martes

Rapsodia sin más

Cuando el tiempo pasa sin prisa, cada segundo de cada minuto pesa. Más y más. Pesa y pasa pesado sin prisa.

Plúmbeos minutos de horas etéreas en semanas eternas que en su conjunto vuelan. El todo más veloz que cada una de las partes. Una centrípeta contradicción. Trompeteos que se salen de la partitura.

Posan los momentos por poco, poco dura lo que feliz resulta. Y se olvida enseguida. Y si sigue, la transición entre un fotograma vivido y el siguiente es un silencio asordante. Un interludio eterno, entre bailes de deleite. 

Subjetividades sin más, escritura libre, ni más ni menos. Pasa el tiempo que pesa y nos pisa mientras pensamos en el recuerdo de buenos tiempos pretéritos; que dejaron su poso, mas pasaron, haciéndonos maldecir a quien (o que) del paso de un segundo al otro nos puso.

sábado

El culto al monstruo

Es un hecho, o los datos parecen demostrarlo: el cine fantástico de terror está en su mayor auge en años, quizás décadas. Los más jóvenes (y también los menos) lo consumen hoy en día en mayor medida respecto a generaciones anteriores.

Vuelven de moda los mitos del monstruo de Frankestein o el Conde Drácula. Mitos creados o, al menos iniciados, en una fría y oscura noche de verano. Sí, fría y de verano. Áquel fue un año sin verano a causa de una erupción volcánica. Un ambiente oscuro y ténebre que alimentó la mente de Mary Shelley, Lord Byron o Polidori, entre otros. Quizás alimentados por el contexto gótico y desesperante de ese año. La erupción volcánica provocó una carestía y hambrunas nefastas en todo el globo. Puro terror.

Llegamos a hoy, a la fascinación por el terror y lo distópico. El auge del monstruo como gran figura. ¿No será, quizás, que el presente ya distópico; que las guerras cada vez más deshumanas, con drones que matan gracias al dedo sobre un joystick de un chaval a miles de kilómetros; que la posición de poder de villanos de cómic o la defensa de valores antidemocráticos camuflados como supuesta libertad provocan que uno busque refugio en el terror fantástico para escapar del terror real?

Muchos preferirían un mundo con vampiros a un mundo con Netanyahu, Trump y Putin, estoy seguro. Ese magnetismo y devoción por el monstruo, me parece síntoma e hijo de nuestra época. Nuestro Zeitgeist no es el temor a un hipotético futuro distópico, sino la constatación de vivir en un presente que ya lo es. Insoportablemente.

Y ante tal escenario, la otra cara de la moneda: gente insensible. Insensibles ante el dolor, ante la muerte, ante la injusticia...indiferentes. Como deshumanos, sin cerebro, sin empatía. Como zombies. Quizás por eso, sea otro género fantástico que nunca pasa de moda, aunque sea por mera identificación inconsciente: la apocalipsis zombie. Sólo que en nuestro caso, por desgracia, esos zombies que caminan están más vivos que nunca.

viernes

Zarzas matutinas

Amanece, despiertas, la luz te estremece. Te levantas y viajas con el cuerpo, sin saber si coincidirá en el destino con la mente.

¿De qué depende? ¿Hacia dónde te mueves? ¿Qué te hace levantarte? ¿De qué depende? ¿De qué dependes?

Mira aquí, mira allá, distrayéndote o lee. Escribir, siempre fue liberador, la inspiración te posee. Llega, sobrevuela tu cabeza y se entretiene. Te deja siempre con ganas de más, pero tarde o temprano vuelve.

Te levantas hoy eres libre. Libre ¿de qué? Si ya amanece, si para todos el sol brilla igual, si la intimidad del papel se rompe.

Amaneció ya, avanza el día, tratemos el cuerpo y la vida que se nos regala hoy como cree que lo merece la mente.

martes

Pensamiento intrusivo

Pensar. Pensar que el reflejo no es necesariamente la realidad. Que rémoras del pasado pueden lastrar maravillas del presente. Pensar en exceso, como acto reflejo. Reflejo no es igual a realidad.

Pienso luego existo, mas no existe lo pensado. Se manifiesta en el torrente incesante de la mente, como una luz, un vibrante punto que salta esperando ser visto por la ignorante y acomodada mente (acomodadamente ignorante) que, seducida por los títeres de lo que se debe ser y desear en sociedad, pocas veces encuentra tiempo y espacio para pensar. Pero pensar de verdad. De verdad.

Pensar en la esencia, en lo inherente, en lo real. Más allá de sombras y reflejos. Dejando atrás espejos rotos y espejismos romos, miopes y, en cierto modo, también sordos.

Y caminar y respirar y el amplio mar nos dirá a dónde se va. Eligiendo vivir cada minuto sin mirar adelante en demasía, pero obviamente sin mirar atrás.

Pensar es escribir. Escribir reconforta y reconecta cuerpo y alma. En esto hay empeño, en esto hay algo de verdad.

Pensar es escribir, repito. Escribir es libertad.

domingo

Postal de una escena de verano más

Desde el turquesa reflejo del mar en sus ojos, me muevo, con su mirada; ondeando y costeando la línea del horizonte hasta el azul difuminado del cielo. Cielo azul. Cielo infinito, intenso, que parece celoso del azul verdoso que desde la superficie del mar resplandece. Y parece palidecer, ruborizado de nubes sutiles.

Y ella, mi perla, juega con las piedrecitas del mar, llenando una y otra vez su cubo. Con el vaivén del mar como banda sonora y el eco de gaviotas como efecto añadido.

Si alzo la vista, una ninfa y mi niña nadan divertidas, en el fundido turquesa del mar ligure. Interrumpido apenas por el verde intenso de la vegetación de la Palmaria, que llega a la infinitud del mar. Se baña en su infinito y se alza dignamente. Paisaje que llena el alma de afinidad hacia la esperanza. Pues si tanta belleza existe aún, aún nos queda por descubrir más.

Describo solo un instante, en familia, en el mar; que nada parece guardar de especial. Precisamente que pueda ser normal es nuestra pequeña victoria. El mar venció al mal. Respiremos cada ola, llenemenos de su sal y con la pilas bien cargadas será más fácil recomenzar.

El post de hoy no tiene tema. Es simplemente una postal.

sábado

Cinismo ilustrado

Que no hemos cambiado tanto, ni mucho menos, como seres humanos de Hobbes. Que seguimos amordazados y adormecidos, deprimidos con la careta sonriente. Hordas de resilientes estériles, intoxicados por el humo de un incendio que tácitamente continuamos a justificar.

Que el control social ya no se da por represión, sino por entretenimiento autocomplaciente. La heroicidad de disfrazar de cultural el cinismo. Cinismo ilustrado. Sé, creo saber, estoy infoxicado y pasemos a otra cosa.

30 años desde el asedio, la negación de ayuda humanitaria, la "zona segura" con desarme civil por la ONU y el posterior genocidio. Hablo de Srebreinica. Horror total, hoy asistimos cada día al peor de los genocidios en directo streaming. A las nuevas fuerzas de Herodes, que niegan la vida, el presente y, masacrando niños y escuelas, destruyendo también el futuro.

¿Y nosotros? nos vemos acorralados y empujados a combatirnos entre pobres en guerras en las que nadie gana, porque nada hay en juego. Al menos para quienes la combaten.

Mientras se pulen las botas: pan y circo, deshumanización del otro, cinismo para uno mismo. Relaciones standard, dudas, ¿has visto Adolescence?, un par de stories, 125 scrolls y a la cama. 

jueves

Creces y floreces, mi ninfa

Recuerdo cada detalle de aquel 14 de septiembre de un año extraño, como lo fue el 2020. Recuerdo tus leggings y mascarilla de tela rosas, tus nervios por el primer día, los selfies en el espejo del ascensor, nuestros juegos y tonterías... pero, sobre todo, tu sonrisa aquel día.

Yo no estaba menos nervioso. Lo reconozco. En mi cabeza mil pensamientos me asaltaban: "es un gran paso", "¿se adaptará bien?" o "Espero que las maestras sean buenas" y por encima de todos ellos "¡qué grande te me has hecho mi ninfa y qué orgulloso estoy de ti!".

Ese último pensamiento se mantiene intacto e impertérrito. No importa lo que la vida nos depare, ni tus posibles errores y discusiones conmigo, ni los míos, ni los nuestros. Mi amor hacía ti no es negociable, es incondicional, mi orgullo por ti, Nerea, sempiterno, que crece a cada conversación, con cada paseíllo juntos, con cada juego, con cada lágrima, con cada sonrisa.

Mañana, bueno hoy ya, es 6 de junio de 2025. Último día de escuela primaria. Tú estarás nerviosa, a ratos melancólica.  Sabes que estás colindando un cambio grande y que dejas atrás cinco años maravillosos.

Y yo, mi ninfa, te acompaño y crezco contigo como padre. Deleitándome al ver como floreces, como iluminas mis días y los de tu madre y hermana; qué suerte tengo de formar parte de esta preciosa familia.

Observo como la vida puede ser muchas cosas, en su frenético día a día, pero su esencia, lo que nos salva y mantiene a flote, lo más importante, es el amor, AMOR CON MAYÚSCULAS. Y eso, quizás lo sabía ya desde antes, pero desde que naciste lo compruebo junto a ti cada día.

Te quiero mucho, Nerea. Hoy es el último día de primaria, primer día de otro momento de crecimiento importante en tu vida. Y cuando me necesites, a tu lado para lo que quieras siempre estaré, mi ninfa.

domingo

Brisa improvisa de domingo

Arena en los ojos, que vidriosos se enjugan. Sonrisa tempranera que se enfunda con ellos y los acompaña. Acompaña también el sol y me horada, en cuerpo y alma. Alma feliz, alma que se ensancha.

Tiempo, es todo lo que tengo. Garantizo usarlo con mesura, construirme solo los castillos de arena, solo y sólo, ni muy presuntuosos que el viento barriere ni tan ridículos de resultar ridículo denominarlos tales. Y en ello, inmiscuido y mezclado, amalgamado en la brisa de este mar continuo, calmo y a ratos alborado, se vive. Habito el cuerpo que rara vez entiende el alma que lo puebla. Porque poblar y habitar son la sal y la resaca de estos oceánicos lares.

Arena en los ojos y salmastros los labios, que pronuncian estas palabras que leo en voz alta, sin saber cual será la siguiente, ni como se encadenará en el sentido completo de este simple vendaval. Ora la polvareda se hace excesiva, ora la echo de menos. 

La vida es tiempo. Y el mejor remedio a su pasar, a su pesar, es el amor. El amor es arena de mar, que brilla al candor del sol, distanciándose de la arena del árido desierto.