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jueves

Ten years of love

Con tu luz la lluvia cesó. El arcoiris luminoso rodeado de penumbra detuvo el tiempo en ese instante. En ese mismo momento, mis ojos encauzaban lágrimas de felicidad que bañarían mis mejillas formando meandros que desembocaran en mi barbudo cuello. 

Recuerdo ese olor de cachorrillo, esa piel rosadita, esos ruiditos de neonatilla, algo tan natural y delicado, esa alegría en la cara de tu madre, esa luz siempre tan tuya.Pura luz, pura vida.

Fue en esasa mínimas milésimas de segundo en las que me di cuenta que ya nada más me importaría, que era el inicio de una nueva vida. O mejor, que empezaba, ahora en serio, la verdadera VIDA.

Fue la linde de un maravilloso cambio, la confirmación de un gran amor transformado en una maravillosa familia. Fue y es el comienzo de la historia más bonita. El nacimiento de un ser de luz, viniste al mundo mi ninfa.

De aquel 14 de noviembre se cumplen 10 años, una década de emociones, y sobre todo de ternura y alegrías. De aprender yo de ti y tú de mí, de abrazos, besos y sonrisas.

Hoy aún se me saltan las lágrimas, de orgullo, al ver lo buena persona, inteligente y guapa que es mi ninfa. Y agradezco cada día la suerte que he tenido. Que tengo y que tendré, de ser tu padre, Nerea. 

Hace 10 años llegaste para cambiar nuestra vida, maravilloso cambio que hizo parar la lluvia y nos trajo, mi ninfa, un precioso vendaval de VIDA.

martes

Rompiendo el trépido hielo

Tengo tanto por lo que escribir, que por tanto, no escribo. Habría tantas cosas que decir, que expresar no consigo. Tantos motivos para ser feliz que, en un desliz, la facultad de enumerar he perdido. Tantas ganas de vivir, de disfrutar este momento, de sonreír y abrazar; que de dejar constancia en recuerdos, muy a mi pesar, con frecuencia me olvido.

Mas somos cuatro ya aquí, el milagro ha sucedido. Todos sanos, todos en casa, todos felices, todos unidos. El torrente de emociones es tal, que controlarlo hasta el momento no he podido. No hay presa que pueda parar una conciencia presa de sus latidos. De mis dos niñas. De mi ninfa y de mi perla. Lo reconozco: estoy enamorado perdido. 

Quiero que este post recupere el tiempo no invertido. Quiero que rompa un hielo, por más trépido y tímido que haya sido. Soy tan feliz que no se me nota, es tal la implosión de emociones que al externo nada ha salido. Tales son las ondas gravitacionales de ilusión que la luz no se ha escabullido. Y por tanto no es visible para ningún observador que lo haya requerido. 

Gracias a la vida que me ha dado tanto que diría Mercedes Sosa. Gracias por lo que queda por venir. Aquí estaremos para disfrutarlo. Y, una vez rota esta fina capa de escarcha, escribir y compartir. Dejar constancia en cada letra de que la magia existe y de que además, por suerte, sigo aquí para contarlo.

miércoles

Cuatro de marzo de dos mil catorce

Cuatro de marzo. Hoy hace un año del brillo de aquella lágrima, del ronroneo visceral previo al nervio y de las miradas al infinito con abrazos de cariño recíprocos. Silencios eternos y voces temblorosas. Hace exactamente un año, miramos a la vida con valentía, decidimos que éste era el momento, que estábamos preparados. Hace un año, nos encontramos en el umbral de un maravilloso cambio y decidimos traspasarlo. Supimos que nuestra niña venía.

Luego siguieron dudas y más dudas, preocupaciones que hasta ese momento no te planteas y un sólo deseo: salud, salud y más salud, traducido en la banalidad de un "que todo salga bien". Sonrisas y lágrimas siempre por la misma causa: la ilusión, la alegría, la esperanza de una vida cada vez más presente en corazón y mente.

Una nueva vida nos esperaba y mes a mes la espera nos impacientaba aunque al mismo tiempo sabíamos de estar viviendo algo único y en ese ocèano de emociones navegábamos, sin prisa, sin pausa.

Supimos que era Ella. Fue entonces cuando mágicamente las ninfas del mar nos prestaron su inspiración para convertir a Nerea en nuestra musa.

Fueron meses en los que apenas hacía nada que no fuese escribir, en verso y prosa. Manchando y machacando hojas y hojas de cuadernos que aún relleno. Creando probablemente los textos más bellos que jamás hubiera podido concebir. Textos que guardo para mí y para mis niñas. Escritos que conservo con celo y que serán encuadernados algún día.

Y es que una hija es inspiración en su estado más puro. Pura vida pura, la máxima expresión de nuestra plenitud como seres humanos y es por eso que es poco el tiempo que pueda pasar junto a ella, junto a ellas.

Hace cuatro meses ese brillo de ojos se nos reflejó en las sonrisas y nuestro amor llegó. Amor con mayúsculas. Comprendimos lo que es amor incondicional y supimos por primera vez que se puede amar para toda una vida desde el primer instante.

Nada importa más que verla sonreír, nadie nos mira como ella, nadie es más importante. Ni nada ni nadie nos puede quitar nuestra alegría viéndola crecer, nuestro aplauso a cada progreso, nadie te avisa de lo que significa ser padre, entre otras cosas porque es difícil de explicar, son muchas emociones; todas positivas. 

Nueve párrafos para nueves meses de espera, para intentar dar a luz a una idea precisa. Miramos atrás y sonreímos. Hoy hace un año que nuestro amor se multiplicó por tres, dando como resultado, el amor de nuestra vida.  

viernes

Nerea

Nadie, absolutamente nadie, sin ninguna clase de excepción ha podido elegir donde nació; ni dónde ni cuándo. La vida es un conglomerado de circunstancias cuyas interconexiones se activan y desactivan siguiendo criterios que escapan a nuestra razón. Y aun así, no obstante la patente arbitrariedad, existen grandes posibilidades de ser feliz en la vida. Tampoco eliges quien te pare, y su descubrimiento puede ser la primera gran alegría que forme parte de tu vida. Una madre, una buena madre siempre está ahí. Ella no es sin ti como tú nunca fuiste ni serías sin ella; porque formáis parte de un mismo alma. Sus sonrisas son tus progresos, sus enfados tu única forma de crecer, su apoyo tu razón de ser y tu vida, su vida. Luchadora y soñadora, realista y emprendedora, valiente y comprensiva. Así es mi madre: la sonrisa más bonita de Andalucía.

Es cierto, además, que no hay madre sin padre. La vida es también binomio (norte-sur, positivo-negativo...) Un padre enseña más por lo que calla que por lo que dice, si sus palabras son sabias y claras, aún más elocuentes son sus actos. Sus consejos son tu camino y sus ánimos tu único combustible para poder recorrerlo. Es un rol difícil, "competir" con la conexión natural entre una madre y un hijo no es fácil; es por eso que es tan valioso cuando lo consigue. No sé cuáles son las cualidades que hacen a uno un buen padre, me basta y sobra con ser la mitad de bueno que el mío. Donde la enseñanza de una vida sencilla toca el corazón, desde la naturalidad de lo simple hasta la complejidad, no menos natural, de superar lo adverso. Sin barreras, sin problemas, sin penas, sin lamentaciones; con tanto apoyo, tanto amor, mayor admiración. Tus pasos son de gigante; tu fuerza de voluntad, aplastante, valentía y valores claros , humor a raudales y seriedad cuando es precisado. Mi padre. No sólo le quiero, sino que es mi máximo modelo.

Realmente, la personalidad propia no se forma sin la confrontación ajena. Y yo no estaba solo. Existía un ángel de cinco años que me vio nacer, crecer, reír, correr, caer; sin dejar de enseñarme a jugar, leer, escribir, cantar, imaginar, al fin y al cabo: vivir. Si ya es una suerte tener unos buenos padres, sólo la mayor de las fortunas te hace caer del cielo una hermana así. Sonrisas compartidas y complicidad infinita. Distancias temporales y espaciales que se desvanecen en un instante bajo el calor de un abrazo. Canciones compartidas en momentos bajos y momentos grandiosos con su apoyo incondicional. Tres cuartos de mi feliz infancia los debo a ella. Profesional y sensible, incansable y perseverante; sincera y dulce, alegre e inteligente. Grande, y no sólo por edad. Es mi orgullo más sincero, la persona de la que más presumo, una estrella que brilla incansable y cuya luz es contagiosa. Esa es mi hermana.

Ella. ¿Qué decir de ella? Sabes que el amor llega a tu vida cuando lo hace de puntillas, sin avisar. Ni tan siquiera resuenan en tu cabeza los acelerados latidos de tu corazón en cada cruce de miradas. Es imposible darse cuenta hasta el momento en que echas la vista atrás sin que nadie te lo pida y te das cuenta de que tu vida anterior sin ella, eso no, no era vida. Que todo parece haber empezado con ella, que no sabes como has podido estar tanto tiempo sin conocerla, que cada beso es una invitación al siguiente y cada abrazo un segundo de eternidad que os envuelve y engalana. Que es un milagro que vuestros caminos se cruzaran y hubiera sido una maldición de no ocurrir así. En un periodo en que creías vivir un sueño, aun quedaba lo mejor por llegar. Abril será siempre mi mes preferido y el 2012 un año especial. Toda, repito, toda mi vida quiero todo solo contigo; eres lo mejor que me ha pasado y pasará. Somos lo que seremos sin saber lo que hemos sido. Mi niña fiorentina, el amor de mi vida, la sonrisa más bonita. Eres tú Claudia, mi preciosa flor de primavera.

Ahora vuelvo al presente, que como futuro se nos presenta. No existes como tal y por ti daría ya mi vida entera, te imagino y sueño tanto que me parece haberte ya tenido entre mis brazos. Mes a mes creces, junto a nuestro amor e ilusión. Espero y te deseo esa suerte, la mía, y que puedas agradecer por existir a todo el que te rodea algún día. Todavía no te he visto y ya sé que eres lo que más quiero en este mundo, no hay persona a la que quiera cuidar más, ni más vida que nuestra vida. Tampoco más camino que el nuestro; nosotros te acompañamos y tú, tú serás la gran protagonista. Octubre y noviembre de 2014 también serán meses para siempre especiales, como especial tú eres para mí, mi vida.

Nerea.