jueves

Observando la lluvia de madrugada tras la ventana

Que no muera el deseo, ni cesen las fuerzas. No falte el ahínco ni se ausenten en la mente las esperanzas. Que luchar sea una constante, no en el sentido de competir, sino en el de aprovechar cada oportunidad; que procrastinar no sea más que otro vocablo conocido, pero no definitorio.

Que llegue el punto en que la probabilidad cambie estos deseos del subjuntivo al futuro, y que sea el presente quien decida cual cumplir y en qué grado. Que no es la peor situación, ni en las peores condiciones, que el contexto externo no ayuda pero tampoco dificulta. Que el mundo es vasto, como vastas son sus oportunidades; pero no existe ningún imán para las mismas.

Que de ésta se sale, que existen buenas intenciones y calibrados objetivos, que el apoyo y cariño de los tuyos es manifiesto y superlativo. Que sí, es cierto, no tienes trabajo, y que, a pesar de las horas invertidas en buscarlo y el empleo del tiempo en seguir estudiando la lengua; siempre parece ser insuficiente o al menos, poco para el ideal. Porque su aprovechamiento no nos hace exentos al fluir del tiempo, fugándose antes nuestra certera impotencia. Porque nunca dejaste de ser positivo, pero los días fríos y lluviosos, como hoy; te confieren ese especial y traicionero estado de melancolía.

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