lunes

Deslizando palabras

La fascinación de lo que nos circunda, con los monstruos que incumben sobre nosotros, paralizan. Paralizan nuestras cabezas, nuestras ideas; paralizan los sueños e impiden pensar. Desistencia en el producir, insistencia en absorber. 

Estos meses han sido la barbarie de la precatástrofe, la nefasta expectativa y aun así en lo personal, en el nicho mínimo, todo avanza, todo procede, con sonrisas y lágrimas como es natural, pero sin parálisis de ningún tipo.

Es más la mente que se apatiza cuando lo real nos apaliza. Es la pereza la que grita cuando las palabras escritas marchitan. Es otro intento más por seguir con esto, que me hace feliz. Por demostrar que escribir es un placer y este blog su razón de ser. Y demostrar que no es fruto de un simple periodo de mi vida; sino que esto sigue siendo un proyecto y no un desliz.