herramientas asociadas a una estrategia de marketing y que destaca por su uso es el análisis SWOT (en español DAFO), que es la evolución natural y adaptada al concepto del mercado capitalista de una lista de pros y contras. En el se estudian Debilidades (internas o del producto), Amenazas (externas o del mercado, competencia...), Fortalezas (Internas) y Oportunidades (Externas).

Esta crisis económico-social y ético-motivacional en la que vivimos puede ser bien analizada bajo estos parámetros, dependiendo del actor social. Para los jóvenes, como debilidad esta el actual contexto de precariedad y ausencia de seguridad laboral, la amenaza de nunca llegar a cotizar lo suficiente como para poder tener una jubilación feliz y de ser una generación pérdidas entre la anterior y las siguientes. Sin embargo, como fortaleza estamos luchando contra el aberrante individualismo actual que nuevas tecnologías y una cultura globalizada de amor a las cosas y uso de las personas (en lugar de ser al contrario) está imponiendo paulatinamente. Así, nos organizamos para protestar y ayudar como en el caso de los desahucios, formamos más cooperativas de trabajo que en el pasado e iniciativas tan saludables como los Bancos de Tiempo llegan a su zénit. Estas fortalezas son una oportunidad para poder conseguir un empleo futuro, un empresario que no sea sólo jefe, sino también líder, sabrá reconocer la valía de esta fortaleza anterior descrita e invertirá en las personas que la representan.

No obstante, está la otra cara de la moneda y los infinitos grados que rondan al inalcanzable término medio. No todos los empresarios son líderes, de hecho, una gran parte de ellos son de naturaleza cortoplacista, aunque luego se quejen del "poco compromiso" de los trabajadores jóvenes. En primer lugar, para llamarlos trabajadores hay que tratarlos como tal. Creedme que si una empresa va mal por el contexto y se dedica a aprobar stages (obviamente no remunerados) a jóvenes titulados, difícilmente saldrá adelante; si no me das una prospectiva como puede interesarme lo más mínimo tu éxito y tus beneficios. Es una nueva manera de esclavizar totalmente legal e influye como amenaza al joven anterior referido en el párrafo anterior.

Es cierto que describir el problema es fácil, lo difícil es proponer alguna solución. Es obvio que no podemos cambiar a las personas ni esperar que un bonito discurso pueda sobre el afán de lucrarse; seríamos descritos de utópicos y demágogos para arriba. Lo que se puede reforzar, siguiendo en la línea del marketing son los elementos del marketing mix. El producto, en este caso tu mismo, tu formación, ganas de aprender, pasión por lo que te ocupa, dinamismo y aprendizaje contínuo. La distribución es el segundo elemento. Está claro que si buscas ser pescador de atunes Madrid no es tu sitio, no es sólo importante saber presentarse y en qué modo; el tempismo y en este caso el lugar son primordiales. Podemos meter en este saco los ingenieros que deciden en base a sus objetivos, emigrar hacia Alemania. En tercer lugar, el precio; lamentablemente no depende de nosotros, ya no existe aquello de promocionarnos a menor precio que otro candidato, las empresas han roto las reglas creando legiones de precarios dispuestos a todo por hacer un poco de currículum... El último elemento es la comunicación, mejorar el propio currículum y carta de presentación, inventar modos creativos de llegar donde pocos llegan, esto depende de cada uno pero es bastante clave para llegar a tus objetivos.

Existen millones de casos de empresas y marcas que han aumentado notoriedad y ventas (sus objetivos) gracias a una excelente comunicación. También se puede aplicar a alguien que busca empleo. También hay algún ejemplo aislado de empresas que sin hacer comunicación y reforzando los otros elementos del marketing mix (distribución, precio y producto) han llegado a buen puerto; pero sin duda, no es la norma, enhorabuena si estás dentro de este grupo. Ilustra este tipo marginal de empresas el grupo Inditex o Mercadona.

En definitiva, no es más que una simplificación de la realidad codificada en términos de algo tan usado como el marketing. No obstante, presentar unos excelentes "producto", "distribución" y "comunicación" no asegurarán tu éxito; pero el no hacerlo, si te llevará inequívocamente al fracaso. Solo en el diccionario éxito se encuentra antes de trabajo...

miércoles

A mi abuela

Recordaré siempre esa mirada impertérrita al paso del tiempo, que parecía mirarte directamente al alma, a través de esos ojos a caballo entre azules, verdes y el color de la miel. "Hay tiempo para todo. Para lo serio y para las chalauras" solía decir cuando en una situación, correspondía mantener la compostura. Hablo de una mujer, para mí, estandarte de la fortaleza interior y con un sentido del humor intachable, que se desvivía por su familia y recordaba su infancia con una ilusión que transmitía mediante sus recuerdos a quien le escuchaba. Como su orgullo por haber nacido a las faldas de la Peña de los Enamorados o su eterno aprecio por la vida en el campo. Resistió con la máxima entereza malos tragos, como la muerte del amor de su vida o como, lo que debe ser la peor de las amarguras en esta vida, la pérdida de uno de sus hijos. Me encanta recordarla en un día como hoy, aunque siempre la tengo presente. Con esa mirada y con esa sonrisa; y, a pesar de que el porqué de estas líneas sea triste, puedo esbozar una sonrisa porque ya descansa en paz junto a mi abuelo. Pero sobre todo, porque sigue viva dentro de cada uno de sus hijos y nietos. Hay personas que dejan huella en tí, pero la suya además tiene la peculiaridad de ser imborrable, como la intensidad de su densa mirada.

Hoy es un día en el que pesa la distancia geográfica más que nunca. Te echaré mucho de menos, abuela.

jueves

Observando la lluvia de madrugada tras la ventana

Que no muera el deseo, ni cesen las fuerzas. No falte el ahínco ni se ausenten en la mente las esperanzas. Que luchar sea una constante, no en el sentido de competir, sino en el de aprovechar cada oportunidad; que procrastinar no sea más que otro vocablo conocido, pero no definitorio.

Que llegue el punto en que la probabilidad cambie estos deseos del subjuntivo al futuro, y que sea el presente quien decida cual cumplir y en qué grado. Que no es la peor situación, ni en las peores condiciones, que el contexto externo no ayuda pero tampoco dificulta. Que el mundo es vasto, como vastas son sus oportunidades; pero no existe ningún imán para las mismas.

Que de ésta se sale, que existen buenas intenciones y calibrados objetivos, que el apoyo y cariño de los tuyos es manifiesto y superlativo. Que sí, es cierto, no tienes trabajo, y que, a pesar de las horas invertidas en buscarlo y el empleo del tiempo en seguir estudiando la lengua; siempre parece ser insuficiente o al menos, poco para el ideal. Porque su aprovechamiento no nos hace exentos al fluir del tiempo, fugándose antes nuestra certera impotencia. Porque nunca dejaste de ser positivo, pero los días fríos y lluviosos, como hoy; te confieren ese especial y traicionero estado de melancolía.

lunes

Orden del día para un creativo publicitario (personal-mente)

Deductivo e inductivo. Ambos se basan en la intuición. De lo general a lo particular o viceversa, no es esto lo relevante sino que se basen en ese mismo principio. Ese control de lo que se hace, pero sobre todo de cómo se hace, en qué tiempos y espacios y que reacción cabe esperar. Es necesario investigar, labor de documentación, buscar y buscar, la web es un gran compendio pero no es un fin, sino una herramienta. El papel sigue siendo importante y las experiencias vitales de gente mas o menos cercana, pueden ayudar a encender la mecha. 

Al mismo tiempo, todo debe ser apuntado. Nada se desprecia, nada se evalúa, todo es derivable. Aqui existen tantos métodos como personas, puede ayudar un texto, unas palabras o puede hacerlo un dibujo o hacer un pequeño esbozo. De aquí la necesidad del trabajo colaborativo, de la necesidad de reunirse y colaborar. 

Llega el momento de llevarlo a cabo, una de las ideas es demasiado simple, dices: "eso lo podría haber pensado cualquiera" le das mil vueltas, aunque la dejas. Ahí algunas más, no puedes evitar sentir afinidad por alguna en particular y confías en que sea aquella que "gane", mientras llevas adelante lo que en tu mente son alternativas. Confrontaciones y mas confrontaciones, las ideas no son adaptadas a quien debe usarlas, vueltas y vueltas, y nuevos briefing llegan...

Al borde de la locura, tu sales por esa puerta y es tiempo de ocio, pero tu mente no entiende de horarios. Es un estado obsesivo-adictivo, no tan placentero cuando llegan las llamadas crisis creativas (meritorias de todo un escrito aparte). Pero llegará el alumbramiento, ese click, eso que se suele revestir de mágico y que siempre parecerá fabuloso en el primer momento y solo un mero esbozo inacabado cuando toque defenderla ante la realidad de las cosas. Obviamente, ese alumbramiento no es el fin, sino el comienzo de nuevas fases, más y más trabajo...

Llegas al día de la presentación, conoces los conceptos mejor que los nombres de tus primos. Sigues teniendo cierto afecto a esa idea tuya revolucionaria, aun así existe otra que piensas que cogerían, otras ideas mas irrealizables y aquella que pensaste en descartar por simple, pero te aconsejaron incluir. Una o dos semanas después, comprenderás lo frustrante de la profesión, el porqué debes interiorizar el trabajo pero sin involucrarte emocionalmente, ganó la idea simple. "Esa que la podría haber pensado cualquiera", precisamente por ello. 

A todo esto sigue la materialización del proyecto para su ejecución: storyboards, esbozos, banca imágenes, copys, castings y sobre todo cambios, muchos cambios. Hasta que la obra pasa a producción. Se acabó, trabajo realizado. Trabajo que se interioriza; que tiene algo, sino de artista, sí de artesano, pero que no deja de ser un trabajo, una obligación, no merece unas gracias porque es tu deber. Debes empezar una y otra vez este proceso, mientras corriges textos o ayudas a redactar presentaciones y comunicados de prensa. 

Esto es solo una aproximación a lo que se hace en creatividad publicitaria según mi propia experiencia, eludiendo la parte de reuniones con el cliente que también se hacen, aunque teoricamente corresponda a los ejecutivos y directores de cuentas. Concretamente, la de un copy, que hace labores también creativas propiamente dichas. Imaginad esto compatibilizado con la labor de organizador de eventos y en una lengua que no es la tuya. Esto es lo que me ocupa desde hace año y medio en Italia. Y, aunque alguno piense que esté loco, lo que me encantaría seguir haciendo el resto de mi vida laboral...

jueves

La generación obligada al cambio como dogma. Un parado más...


Todo es veloz y frenético, efímero, en esta vida y más en estos tiempos de crisis planeada. La promoción y publicitación de objetos apenas se diferencian con la de los servicios meramente humanos, si hace un tiempo se hablaba del peligro de llegar a una "cosificación" de las personas, esto ha llegado desde hace mucho. Existen personas que se enriquecen a base de especular con alimentos básicos como el trigo, haciendo imposible su consumo en países pobres cuya población muere de hambre (basta ya del eufemismo "en vías de desarrollo")

En el mundo laboral sucede así, con los jóvenes aun más, forma parte de ese plan el no tener expectativas. El ser una generación obligada a no echar raíces en ninguna parte y al mismo tiempo en todas. A la inestabilidad laboral y falta de prospectivas, a no saber a qué lugar corresponde tu futuro, contar el tiempo en meses, semanas, horas y minutos; pero con la prohibición moral de no contarla en años, sería pretencioso en el contexto actual. 

Es, ahora, cuando recuerdo una conversación casual un día como cualquier otro con la mujer que sentó ante mi en el Cercanías en Madrid. Me pregunto qué leía (y era un libro de diseño) luego que qué estudiaba, le dije publicidad. Acto seguido me contó una simpática historia de una prima suya que también hizo dicha carrera y que, previo revoloteo en varias agencias, acabó quemada, montó una agencia de viajes y "ahora le va muy bien" según me comentaba. Al llegar a mi estación, me deseó que tuviera tanta suerte como su prima y pudiera montar yo también mi agencia de viajes. 

Dejando a un lado que esa persona no sabía que hacía un publicista o un creativo publicitario en su tiempo de trabajo (ni falta que le hacía), a causa, en parte al hermetismo existente en sus procesos productivos, me resultó algo curioso esa conversación peculiar que hoy me vuelve a la cabeza. Pues bien, a partir de enero formo parte de este "juego" en el que se encuentra inmerso uno de cada cuatro españoles. La nueva ley laboral de Mario Monti hace insostenible la empresa, donde lo verdaderamente ineficaz es tener 4 socios directivos incompetentes cobrando un pastón, por lo que van a despedir mucha gente para enero y yo formo parte de esa gente, obviamente no ser italiano de nacimiento ha facilitado esta decisión.

Lejos de apreciaciones personales, la publicidad es un mundo extraño donde el talento sólo se valora si va acompañado de números y rentabilidad, que en realidad es mas al medio plazo pero que los de arriba, esencialmente cortoplacistas, querrán en la inmediatez. En este mundillo, o trabajas compartiendo almuerzos y copas con auténticos capullos (con perdón) también llamados clientes; o te viene esa persona que trata con ellos (normalmente con caracter agriado) a trasladarse sus deseos u órdenes. Yo soy de los segundos, cumplo órdenes, pero soy feliz como creativo, lo prefiero mil veces a tratar con jefazos de empresas que me repugnan. O al menos lo era, ahora busco trabajo; desde el mes de enero, esta vez en todos los ámbitos y no solo el creativo publicitario. Lo único claro que sé es que sigo en Italia. Que desde luego es mucho. Más de lo que podría imaginar en una situación del género.

miércoles

Algo más sobre mí. Oda al vitalismo existencial

Miran, vuelven a mirar, intercambian miradas y sonríen. Reacción tan lógica que incluso escapa a mí una sonrisa. Imagino que si caminase con mi chica por cualquier calle de mi ciudad y viese a un tipo con pelos de loco, barba, sin manos a toda velocidad con una bici y cantando en extranjero, esa sería mi reacción. Y es que, yo soy ese típico tío que va con la bici, le viene una canción a la cabeza y la canta, sin más. Es todo un placer, para deleite de los viandantes italianos, cuando en su mayoría son españolas o inglesas. 

Forman parte de esos placeres que pudieran ser considerados absurdos, pero que no por ello son menos gozosos. Encuentro increíblemente placentero quedarme dormido mientras veo algo en la tele, independientemente de lo tarde que sea o lo temprano que deba levantarme, poner dos alarmas por la mañana para apagar la primera medio dormido y saber que la real es la segunda, pudiendo dormir un poco más, u observar los suaves y delicados movimientos de alguien habilidoso mientras aparca su coche. 

Irracionales, como una caricia en el pelo o la brisa de un susurro, pero de suavidad indescriptible. Son pequeños detalles que te hacen sentirte vivo. Ciertos momentos de silencio y contacto visual, antes de decir algo que te gustará, algo bonito o simplemente: el instante anterior a un beso. Poder desconectar de este mundo con sólo apretar un botón, la felicidad de no tener Smartphone y tener el derecho a ser "ilocalizable", esa sensación de frescor y bienestar después de una ducha caliente en invierno o tras haber hecho deporte durante 1 hora.

El rumor de la lluvia, mientras se está calentito y en buena compañía bajo una manta, reencontrar a alguien de tu pasado y ver que vuestro vínculo ha perdurado al paso del tiempo; la ilusión por volver a casa y sentir el calor familiar, que hace que merezca la pena luchar por tus sueños fuera de ella: por ellos y su apoyo incondicional. Ese microinfarto cuando ella te mira y ese relax cuando ella te abraza. Esa sensación de que nada puede dañarte, cuando tú eres el primero que se ríe hasta de tu sombra, de que los problemas mientras sólo sean materiales no son mas que eso, y de que la única condición para morir es estar vivo. Microinstantes de felicidad que son insustituibles, podría continuar mencionando hasta el infinito, pero no es ese el mensaje. Realmente, no queria transmitir ninguno en específico con esta entrada. Hedonismo en su estado mas puro. Paz.

lunes

Otra inútil entrada sobre la depresión postvacacional de conclusiones muy útiles


Volver, retornar, retomar la normalidad, la calma, la cotidianidad; al fin y al cabo, regresar al estado real de las cosas. Después de un mes en el que la excepción ha sido la norma. Destinándonos en un lugar donde la rutina se aglutina, y sino fuese por los grandes esfuerzos personales para que esto no suceda lo haría mucho mas, donde la melancolía puede dar paso al conformismo mas hiriente, transformando ocho horas de formación y aprendizaje en hastío y una mas que aparente apatía.

Probablemente, la anterior sea una de las definiciones mas larga, menos exhaustiva y mas personal que puedo dar de un fenómeno común a todo trabajador y algún que otro estudiante: la depresión post-vacacional. Después de un periodo vacacional largo, como es mi caso de un mes, se añora seguir escapando de lo que en realidad te ocupa durante los restantes meses del año.

Pues bien, esta entrada que escribo hoy es, reitero, mas personal y automotivante o motivacional que nunca. Basta de tristeza, expresada en los dos primeros párrafos, acabo de llegar de nuevo y eso ya es algo positivo, he tenido la oportunidad de estar un mes con los míos y en mi tierra, que como reza su publicidad desde hace años solo hay una ,y tengo la fortuna (y mas en los tiempos que corren) de tener un puesto de trabajo en algo que me hace feliz, aunque sea en una tierra lejana; pero no menos bella como es Italia.

Porque empezar de nuevo es, como comenzaba mi discurso: volver. Pero también es incentivarse a hacer nuevas cosas y a mejorar en las que ya se hacía. Trabajo en la publicidad que es algo que me apasiona, pero hay muchas mas cosas que hacer, deseos que cumplir, mucho que aprender, aun mas que leer y sobretodo, demasiado por crecer en muchos ámbitos ajenos o no al campo al que me dedico.

Así que transformemos el inicial sentimiento de pena por lo que se deja y cambiémoslo por la apreciación por superar aquel reto que se tiene por delante, tal y como refleja la composición de este mismo post en su modo de ser redactado. Porque no es verdad que el regresar de vacaciones sea depresivo, sino la actitud durante concepción del periodo en el que se está, son cambios para nada negativos, ni muchísimo menos sino que vienen a sumar y que constituyen momentos irrepetibles en mi vida y por tanto, un regalo o mas bien una recompensa a un esfuerzo realizado y que nunca debe cesar. Esta es mi manera algo naïf y ecléctica (palabras especialmente escogidas) de homenajear a los míos y a mi tierra, lejos geográficamente pero siempre cercano con el corazón. Es una entrada quizás demasiado personal, o quizás no; este blog no sigue una linea conceptual marcada, pero no podéis decir que al menos no lo avisé...

viernes

Oda a la autorrealización mental

La mente vuela y vuela, siempre esta activa, lista, pronta, preparada para acoger conocimiento, experiencias y vivencias. Como una especie de esponja; pero de funcionamento inverso, al presionar lo que fluye es hacia dentro. Irrigar nuestra sed de potenciarla es mas que un placer. Cada uno encuentra este placer donde le place (valga la redundancia), es mas que eso, es una especie de instinto racional al cual la palabra instinto hace vulgarizar pero sin llegar a banalizar su naturaleza.

Lamento parecer haber perdido la ilusión en algún momento del camino,y celebro padecer de nuevo esa necesidad, adolecer de exceso de pensamientos e inquietudes y querer transmitirlo a una audiencia anónima, simplemente por el placer de divagar con las palabras, sin mas evaluación ni moral que la de sentirme liberado y saciar esa sed de hacer fluir las palabras que recorren cada rincón de mi mente.

Es un soplo de aire fresco saber que no me ha dejado de divertir, no es un problema de autopresión, aunque a veces lo parezca, ni siquiera por creer que se espera algo de mí. Creo que mas de una vez he hablado del arma de doble filo que suponen crearse unas expectativas, por su carácter intrínseco y potencial de ser elevadas exponencialmente. Simplemente, era cansancio, cambios y sobre todo: mucho trabajo por hacer en otras parcelas, que incluso me han llevado a pensar en algún momento que ya no me divierte hacer esto. El que no sea cierto es un alivio, el estar contándolo una responsabilidad y el tener una herramienta para poder liberar mi mente, sinceramente, es otro alivio o mas que eso, un regalo: es darle un significado pleno a la palabra bitácoras.