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miércoles

Cuatro de marzo de dos mil catorce

Cuatro de marzo. Hoy hace un año del brillo de aquella lágrima, del ronroneo visceral previo al nervio y de las miradas al infinito con abrazos de cariño recíprocos. Silencios eternos y voces temblorosas. Hace exactamente un año, miramos a la vida con valentía, decidimos que éste era el momento, que estábamos preparados. Hace un año, nos encontramos en el umbral de un maravilloso cambio y decidimos traspasarlo. Supimos que nuestra niña venía.

Luego siguieron dudas y más dudas, preocupaciones que hasta ese momento no te planteas y un sólo deseo: salud, salud y más salud, traducido en la banalidad de un "que todo salga bien". Sonrisas y lágrimas siempre por la misma causa: la ilusión, la alegría, la esperanza de una vida cada vez más presente en corazón y mente.

Una nueva vida nos esperaba y mes a mes la espera nos impacientaba aunque al mismo tiempo sabíamos de estar viviendo algo único y en ese ocèano de emociones navegábamos, sin prisa, sin pausa.

Supimos que era Ella. Fue entonces cuando mágicamente las ninfas del mar nos prestaron su inspiración para convertir a Nerea en nuestra musa.

Fueron meses en los que apenas hacía nada que no fuese escribir, en verso y prosa. Manchando y machacando hojas y hojas de cuadernos que aún relleno. Creando probablemente los textos más bellos que jamás hubiera podido concebir. Textos que guardo para mí y para mis niñas. Escritos que conservo con celo y que serán encuadernados algún día.

Y es que una hija es inspiración en su estado más puro. Pura vida pura, la máxima expresión de nuestra plenitud como seres humanos y es por eso que es poco el tiempo que pueda pasar junto a ella, junto a ellas.

Hace cuatro meses ese brillo de ojos se nos reflejó en las sonrisas y nuestro amor llegó. Amor con mayúsculas. Comprendimos lo que es amor incondicional y supimos por primera vez que se puede amar para toda una vida desde el primer instante.

Nada importa más que verla sonreír, nadie nos mira como ella, nadie es más importante. Ni nada ni nadie nos puede quitar nuestra alegría viéndola crecer, nuestro aplauso a cada progreso, nadie te avisa de lo que significa ser padre, entre otras cosas porque es difícil de explicar, son muchas emociones; todas positivas. 

Nueve párrafos para nueves meses de espera, para intentar dar a luz a una idea precisa. Miramos atrás y sonreímos. Hoy hace un año que nuestro amor se multiplicó por tres, dando como resultado, el amor de nuestra vida.  

lunes

Las causas de lo casual como concepto aleatorio (aniversario)

Casualidad y causalidad. Son dos palabras con significantes tan parecidos y significados tan opuestos... Son los principios de lo que existe, real o no, casualidad y causalidad. La casualidad nos remite a lo aleatorio, que no esta diseñado para ser controlado ni guiado, a la serendipia, a los pequeños detalles no previstos que hacen que tu presente sea este y no otro y que hacen que el futuro no esté resuelto y por ello vivir siga siendo una delicia. Por otro lado, tenemos la causalidad, que no está en segundo lugar por considerarla negativa. Es una de las principales herramientas que usa el ser humano para percibir lo que le rodea. Causa-efecto, principio y fin, el alfa y el omega...y mil símiles mas que se podrían encontrar. Es la certeza de que existe esa determinación que la casualidad no acepta, aunque no quiere decir que la debamos o podamos conocer. 

Dos simples palabras, pueden evocar un universo de significados opuestos, pero que de alguna manera se tocan en alguno de sus puntos. Es como afilados tallos de enredaderas cuyas raíces son diversas pero que en busca de la luz se tocan en algún punto de su crecimiento sin que ello obstaculice el diferenciarlas como entes de distinto signo. Tendemos a afirmar que la casualidad o causalidad comienzan en un punto, en un momento, yo lo concibo mas como una maya de puntos o momentos, una decisión no es nada sin su contexto, sin sus personajes o sin la intencionalidad inherente a cada uno de ellos.

Desconozco si es casual o no, pero hace dos días cumplí un año por estas tierras. Hace la arbitraria (como toda nuestra forma de cuantificar el tiempo) cantidad de 365 días decidí que buscar mi suerte en el extranjero era una gran idea, me dejé ayudar e Italia fue mi decisión, sin contrato, sin remuneración y apenas sin conocer la lengua: hoy sigo aquí. El que fuera casual o mi situación personal lo que me empujara a ello, es algo que ni yo atisbo a determinar, entre otras cosas, porque no lo necesito. Ahora simplemente sonrío y pienso en una frase que mi mente hace fluir hacia mis dedos: "La suerte ni se busca ni se encuentra, solo se seduce".