sábado

Musa errante

Su estética es abstracta, su aura luminosa. Como el atardecer sobre el mar o relajarse sobre una cama, exhausto, tras momentos de placer sexual. La sonrisa tonta, el divagar constante sobre el todo y la nada. Eso es ella: la musa errante.

La inspiración en forma y emotividad, en energía; pero yerma y desnuda en contenido. El ser, sin haber sido más que lo que podría llegar a ser. La potencia, cada uno de los meandros del caudal de este río. No sus sedimentos, no su verdadera razón de ser.

Te veo, te admiro, te acojo y me alegro. Pues desnuda ante mí, musa errante, tras la más bonita sonrisa me abandonas para fundirte con las nubes, para encomiarte con la luna, para dejarnos tras la noche, entre ramas de centeno, amanecer en ayunas.

Gracias, musa errante. Vuelve cuando te plazca; cuando la marea parezca inocua, cuando la brisa se enrarezca y decaiga, cuando el maizal despeluche sobre el mármol y la vida, ya sin ti, apática y vulgar nos parezca. Vuelve sin avisar, y llena de fulgor aquéllas, noches sin estrellas.

viernes

Patrones sin barco

Hay patrones que se repiten y repercuten en quien los vive, aun anónimos, sin que nadie los detecte, sin que el cuerpo los refleje o la mente los proyecte. Son patrones abstractos que nadie ve, pero todos sienten. Son conductas dúctiles, variables, a veces condescendientes. Es el alma de algún fuego y la arena que cubre posteriormente la hoguera consecuente; volviéndose ceniza todo. Mas toda ceniza con el viento vuelve.

Son patrones que se cumplen en algún lugar del inconsciente. Delimitando la experiencia del yo, maniabrando la percepción de lo presente. Sempiternos e insistentes, son patrones temporales y como tales, se desvanecen. Pero sus rescoldos se reactivan sin previo aviso y, así, pues viven para siempre.

lunes

Deslizando palabras

La fascinación de lo que nos circunda, con los monstruos que incumben sobre nosotros, paralizan. Paralizan nuestras cabezas, nuestras ideas; paralizan los sueños e impiden pensar. Desistencia en el producir, insistencia en absorber. 

Estos meses han sido la barbarie de la precatástrofe, la nefasta expectativa y aun así en lo personal, en el nicho mínimo, todo avanza, todo procede, con sonrisas y lágrimas como es natural, pero sin parálisis de ningún tipo.

Es más la mente que se apatiza cuando lo real nos apaliza. Es la pereza la que grita cuando las palabras escritas marchitan. Es otro intento más por seguir con esto, que me hace feliz. Por demostrar que escribir es un placer y este blog su razón de ser. Y demostrar que no es fruto de un simple periodo de mi vida; sino que esto sigue siendo un proyecto y no un desliz.

martes

Rapsodia sin más

Cuando el tiempo pasa sin prisa, cada segundo de cada minuto pesa. Más y más. Pesa y pasa pesado sin prisa.

Plúmbeos minutos de horas etéreas en semanas eternas que en su conjunto vuelan. El todo más veloz que cada una de las partes. Una centrípeta contradicción. Trompeteos que se salen de la partitura.

Posan los momentos por poco, poco dura lo que feliz resulta. Y se olvida enseguida. Y si sigue, la transición entre un fotograma vivido y el siguiente es un silencio asordante. Un interludio eterno, entre bailes de deleite. 

Subjetividades sin más, escritura libre, ni más ni menos. Pasa el tiempo que pesa y nos pisa mientras pensamos en el recuerdo de buenos tiempos pretéritos; que dejaron su poso, mas pasaron, haciéndonos maldecir a quien (o que) del paso de un segundo al otro nos puso.

sábado

El culto al monstruo

Es un hecho, o los datos parecen demostrarlo: el cine fantástico de terror está en su mayor auge en años, quizás décadas. Los más jóvenes (y también los menos) lo consumen hoy en día en mayor medida respecto a generaciones anteriores.

Vuelven de moda los mitos del monstruo de Frankestein o el Conde Drácula. Mitos creados o, al menos iniciados, en una fría y oscura noche de verano. Sí, fría y de verano. Áquel fue un año sin verano a causa de una erupción volcánica. Un ambiente oscuro y ténebre que alimentó la mente de Mary Shelley, Lord Byron o Polidori, entre otros. Quizás alimentados por el contexto gótico y desesperante de ese año. La erupción volcánica provocó una carestía y hambrunas nefastas en todo el globo. Puro terror.

Llegamos a hoy, a la fascinación por el terror y lo distópico. El auge del monstruo como gran figura. ¿No será, quizás, que el presente ya distópico; que las guerras cada vez más deshumanas, con drones que matan gracias al dedo sobre un joystick de un chaval a miles de kilómetros; que la posición de poder de villanos de cómic o la defensa de valores antidemocráticos camuflados como supuesta libertad provocan que uno busque refugio en el terror fantástico para escapar del terror real?

Muchos preferirían un mundo con vampiros a un mundo con Netanyahu, Trump y Putin, estoy seguro. Ese magnetismo y devoción por el monstruo, me parece síntoma e hijo de nuestra época. Nuestro Zeitgeist no es el temor a un hipotético futuro distópico, sino la constatación de vivir en un presente que ya lo es. Insoportablemente.

Y ante tal escenario, la otra cara de la moneda: gente insensible. Insensibles ante el dolor, ante la muerte, ante la injusticia...indiferentes. Como deshumanos, sin cerebro, sin empatía. Como zombies. Quizás por eso, sea otro género fantástico que nunca pasa de moda, aunque sea por mera identificación inconsciente: la apocalipsis zombie. Sólo que en nuestro caso, por desgracia, esos zombies que caminan están más vivos que nunca.

viernes

Zarzas matutinas

Amanece, despiertas, la luz te estremece. Te levantas y viajas con el cuerpo, sin saber si coincidirá en el destino con la mente.

¿De qué depende? ¿Hacia dónde te mueves? ¿Qué te hace levantarte? ¿De qué depende? ¿De qué dependes?

Mira aquí, mira allá, distrayéndote o lee. Escribir, siempre fue liberador, la inspiración te posee. Llega, sobrevuela tu cabeza y se entretiene. Te deja siempre con ganas de más, pero tarde o temprano vuelve.

Te levantas hoy eres libre. Libre ¿de qué? Si ya amanece, si para todos el sol brilla igual, si la intimidad del papel se rompe.

Amaneció ya, avanza el día, tratemos el cuerpo y la vida que se nos regala hoy como cree que lo merece la mente.

martes

Pensamiento intrusivo

Pensar. Pensar que el reflejo no es necesariamente la realidad. Que rémoras del pasado pueden lastrar maravillas del presente. Pensar en exceso, como acto reflejo. Reflejo no es igual a realidad.

Pienso luego existo, mas no existe lo pensado. Se manifiesta en el torrente incesante de la mente, como una luz, un vibrante punto que salta esperando ser visto por la ignorante y acomodada mente (acomodadamente ignorante) que, seducida por los títeres de lo que se debe ser y desear en sociedad, pocas veces encuentra tiempo y espacio para pensar. Pero pensar de verdad. De verdad.

Pensar en la esencia, en lo inherente, en lo real. Más allá de sombras y reflejos. Dejando atrás espejos rotos y espejismos romos, miopes y, en cierto modo, también sordos.

Y caminar y respirar y el amplio mar nos dirá a dónde se va. Eligiendo vivir cada minuto sin mirar adelante en demasía, pero obviamente sin mirar atrás.

Pensar es escribir. Escribir reconforta y reconecta cuerpo y alma. En esto hay empeño, en esto hay algo de verdad.

Pensar es escribir, repito. Escribir es libertad.

domingo

Postal de una escena de verano más

Desde el turquesa reflejo del mar en sus ojos, me muevo, con su mirada; ondeando y costeando la línea del horizonte hasta el azul difuminado del cielo. Cielo azul. Cielo infinito, intenso, que parece celoso del azul verdoso que desde la superficie del mar resplandece. Y parece palidecer, ruborizado de nubes sutiles.

Y ella, mi perla, juega con las piedrecitas del mar, llenando una y otra vez su cubo. Con el vaivén del mar como banda sonora y el eco de gaviotas como efecto añadido.

Si alzo la vista, una ninfa y mi niña nadan divertidas, en el fundido turquesa del mar ligure. Interrumpido apenas por el verde intenso de la vegetación de la Palmaria, que llega a la infinitud del mar. Se baña en su infinito y se alza dignamente. Paisaje que llena el alma de afinidad hacia la esperanza. Pues si tanta belleza existe aún, aún nos queda por descubrir más.

Describo solo un instante, en familia, en el mar; que nada parece guardar de especial. Precisamente que pueda ser normal es nuestra pequeña victoria. El mar venció al mal. Respiremos cada ola, llenemenos de su sal y con la pilas bien cargadas será más fácil recomenzar.

El post de hoy no tiene tema. Es simplemente una postal.

sábado

Cinismo ilustrado

Que no hemos cambiado tanto, ni mucho menos, como seres humanos de Hobbes. Que seguimos amordazados y adormecidos, deprimidos con la careta sonriente. Hordas de resilientes estériles, intoxicados por el humo de un incendio que tácitamente continuamos a justificar.

Que el control social ya no se da por represión, sino por entretenimiento autocomplaciente. La heroicidad de disfrazar de cultural el cinismo. Cinismo ilustrado. Sé, creo saber, estoy infoxicado y pasemos a otra cosa.

30 años desde el asedio, la negación de ayuda humanitaria, la "zona segura" con desarme civil por la ONU y el posterior genocidio. Hablo de Srebreinica. Horror total, hoy asistimos cada día al peor de los genocidios en directo streaming. A las nuevas fuerzas de Herodes, que niegan la vida, el presente y, masacrando niños y escuelas, destruyendo también el futuro.

¿Y nosotros? nos vemos acorralados y empujados a combatirnos entre pobres en guerras en las que nadie gana, porque nada hay en juego. Al menos para quienes la combaten.

Mientras se pulen las botas: pan y circo, deshumanización del otro, cinismo para uno mismo. Relaciones standard, dudas, ¿has visto Adolescence?, un par de stories, 125 scrolls y a la cama. 

jueves

Creces y floreces, mi ninfa

Recuerdo cada detalle de aquel 14 de septiembre de un año extraño, como lo fue el 2020. Recuerdo tus leggings y mascarilla de tela rosas, tus nervios por el primer día, los selfies en el espejo del ascensor, nuestros juegos y tonterías... pero, sobre todo, tu sonrisa aquel día.

Yo no estaba menos nervioso. Lo reconozco. En mi cabeza mil pensamientos me asaltaban: "es un gran paso", "¿se adaptará bien?" o "Espero que las maestras sean buenas" y por encima de todos ellos "¡qué grande te me has hecho mi ninfa y qué orgulloso estoy de ti!".

Ese último pensamiento se mantiene intacto e impertérrito. No importa lo que la vida nos depare, ni tus posibles errores y discusiones conmigo, ni los míos, ni los nuestros. Mi amor hacía ti no es negociable, es incondicional, mi orgullo por ti, Nerea, sempiterno, que crece a cada conversación, con cada paseíllo juntos, con cada juego, con cada lágrima, con cada sonrisa.

Mañana, bueno hoy ya, es 6 de junio de 2025. Último día de escuela primaria. Tú estarás nerviosa, a ratos melancólica.  Sabes que estás colindando un cambio grande y que dejas atrás cinco años maravillosos.

Y yo, mi ninfa, te acompaño y crezco contigo como padre. Deleitándome al ver como floreces, como iluminas mis días y los de tu madre y hermana; qué suerte tengo de formar parte de esta preciosa familia.

Observo como la vida puede ser muchas cosas, en su frenético día a día, pero su esencia, lo que nos salva y mantiene a flote, lo más importante, es el amor, AMOR CON MAYÚSCULAS. Y eso, quizás lo sabía ya desde antes, pero desde que naciste lo compruebo junto a ti cada día.

Te quiero mucho, Nerea. Hoy es el último día de primaria, primer día de otro momento de crecimiento importante en tu vida. Y cuando me necesites, a tu lado para lo que quieras siempre estaré, mi ninfa.

domingo

Brisa improvisa de domingo

Arena en los ojos, que vidriosos se enjugan. Sonrisa tempranera que se enfunda con ellos y los acompaña. Acompaña también el sol y me horada, en cuerpo y alma. Alma feliz, alma que se ensancha.

Tiempo, es todo lo que tengo. Garantizo usarlo con mesura, construirme solo los castillos de arena, solo y sólo, ni muy presuntuosos que el viento barriere ni tan ridículos de resultar ridículo denominarlos tales. Y en ello, inmiscuido y mezclado, amalgamado en la brisa de este mar continuo, calmo y a ratos alborado, se vive. Habito el cuerpo que rara vez entiende el alma que lo puebla. Porque poblar y habitar son la sal y la resaca de estos oceánicos lares.

Arena en los ojos y salmastros los labios, que pronuncian estas palabras que leo en voz alta, sin saber cual será la siguiente, ni como se encadenará en el sentido completo de este simple vendaval. Ora la polvareda se hace excesiva, ora la echo de menos. 

La vida es tiempo. Y el mejor remedio a su pasar, a su pesar, es el amor. El amor es arena de mar, que brilla al candor del sol, distanciándose de la arena del árido desierto.

martes

Poliedrías

Un día, una semana, un mes o un año,
un derterminada período tiene sus caras.
Cada una de ellas orientada a un lado
formando, así, un cuerpo único.

Cada una de sus aristas non entierra en la desesperanza.
Otras, son una vía de fuga hasta que colapsan con otra arista formando un vértice.
Qué hay dentro de este poliedro, me pregunto. Lo desconozco.
¿Es real? ¿Lo soy yo, al fin y al cabo?

Poliedrías se suceden en el espacio-tiempo delimitado que llamamos vida;
girando, rotando, arrojando sombra, reflejando su albedo. Propiciando elementos de juicio: para un día, una semana, un mes, un año...dependiendo de la cara que nos detengamos a observar, sin descuadrar, del poliedro.

Poliedrías es la incomodez de saber que nada es sencillo. Y la sencillez no es más (ni menos) que vivir feliz (o intentarlo) recorriendo cada ángulo, cada arista o cada vértice, buscando siempre el lado bueno a cada poliedro.

jueves

Y a otra cosa (melodia mental truncada)

Tanto por hacer, tic-tac tic-tac, mucho por pensar, por crear o demostrar; y el tiempo pasa, escapa, huye de esta casa. Se escabulle de esta mente. Mente adormilada, acomodada, no lo sé.

La única seguridad es el tic-tac contínuo. El único refugio es el amor por y de mi familia. Tirar hacia adelante, sin inercia mas con fuerza e inicitativa y las ideas llegarán, no sin esfuerzo, pero tampoco sin satisfacción.

Son días complejos, pero hay que soportarlos. Acompañar el tic-tac sin dejarse arrastrar, dar lo mejor que uno puede y a otra cosa.

Y ¡qué otra cosa! La verdadera vida son ellas.

domingo

Paseo en el parque

Salir a caminar por el parque con mis hijas es sincronizar las ideas con cada paso que das, es respirar cada concepto y oxigenar la mente. Es que, a cada crujir de hoja que pisas, surja siempre una idea que se concatena a la siguiente. Es la síntesis aditiva de tantas ideas que, de numerosas, dan como resultado una aparentemente mente en blanco. Pura paz.

Y yo las veo por delante en su bicicleta y disfruto mientras juegan en el tobogán o ap escondite sonriendo.

Y pienso en la gran suerte que tengo. Y tengo la suerte de tenerlas. Y sonrío y me sereno y me siento lleno; y aunque el mundo cayera a pedazos mañana hoy ha sido un gran día, desde luego. Como cada día que con ellas paseo.

La vida es eso, son ellas, es juego. Son mi oxígeno vital, mi orgullo sempiterno.

jueves

Ovillo de pensamiento sin estructura clara

Un supervillano multimillonario, enriquecido gracias a los mecanismos más injustos del capitalismo exacerbado viene a salvarnos. Con él un conjunto de millonarios, enriquecidos a base de monopolios, de comerciar con los datos de otros. Sus escuderos.

Populistas que identifican problemas reales a los que dan soluciones extremas que parecen simples. Por tanto, falaces e irreales. Populistas. Es tan ridículo su juego que parece mentira que haya quien les dé pábulo. Pero lo hay. Como lo hubo de un señor bajito, feo y moreno que hablaba de una raza rubia y alta superior...

Y hablan de libertad desvirtuando su significado. Libertad de ser injusto e intelorante, de ver enemigos en el igual, en crear la guerra entre pobres. Guerra es paz. Control es libertad. Orwell no se equivocaba, Huxley tampoco.

Tecnofeudalismo, guerras comerciales, mentiras xenófobas, productividad estéril con fin a sí misma, megalomanía, imperialismo...siglo ¿XXI?

Post desectructurado, vómito puro de rabia en el tiempo en que la cena está pronta y mis hijas juegan. Mientras suena Foo Fighters de fondo y pienso que todo es posible, que nada está acabado del todo. Pero, es cierto, que todo está patas arriba y que conseguir normalidad, humanidad, llevará tiempo. Y sangre, sudor y lágrimas.

La tecnología no nos va a salvar. Pero tampoco nos va a hundir. La cena está ya lista. Qué cinismo este escaso tiempo para pensar, pero lo solucionaremos. Paz.

domingo

Inermes, inertes e indiferentes

Gritos y horror, sangre y ceniza. Puro terror y dolor. Inocentes, víctimas de genocidio. Sufren, mueren, perecen. Se hunden en el mar o se hielan en el Darién. Como si sus vidas no fuesen o sus sueños o proyectos de futuro no existiesen. Vidas de paso sin futuro ni presente. Vidas que no son vida, almas inermes.

Asesinos genocidas que miran desde un despacho, manejan drones desde una sala, juegan a la guerra, macabro juego. Exterminan, disparan, matan y arrebatan. Deshumanizan al otro. Como si el otro no mereciese ser, vivir, existir. Como si el otro fuese realmente "otro", otra cosa. No un ser humano, mas un ente que destruir, un sobrante. Un error de la biosfera que suprimir para supremacía demostrar. Vidas que deshumanizan vidas, incluida sin saberlo, la propia; almas inertes.

Y luego somos tú y yo. Afortunados, ociosos, entretenidos y, sólo a ratos, preocupados. Con problemas que problemas no son; y aún así, agobiados y angustiados. Consumiendo. Funcionando. Ajenos. Evitando no estar con uno mismo para no pensar demasiado, para no plantearse lo que a otros negamos. Vidas, sueños, futuros...y así los días pasamos, nos conformamos. Vidas que pasan, sin más, almas indiferentes.

Y así: culpables, víctimas y colaboracionistas por pura ignorancia u omisión entrelazan sus almas. Heladas, rotas y distraídas. Almas inertes, inermes e indeferentes. Que hacen que la historia se repita y no enseñe, sino que más bien se ensañe. Que se ensañe con los últimos, con los de siempre.

jueves

Ten years of love

Con tu luz la lluvia cesó. El arcoiris luminoso rodeado de penumbra detuvo el tiempo en ese instante. En ese mismo momento, mis ojos encauzaban lágrimas de felicidad que bañarían mis mejillas formando meandros que desembocaran en mi barbudo cuello. 

Recuerdo ese olor de cachorrillo, esa piel rosadita, esos ruiditos de neonatilla, algo tan natural y delicado, esa alegría en la cara de tu madre, esa luz siempre tan tuya.Pura luz, pura vida.

Fue en esasa mínimas milésimas de segundo en las que me di cuenta que ya nada más me importaría, que era el inicio de una nueva vida. O mejor, que empezaba, ahora en serio, la verdadera VIDA.

Fue la linde de un maravilloso cambio, la confirmación de un gran amor transformado en una maravillosa familia. Fue y es el comienzo de la historia más bonita. El nacimiento de un ser de luz, viniste al mundo mi ninfa.

De aquel 14 de noviembre se cumplen 10 años, una década de emociones, y sobre todo de ternura y alegrías. De aprender yo de ti y tú de mí, de abrazos, besos y sonrisas.

Hoy aún se me saltan las lágrimas, de orgullo, al ver lo buena persona, inteligente y guapa que es mi ninfa. Y agradezco cada día la suerte que he tenido. Que tengo y que tendré, de ser tu padre, Nerea. 

Hace 10 años llegaste para cambiar nuestra vida, maravilloso cambio que hizo parar la lluvia y nos trajo, mi ninfa, un precioso vendaval de VIDA.

miércoles

Exit Poll

¿Qué es el éxito? ¿Es ganar más dinero o estar bien considerado por los demás? ¿Es convivir con la envidia del resto de comunes mortales y la admiración de los restantes? No, no existe un éxito absoluto. O, al menos, todo lo anterior no es más que arquetipos de un éxito relativo.

¿Y qué es éxito absoluto? ¿Vivir feliz? O simplemente vivir.¿El hoy, el ahora, ser consciente de dónde, cómo y con quién estoy? Puede ser, se acerca más al éxito vital.

Éxito y fracaso son interdependientes como la luz que ilumina los cuerpos y la sombra que de ellos se proyecta. El éxito no es la ausencia de fracaso, sino la convivencia con el mismo. La sensación de fracasar mejor, tanto que nadie lo definiría fracaso sino éxito relativo.

¿Es una familia, una buena casa, un buen trabajo...éxito? Puede ser y todo reconduce a un hogar. Nunca tendrás éxito si no tienes un hogar al que volver. Puede que tengas éxito relativo, pero nunca absoluto.

Pienso en todo esto, mientras un grupo de chavales con guitarra y cajón flamenco me saca de mi abstracción. Cantan Rino Gaetano con todo el alma, sin complejos, por el mero placer de hacerlo. Y pienso: eso, eso es seguramente felicidad genuina. Y muy probablemente, una pequeña ración palpable de la noción de éxito, sin ambajes, sin espacio, ni tiempo. El éxito se define sólo, mientras el resto busca ocuparse el tiempo, comparándose con el mundo externo. Cometiendo el error de huir del aburrimiento.

viernes

Edades de éste y otros veranos

Con 14 años, casi 15, fui consciente de que ya no sería futbolista profesional, ni federado, sí pachanguero ocasional sin portadas ni entrevistas.

Con 16 o 17, con el cambio de voz se esfuman los sueños de ser cantante. A los veintitantos la intuición de que no llegaré a ser actor.

A los 30 la seguridad en la vida de que nada de lo anterior importa, la constatación vital de que no quisiera fama ni excesiva fortuna. Que la vida son momentos, momentos compartidos en buena compañía, y para eso "sólo" hace falta tiempo. Nada más y nada menos.

Ahora, a los 35, observando el oleaje y su resaca y el marmóreo atardecer arenoso en el horizonte, constato que no seré nada de lo anterior. Que mi posteridad será mi recuerdo y el de quienes me quieren. Que en mi hermana, en mi mujer, en mis padres, en mis hijas, vivo será mi recuerdo. Nuestros momentos, nuestro tiempo.

Todo ello no quiere decir que a los 35 años no existan más proyectos, la vida sigue y la vida es sueño. Quiere decir que tengo la madurez suficiente para saber lo feliz que soy; pero lo suficiente joven para querer seguir siempre creciendo.

lunes

La polarización política como reflejo de la superficialidad contemporánea

El ser humano tiene la necesidad innata de acotar y categorizar lo real. Lo que acontece. Política, sociedad, cultura...cada cosa en su envase. Como si lo real no fuese fluído, o sus consecuencias no fuesen más que reflejos de una misma luz causal.

En política, desde la misma conceptualización del término, encontramos el zénit de la cuestión. Bajo el prisma dicotómico de derecha e izquierda (o su rechazo total, el ser apolítico) analizamos lo real, la sociedad, la economía, la salud, la educación o el trabajo. 

En este contexto, en el de un yo que pienso así contra un otros que piensan de otra manera, cual partido de fútbol, los matices se difuminan para semplificar los bordes que colapsan en dicha confrontación. O dicho de otra manera: creo que la polarización política actual, que genera violencia y confrontación contínua a nivel mundial, no sea otra cosa que consecuencia de la superficialidad con la que tratamos las cosas. Vivimos en la era de lo inmediato, de no profundizar y quedarnos con la superficie de lo que conocemos. En superficie, me parece X, por tanto, clasificado queda como X. Sin matices. Ergo, estoy a favor o en contra. Polarización y superficialidad

Cabría esperar, al menos desde un punto teórico, que la polarización y diferencias de ideología dependiesen de un análisis profundo de los pormenores de cada una de las cuestiones. Sin embargo, es justo lo contrario, es propio por la inmediatez con que superficialmente tratamos esas cuestiones el motivo por el cual se marcan más las diferencias, sutiles en muchas ocasiones e incluso contrario a la idea de fondo que se pretende defender, en muchos casos. 

Consideremos por ejemplo el tema del trabajo. De la jornada laboral. Hace más de un siglo, se decidió dividir las 24 horas del día en tres partes iguales: 8 horas para dormir, 8 horas para trabajar y 8 horas de ocio. Aunque el ocio fuese, trabajar para uno mismo, para la casa o convivencia familiar, y en el se incluyese también el tiempo para alimentarse. Los tiempos han cambiado y veo lícito preguntarse: ¿De verdad, con la tecnología actual, es necesario pasar 8 horas al día de frente al ordenador? ¿Son ochos horas productivas, 40 a la semana? O quizás, sea simplemente costumbre y conformismo. Es así, debo hacer 8 horas, ya veré como expandir todo para tenerlas ocupadas.

Esta batalla, la de la reducción de jornada laboral, parece atribuirse a un pensamiento de izquierdas. Pero, ¿de verdad interesa solo al trabajador? En una sociedad de consumo, mayor tiempo libre es igual a mayor consumo, ¿cómo puede estar en contra una sociedad capitalista de algo que incrementa el consumo? Y digo más, en todos los test realizados hasta la fecha, la reducción de la jornada laboral ha aumentado la productividad . Y, seamos sinceros, en el fondo lo sabemos. Lo que hacemos en 8 horas dilatando tiempo que damos por perdido, por tiempo de oficina, lo podríamos hacer en seis. Entonces, ¿por qué es material de polarización? Nuevamente, la superficialidad. La vagueza del empleado contra la ambición altruista del emprendedor.

Ahora saltemos a la inversión de la pirámide demográfica, La baja natalidad y sus causas. Pero sobre todo sus consecuencias, ya hoy crecen las ciudades donde el número de jubilados supera al de la población activa. Y con la baja natalidad, estos números no harán que empeorar. Este aspecto de la realidad, la defensa de la natalidad, es una lucha que se relaciona normalmente a la derecha, pero, ¿por qué?. ¿No es la prospectiva de una jubilación justa una lucha obrera? Y sobre todo, una de las causas por las que jóvenes parejas no tienen hijos es porque les resulta imposible. 

Como padre de dos hijas criadas lejos de cualquier familiar que pueda dar una mano, lo puedo asegurar. Si no fuese por la flexibilidad laboral de la que gozo, sería imposible. Trabajaríamos solo para pagar una baby-sitter. Y somos un ejemplo con suerte. En una ciudad en la que no existen atascos ni tráfico. No quiero imaginar en grandes ciudades o con trabajos clásicos de ocho horas en oficina.

Y es, en este punto, donde confluyen las dos batallas consideradas como bandera de polos opuestos. La reducción de la jornada laboral es una manera directa de favorecer el aumento de la natalidad. No hace falta analizar demasiado para darse cuenta. Pero sí que hace falta, al menos, analizar. Y no pasar por encima confirmando los propios y preconcebidos prejuicios.

Y como éste hay tantos ejemplos. Tantas luchas de la derecha cuyas consecuencias ayudarían a la izquierda y viceversa. Depende de la capacidad holística de cada uno y de la amplitud de miras. En el fondo, creo que vivir en los extremos es un mal modo de semplificar todo sin realmente profundizar en nada. Como decía la genial e irónica canción del cantautor italiano Giorgio Gaber ¿Qué es la derecha?¿Qué es la izquierda?. Todos echamos culpa a la historia, pero yo pienso que la culpa es nuestra.