El origen es, en su mayor parte, una gran incógnita. Y me parece justo que así lo sea. Un accidente con probabilidades ínfimas de éxito provocó la vida y un sistema interconectado habitable, la adaptación y evolución de las especies hizo el resto.
Marzo de 2020, Italia. En pleno confinamiento por el coronavirus, hemos encontrado preocupaciones que ni sospechábamos pero también tiempo que no recordábamos que teníamos. Con ese tiempo, uno puede escribir y leer más. Y pensar mucho antes de actuar. Existir más allá de la vida cotidiana.
Estos días, me hallo inmerso en la lectura de un maravilloso ensayo regalado por mi querida hermana: Los orígenes de la creatividad humana del biólogo y entomólogo Edward O. Wilson.
En el capítulo del nacimiento del Homo Sapiens como animal puramente social hubo algo que me sorprendió. Partimos de un origen común que desemboca, por un lado, en los actuales chimpancés y sus hermanos algo más avanzados los bonobos. En la otra ramificación, la que nos interesa y ocupa por razones obvias se suceden: Homo habilis, Homo erectus o Austrolopithecus, que son algunos de los teloneros del grupo principal, hasta el momento: el Homo Sapiens de hoy.
Los cazadores-recolectores, nómadas por naturaleza hasta el nacimiento de la agricultura, vivían en una sociedad poco cohesionada hasta el advenimiento de dos grandes factores. El primero fue el paso a una dieta prevalentemente carnivora (lo siento por los veganos), pues nada cohesiona más que enfrentarse a un enemigo común, en este caso, a una presa común.
El segundo y, probablemente más importante, es el descubrimiento y posterior control del fuego. Estudios actuales en tribus aun existentes en la actualidad avalan la tesis que expongo: durante el día las conversaciones entre miembros de la tribu eran impersonales y meramente técnicas en lo inherente al mero hecho de cazar. Sin embargo, durante la tarde y noche, alrededor de un fuego, las conversaciones empezaban a ser más personales y metafísicas. Más narrativas. Leyendas de grandes cazadores y epopeyas que se narraban y repetían en forma de canciones, nacieron y se quedaran entre nosotros.
Alrededor de un fuego se gestó el nacimiento del arte. Yo creo que no gracias al fuego, sino gracias al límite que el mismo fuego suponía en ese momento. Esta última afirmación es conclusión mía personal. Y me explico. El fuego servía para espantar a las bestias y mantener los cuerpos calientes. Se encontraban los miembros de la tribu relajados, alrededor del mismo, con este fin pragmático.
Pero es, entonces, que de un límite nace la creatividad. Dando un salto evolutivo a nuestros días, el gran Ignatius Farray defiende que los límites, en su caso, los límites del humor deben existir. Pues, una vez sabidos estos límites, el oficio del humorista será acariciarlos y hacer equilibrios sobre tales límites, sobrepasándolos a veces en ciertos contextos. Si no los hubiera no podría existir el humor, tal y como lo entendemos.
A pesar de no estar del todo de acuerdo, pensándolo bien, uno de los principales motores de la vida es su único y gran límite. Si no existiera la muerte pienso que muchos procrastinarían aún mas. Si fuésemos inmortales, quizás no encontraríamos sentido en vivir el momento, en amar a los demás o en crear arte.
El arte y la creatividad humana nace para ser inmortal, en un mundo tremendamente mortal. El límite ayuda a una expansión ilimitada e infinita. Una vez más un dualismo platónico de opuestos que se compensan. Y al final, las humanidades se generaron alrededor del fuego, el origen de todo lo humano, desde el punto de vista creativo, tuvo lugar frente al límite espacio-temporal del fuego. Como actualmente lo tiene frente a otros límites, confinamiento anti-pandémico incluso.
Parafraseando el planteamiento de Heráclito de Efeso hace más de 2500 años: El fuego es la materia, el substrato de todas las metamorfosis, la conexión universal.
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miércoles
lunes
Tots som Catalunya
Yo hoy tenía otro post escrito y desearía no deber escribir éste; pero siento que el silencio ante la injusticia y la violencia impune es, en cierta parte, complicidad con las mismas. Moralmente no puedo guardar silencio.
Lo ocurrido este 1 de octubre en Cataluña es vergonzoso, para España, para Europa y para el concepto de democracia, en general. No voy a entrar en diatribas de culpables e inocentes, de legalidad y política. Hoy voy a versar sobre democracia, un concepto que creo en España hemos manipulado demasiado, hasta despojarlo de todo sentido. Reprimir con fuerza un referéndum considerado ilegal (pero vista la afluencia, no ilegítimo) para defender la democracia es como bombardear civiles en busca de la paz.
Somos una democracia joven, que ha pasado de un gobierno fascista a la modernidad europea en relativamente poco tiempo, donde los mismos que estaban con Franco se cambiaron de chaqueta y abrazaron la transición. Donde pasamos de la canción y la conciencia de protesta a la movida, a querer olvidar, a una amnesia generalizada y voluntaria. Pero hay rémoras que seguimos arrastrando, que aceptamos resignados como normalidad democrática. No lo son.
Os aseguro que basta viajar un poco por Europa para darse cuenta de que Spain is different, por desgracia. Y no os hablo de las idílicas democracias centroeuropeas o nórdicas. Hoy usaré como comparación el país europeo más símil al nuestro de Europa. En cultura, corrupción y clientelismo. Pero que, desde luego, en democracia nos da mil vueltas (no obstante sus defectos, que los tiene. Tantos). Estoy hablando en el país en que vivo desde hace 6 años. La República de Italia. En tres puntos:
1. Partamos del hecho de que se habla de un referéndum, una consulta al pueblo. En una democracia real, el referéndum no sólo debe ser una herramienta legal, sino esencial. En el ejemplo italiano, desde el año 1978 hasta hoy ha habido un total de 68 referendos. En España sólo tres (Constitución española, OTAN y Constitución Europea). Creo que es patente la diferencia.
2. Precisamente el último referéndum italiano, celebrado en diciembre de 2016, y auspiciado por el entonces premier Matteo Renzi (una mezcla entre la falsa izquierda de Sánchez y el amor eterno al liberalismo desenfrenado de Rivera) pedía el beneplácito de la población para poder realizar una reforma constitucional. La población italiana votó masivamente NO y Renzi dimitió. Obviamente, uno no puede evitar recordar el atropello sufrido con la reforma constitucional exprés de 2011.
A este punto debo aclarar una cosa. Los italianos están verdaderamente orgullosos de su Constitución (y tienen motivos para estarlo). Basta decir que fue redactada por los "partigiani", esto es, hombres y mujeres que vencieron y expulsaron al invasor fascista. Hombres y mujeres que vencieron al fascismo, mataron al dictador e hicieron huir la monarquía. A este punto, las comparaciones empiezan a ser bastante odiosas...
3. Una de las actuales discusiones en el Senado italiano (tras su aprobación en el parlamento) es una ley contra la apología del fascismo. Por la cual, alguien que exhiba consignas, saludos o propaganda fascista está cometiendo un delito. La simple propuesta y tramitación de esta ley demuestra la madurez democrática de Italia. En España no paramos de ver manifestaciones fascistas impunes, incluso en actos públicos, y manifestaciones que se concluyen con un Cara al Sol.
Obviamente, existen más síntomas de esta nuestra democracia enferma. La ley mordaza, el impuesto al sol o la continuación manipulación de los medios de comunicacióndel régimen públicos, son otras formas que tiene España de hacer el ridículo internacionalmente.
Para acabar, comparto con vosotros una reflexión que me hace el 99% de los italianos que conozco. Me hablan de como mientras sufrían los últimos años de Berlusconi, miraban a España con admiración en la etapa de Zapatero e incluso aspiraban algún día en estar tan "adelantados" como nosotros. A un cierto punto me preguntan: "¿Qué ha pasado después con esa España?". Nadie se explica como permitimos entrar en el poder a Rajoy. Yo aún no me lo explico como pueda seguir. Entonces llega la triste conclusión: igual tenemos los gobernantes que nos merecemos. Y vuelta a empezar del círculo vicioso. Una vez más, en España la democracia (no como contraposición de la dictadura, sino la verdadera democracia moderna) brilla por su ausencia.
Lo ocurrido este 1 de octubre en Cataluña es vergonzoso, para España, para Europa y para el concepto de democracia, en general. No voy a entrar en diatribas de culpables e inocentes, de legalidad y política. Hoy voy a versar sobre democracia, un concepto que creo en España hemos manipulado demasiado, hasta despojarlo de todo sentido. Reprimir con fuerza un referéndum considerado ilegal (pero vista la afluencia, no ilegítimo) para defender la democracia es como bombardear civiles en busca de la paz.
Somos una democracia joven, que ha pasado de un gobierno fascista a la modernidad europea en relativamente poco tiempo, donde los mismos que estaban con Franco se cambiaron de chaqueta y abrazaron la transición. Donde pasamos de la canción y la conciencia de protesta a la movida, a querer olvidar, a una amnesia generalizada y voluntaria. Pero hay rémoras que seguimos arrastrando, que aceptamos resignados como normalidad democrática. No lo son.
Os aseguro que basta viajar un poco por Europa para darse cuenta de que Spain is different, por desgracia. Y no os hablo de las idílicas democracias centroeuropeas o nórdicas. Hoy usaré como comparación el país europeo más símil al nuestro de Europa. En cultura, corrupción y clientelismo. Pero que, desde luego, en democracia nos da mil vueltas (no obstante sus defectos, que los tiene. Tantos). Estoy hablando en el país en que vivo desde hace 6 años. La República de Italia. En tres puntos:
1. Partamos del hecho de que se habla de un referéndum, una consulta al pueblo. En una democracia real, el referéndum no sólo debe ser una herramienta legal, sino esencial. En el ejemplo italiano, desde el año 1978 hasta hoy ha habido un total de 68 referendos. En España sólo tres (Constitución española, OTAN y Constitución Europea). Creo que es patente la diferencia.
2. Precisamente el último referéndum italiano, celebrado en diciembre de 2016, y auspiciado por el entonces premier Matteo Renzi (una mezcla entre la falsa izquierda de Sánchez y el amor eterno al liberalismo desenfrenado de Rivera) pedía el beneplácito de la población para poder realizar una reforma constitucional. La población italiana votó masivamente NO y Renzi dimitió. Obviamente, uno no puede evitar recordar el atropello sufrido con la reforma constitucional exprés de 2011.
A este punto debo aclarar una cosa. Los italianos están verdaderamente orgullosos de su Constitución (y tienen motivos para estarlo). Basta decir que fue redactada por los "partigiani", esto es, hombres y mujeres que vencieron y expulsaron al invasor fascista. Hombres y mujeres que vencieron al fascismo, mataron al dictador e hicieron huir la monarquía. A este punto, las comparaciones empiezan a ser bastante odiosas...
3. Una de las actuales discusiones en el Senado italiano (tras su aprobación en el parlamento) es una ley contra la apología del fascismo. Por la cual, alguien que exhiba consignas, saludos o propaganda fascista está cometiendo un delito. La simple propuesta y tramitación de esta ley demuestra la madurez democrática de Italia. En España no paramos de ver manifestaciones fascistas impunes, incluso en actos públicos, y manifestaciones que se concluyen con un Cara al Sol.
Obviamente, existen más síntomas de esta nuestra democracia enferma. La ley mordaza, el impuesto al sol o la continuación manipulación de los medios de comunicación
Para acabar, comparto con vosotros una reflexión que me hace el 99% de los italianos que conozco. Me hablan de como mientras sufrían los últimos años de Berlusconi, miraban a España con admiración en la etapa de Zapatero e incluso aspiraban algún día en estar tan "adelantados" como nosotros. A un cierto punto me preguntan: "¿Qué ha pasado después con esa España?". Nadie se explica como permitimos entrar en el poder a Rajoy. Yo aún no me lo explico como pueda seguir. Entonces llega la triste conclusión: igual tenemos los gobernantes que nos merecemos. Y vuelta a empezar del círculo vicioso. Una vez más, en España la democracia (no como contraposición de la dictadura, sino la verdadera democracia moderna) brilla por su ausencia.
Estocolmo
Resaca electoral, entre mareas,oleaje y gaviotas, el tifón se llevó el bipartidismo pero desoló a su paso gran parte de la esperanza. Cuatro años con Rajoy que se hicieron interminables, corrupción tras corrupción. Dejan una España empobrecida, sin trabajo, con récord de exiliados, sin acceso a la justicia para muchos, a la educación o a la sanidad para algunos y sin dignidad para la palabra democracia, para todos.
La supuesta
izquierda institucionalizada (el PSOE) no es distinta, ni ajena a la corrupción
o a las desigualdades. Sin embargo, ayer más de 12 millones (casi 13 decir
verdad) de españoles votaron al PP o al PSOE. Entiendo que probablemente eran las elecciones
donde era más difícil elegir a quien votar; pero en las que alguien con un
mínimo de conciencia crítica, tenía clarísimo a quien no votar.
Así las cosas,
nos encontramos en una situación análoga a lo ocurrido en Italia a inicios de
2013 (de lo que hablé ya en este blog), dejando tres partidos empatados a puntos, en el que la negativa total del
mal comparado con Podemos Movimiento 5 Stelle del oligarca Casalecchio impidió
todo pacto.
¿Qué pasó entonces? Hubo
un gobierno de unidad, en que todos los partidos estaban representados en la cámara
de diputados, con un ministerio casi para cada partido, incluídos los
tecnócratas del exbanquero Mario Monti, al que nadie votó nunca y que constituyó
un partido que se hacía llamar Plataforma Cívica, ya desaparecido. Qué
curioso, ¿verdad, Albert Rivera?
Ese gobierno, con
Letta al frente, duró lo que tardó el sistema en reaccionar al ataque al
bipartidismo. Así hicieron subir como la espuma artificiosamente a un Renzi (apodado comúnmente
Renzusconi) que supuestamente desde el centro izquierda democristiano gobernara
el país, casi con el mismo centrismo que el ex falange y perteneciente al
gobierno de Franco, Adolfo Suárez.
Así las cosas,
que Podemos haya irrumpido con fuerza es positivo, que Garzón no quisiera
confluir entonces puede que haya condicionado (dado nuestro deficitario sistema
electoral) muchas cosas. Pero que tanta gente que ha sufrido cuatro años con
Rajoy y PSOE y sus formas de corrupción, a veces legales como las puertas
giratorias, le haya votado, me resulta un insulto a la inteligencia.
Ayer no pude votar desde Italia,
a pesar de haber rogado (literalmente es así como se llama el trámte) mi
derecho al voto un mes antes de que acabara el plazo, siento mayor desapego que
antes por mi país y como está organizado por esto, es lógico. Pero desde fuera,
lo único que puedo pensar, es que muchos españoles sufren el síndrome de
Estocolmo; que están tan traumatizados por los recortes (económicos, sociales,
de derechos y culturales) sufridos día tras día, que les parece la normalidad. Acostumbrados
a ser cautivos, acaban amando a su captor.
Muchos hablaban
de parecernos más a las democracias nórdicas, por ahora, España se parece solo
formalmente, en el padecer un colectivo síndrome de Estocolmo.
miércoles
Identidad expresada en bytes y datos binarios
Una simple (quizás no tan simple) viñeta lo comenzó todo. Me explico. En ella aparecía una pareja paseando de la mano por la playa, un escenario bastante idílico, bucólico y edulcorante para una cita con alguien especial; y, entonces, uno de ellos le decía al otro: "No veo la hora de conocer tu identidad virtual". Lejos de la sonrisa más o menos fácil que pueda provocar este chascarrillo, tiene un trasfondo; no en si mismo, aunque sí en la realidad en que se basa y que designa y usa como referente un fenómeno sociológico que se empieza a dar cada vez con mas regularidad en la actualidad, algo tan cotidiano que permite identificarse a quien lo lee por su dosis de realidad; y es por eso que es humor.
La identidad virtual. El problema (si lo hubiera) ya no es el anonimato de la red que tanto preocupaba a discográficas y dirigentes políticos, sino todo lo contrario. Es la creación de una identidad fuera de la realidad común y la adicción autoprovocada a vivir virtualmente lo que no se puede en la realidad, y que por tanto se convertiría en frustración. Por supuesto, no pretendo unirme a la opinión de grupos de exaltados que ensalzan que todo esto es provocado por la herramienta (progreso tecnológico, Internet...), como en el caso de las descargas ilegales. Demonizar la herramienta no es ni mucho menos la solución (aunque no pretenda serlo) ni siquiera es verdad; porque es el uso que se hace y la manera de ser interpretada que se hace de la citada herramienta.
No pretendo hacer demagogia con este tema, ni mucho menos cuando precisamente comunico esto desde un blog: medio online de difusión y/o comunicación (en el caso de feedback) por antonomasia. Pero sí, dar cuenta de que ésto puede comenzar a ser un problema sociologico. Ya hace mucho tiempo, intelectuales por los que profeso admiración como Noam Chomsky, nos hablaban del proceso de atontamiento o de adormecimiento de conciencias que provocaba sobre la sociedad la televisión; mucho se ha escrito sobre ello y, de hecho, grandes y aceptadas teorías como la agenda-setting, el gatekeeper, la espiral del silencio o la teoría de usos y gratificaciones, entre muchas otras, tocan de manera más directa o indirecta el ámbito que rodea a esta creencia.
Una vez más, no es la televisión sino su uso; y sobre todo, la actitud del receptor (no olvidemos que siendo un medio de comunicación, el papel de receptor es, o debe ser, tan importante como el del emisor) las principales causas que provocan este efecto en ocasiones negativo. El progreso tecnológico es fantástico (a pesar de la doble moral de estas palabras, ya que medio mundo no tiene ni siquiera agua y alimentos básicos para subsistir), pero: tenemos tal infoxicación que no sabemos como discriminar y buscar en torno a nuestros intereses; la sociedad se encuentra tan motivada con las nuevas tecnologías, que olvida que la tecnología siempre ha sido, es y será un medio y nunca un fin en si mismo. Como en muchos casos, falta una educación de base. Porque cada vez más, percibimos gente que ni siquiera puede afrontar algo tan natural como una comunicación cara a cara de más de 20 minutos, el excesivo uso de este tipo de herramientas que te dan una identidad virtual sin necesidad de interactuar a través de los cinco sentidos, está creando verdaderos casos de fobia social. Personas que, estando en una situación social directa, desean llegar a casa para "conectarse" o que, simplemente nunca deja de estarlo gracias a los smartphones.
De todas formas, no retrato esta situación (que observo de una manera totalmente subjetiva, me baso en mi experiencia directa) por alarmismo, ni siquiera creo que sea algo tan generalizado como para ser preocupante; tiene tintes de tendencia, y como toda tendencia va y viene, arrastrando solo a quien tiene menos personalidad. Pero, qué os voy a contar, cuando este que os "habla" considera incluso frío el hablar por teléfono, y siempre prefiere hablar mirando a unos ojos. No existe controversia en mi caso; soy el mismo escribiendo aquí, que tomando una cerveza. Ni mucho menos digo que sea lo mejor, pero sí lo mas coherente para mí. No pretendo dar lecciones de nada, ni hacerme ver como modélico (como si en algún caso pudiera serlo...), simplemente es una opinión vertida en mi pequeño espacio de pensamiento libre, sin más. Porque las designaciones identidad virtual e identidad real dan que pensar, ¿no creéis?.
El ego social de cada generación como denominador común social
Es curioso, pero creo que sea algo que une a cada generación y que probablemente siga ocurriendo, la creencia de que obviamente el tiempo en que se vive es el mejor y es mejor aprovechado, es ley de supervivencia del propio ego. Así pues, cada generación cree ser la primera en hacer ciertas cosas o descubrirlas y tiende a datar los avances sucedidos en su época de juventud como algo propio. Siempre se cree mucho mas avanzada que la anterior generación y mucho mas experimentada que la siguiente, y por ello un paso por encima. Curiosamente, esto sucede así, pero por qué.
Puede ser que simplemente por satisfacer la conciencia de pertenencia a un colectivo que nos da identidad y desde luego aquí es donde entra el ego personal reflejado en ese ego colectivo o yo social del que tanto se ha escrito en tratados de psicología de grupos y sociología. Nuestra mente tiende por ello a hilar argumentaciones en muchos casos contradictorias, basándose en su juventud respecto a las anteriores y a su experiencia respecto a las posteriores, para remarcar su superioridad. Existen cambios de hábitos y estilos de vida por inercia histórica en cada generación, aunque suele suceder de forma cíclica lo cual resta bastante en su carácter de exclusividad. Yo mismo me incluyo en lo que describo, ya al hablar de la generación Erasmus (cuando la venidera lo será aun más y con mayor apertura mental) o de la generación de padres separados, estoy diversificando en colectivos que realmente no existe. Las generalizaciones inductivas y categorizaciones son tan injustas e inexactas como necesarias para ayudar a los seres humanos a entender lo que les rodea, parcelando aun cuando no existe tal acotación de lo real.
Es curioso, pero quizás (con todo lo hipotético que se puede denotar del término) seamos de las primeras generaciones en las que, lo normal es que tus padres estén separados. Obviamente, depende de donde vivas y no es para nada resultado de un estudio exhaustivo; pero de la gente española que conozco de mi generación, el 80 % tienen padres separados, incluso con otras parejas. Es una circunstancia que se ha naturalizado muchísimo (como no podía ser de otra manera) en relativamente poco tiempo y que en cierto modo condiciona a la predisposición al matrimonio de sus hijos, quienes si no lo conciben como algo negativo, sí lo hacen como algo que pensarse mucho por su volatilidad observada en algunos casos y las largas consecuencias que acarrea una separación.
Hace poco leí que el número de divorcios ya superaba el de los matrimonios en España, y no es de extrañar, es un cambio generacional propiciado por el contexto y un cambio en la concepción cultural. Sinceramente y cambiando de tema, espero que suceda una unión de todos (independientemente de la generación) para olvidar nuestros egos e instaurar una nueva democracia real (que creo que puede estar sucediendo), no olvidemos que no existe cambio político sino hay cambio social y para ello se necesita cierta unión. Desde luego que no seríamos los primeros en realizar esto, como decía en la introducción que se tiende a pensar en cada generación. Ni desgraciadamente los últimos...
jueves
La ética es obligatoria, no la religión
Vivimos en una sociedad en la que el nivel de pantomima del sistema y la creciente sensación de libertad vigilada no tienen parangón, pero eso si, al menos la mayoría de la población no muere de hambre. La religiosidad, la creencia en algo mas, soprahumano, puede ser en esencia algo propio a nuestro ser; la espiritualidad es algo mas o menos innato y en ocasiones incluso necesario: calma conciencias y elimina incertidumbres hacia el miedo a lo desconocido, aunque lo haga de la manera mas rápida y menos inteligente, pero en eso se basa, en fe, hay poco de racional en esa espiritualidad. Que nadie lo interprete como algo peyorativo, simplemente no es algo racional.
Yo respeto todas las religiones y creencias, independientemente del número de practicantes que tenga, es respetable en todo caso. No obstante, algo común en todas ellas es su matiz absolutista en lo que respecta a sentirse poseedoras de la verdad, de una especie de clave y llave maestra que les hace tener la respuesta auténtica, que debe ser comunicada. Pues bien, es aquí donde comienzan los límites, cuando se intenta "evangelizar" (bonito eufemismo) o mas bien imponer tus creencias a todo el mundo. Y sin ningún ánimo de ofensa, he de decir que el cristianismo tiene y ha tenido gran protagonismo en estos "pecados", esta inquisición fisica y mental de los pueblos, llamando a los que opinaban de manera divergente blasfemos y excluyéndolos socialmente (algo que no creo sea muy cristiano, por otro lado).
Podría divagar durante hora hablando del anquilosado sistema piramidal de la iglesia católica, cuya corrupción e hipocresía destaca por encima de todas y que da un mensaje y demuestra lo contrario con su conducta. En este caso me centraré esto; en su imposición y por ello irrupción en tantos aspectos de la vida pública: política, educación... Si de verdad existe libertad religiosa, no debería haber corporaciones políticas y empresariales que buscaran extenderla, no deberían tener esos privilegios de no pagar impuestos, poder escriturar cualquier propiedad a su nombre o permitir que el dinero público de un país en crisis dedique mas recursos en ellos que en la educación o a sanidad públicas, es un contrasentido.
Además no me parece ni lógico ni mucho menos ético, las misiones a países en vías de desarrollo (hoy el post esta plagado de eufemismos) bajo la condición de acabar con su riqueza cultural y de creencias biblia en mano. "Evangelizar" en lugar de llevar vacunas para frenar la lacra de los países como lo son el SIDA o las mafias locales, la verdad, es que ya dijo Einstein que la estupidez humana es infinita y no paramos de demostrarlo. Hace poco me sorprendió leer como la iglesia católica se jactaba del crecimiento del numero de católicos en Africa y Asia, y es que la colonización (al menos mental) parece que no ha acabado, una vez mas el mismo error: imponer lo propio bajo el falaz argumento de que es la verdad o al menos la mas extendida, etnocentrismo y falta de relatividad cultural llevadas a su nivel mas extremo.
Para acabar este post, hace poco estuve en Roma y con ello en el país mas rico del mundo: La Ciudad del Vaticano. Estar allí y ver todo lo que vi, me hizo reconfirmarme en que creer en cualquier clase de dios o ser sobrenatural, creador de todo, omnipresente, omnipotente y al cual se le deba alguna clase de culto o respeto especial como en el catolicismo, sería una contradicción en mi vida con la que no sería capaz de convivir. Y es que como dice Toteking, de quien es la frase del titulo: "No creo en dios, avísame si ves alguno".
Yo respeto todas las religiones y creencias, independientemente del número de practicantes que tenga, es respetable en todo caso. No obstante, algo común en todas ellas es su matiz absolutista en lo que respecta a sentirse poseedoras de la verdad, de una especie de clave y llave maestra que les hace tener la respuesta auténtica, que debe ser comunicada. Pues bien, es aquí donde comienzan los límites, cuando se intenta "evangelizar" (bonito eufemismo) o mas bien imponer tus creencias a todo el mundo. Y sin ningún ánimo de ofensa, he de decir que el cristianismo tiene y ha tenido gran protagonismo en estos "pecados", esta inquisición fisica y mental de los pueblos, llamando a los que opinaban de manera divergente blasfemos y excluyéndolos socialmente (algo que no creo sea muy cristiano, por otro lado).
Podría divagar durante hora hablando del anquilosado sistema piramidal de la iglesia católica, cuya corrupción e hipocresía destaca por encima de todas y que da un mensaje y demuestra lo contrario con su conducta. En este caso me centraré esto; en su imposición y por ello irrupción en tantos aspectos de la vida pública: política, educación... Si de verdad existe libertad religiosa, no debería haber corporaciones políticas y empresariales que buscaran extenderla, no deberían tener esos privilegios de no pagar impuestos, poder escriturar cualquier propiedad a su nombre o permitir que el dinero público de un país en crisis dedique mas recursos en ellos que en la educación o a sanidad públicas, es un contrasentido.
Además no me parece ni lógico ni mucho menos ético, las misiones a países en vías de desarrollo (hoy el post esta plagado de eufemismos) bajo la condición de acabar con su riqueza cultural y de creencias biblia en mano. "Evangelizar" en lugar de llevar vacunas para frenar la lacra de los países como lo son el SIDA o las mafias locales, la verdad, es que ya dijo Einstein que la estupidez humana es infinita y no paramos de demostrarlo. Hace poco me sorprendió leer como la iglesia católica se jactaba del crecimiento del numero de católicos en Africa y Asia, y es que la colonización (al menos mental) parece que no ha acabado, una vez mas el mismo error: imponer lo propio bajo el falaz argumento de que es la verdad o al menos la mas extendida, etnocentrismo y falta de relatividad cultural llevadas a su nivel mas extremo.
Para acabar este post, hace poco estuve en Roma y con ello en el país mas rico del mundo: La Ciudad del Vaticano. Estar allí y ver todo lo que vi, me hizo reconfirmarme en que creer en cualquier clase de dios o ser sobrenatural, creador de todo, omnipresente, omnipotente y al cual se le deba alguna clase de culto o respeto especial como en el catolicismo, sería una contradicción en mi vida con la que no sería capaz de convivir. Y es que como dice Toteking, de quien es la frase del titulo: "No creo en dios, avísame si ves alguno".
El maniquí dorado
“Viva el rey” se escuchaba en una
de las ultimas apariciones del mismo, “un gesto que lo hace aun más
noble” opinaba algún periodista acerca de las disculpas del
monarca tras el desgraciado acontecimiento acaecido en Botswana,
conocido de sobra por todos. No puedo más que mostrar mi
incredulidad ante esto, realmente en el siglo XXI se pueden seguir
viendo estas palabras, ¿seguimos en aras de esta clase de
pensamientos trasnochados de tintes totalmente estamentales?.
Poder representativo, reina pero no
gobierna, hizo mucho en la Transición...son algunos argumentos de
los que estamos hartos, si se me permite el plural mayestático. No
existe ningún motivo para que del dinero de un pueblo se mantenga a
una familia y sus caprichos, solo por el hecho de ser embajadores del
país. Ya existen embajadores y cónsules, ministros de exterior y se
supone además que el presidente también representa al país que
gobierna. Viviendo en democracia, no entiendo el sentido de un
representante que no ha sido votado y que está ahí por ser
descendiente de una familia real, que fue real en su momento
(“alegres” tiempos del despotismo ilustrado) con la creencia de
que estaban designados por dios.
Pero aun hay más, el rey es inviolable
ante la ley; puede cometer todos los delitos que estime convenientes,
no se le puede juzgar ni por supuesto y por consecuencia, condenar.
¿Tiene esto lógica en la sociedad en que vivimos? Podemos buscar
excusas demagógicas pero realmente nunca la ha tenido, pero al fin y
al cabo la sociedad es y será siempre reflejo de sus ciudadanos que
son los que permiten esto. Por cierto una ultima aclaración,
república no significa gobierno de izquierdas, dése un repaso por
todas y cada una de las repúblicas europeas, que por cierto son
mayoría. Debería ser hora de decir adiós a una monarquía que nos
ha sido impuesta, no olvidemos que fue el mismo Franco (un dictador)
quien puso a Juan Carlos de Borbón ahí, yo creo que ya está bien
de tomaduras de pelo. Salud y República.
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