La identidad virtual. El problema (si lo hubiera) ya no es el anonimato de la red que tanto preocupaba a discográficas y dirigentes políticos, sino todo lo contrario. Es la creación de una identidad fuera de la realidad común y la adicción autoprovocada a vivir virtualmente lo que no se puede en la realidad, y que por tanto se convertiría en frustración. Por supuesto, no pretendo unirme a la opinión de grupos de exaltados que ensalzan que todo esto es provocado por la herramienta (progreso tecnológico, Internet...), como en el caso de las descargas ilegales. Demonizar la herramienta no es ni mucho menos la solución (aunque no pretenda serlo) ni siquiera es verdad; porque es el uso que se hace y la manera de ser interpretada que se hace de la citada herramienta.
No pretendo hacer demagogia con este tema, ni mucho menos cuando precisamente comunico esto desde un blog: medio online de difusión y/o comunicación (en el caso de feedback) por antonomasia. Pero sí, dar cuenta de que ésto puede comenzar a ser un problema sociologico. Ya hace mucho tiempo, intelectuales por los que profeso admiración como Noam Chomsky, nos hablaban del proceso de atontamiento o de adormecimiento de conciencias que provocaba sobre la sociedad la televisión; mucho se ha escrito sobre ello y, de hecho, grandes y aceptadas teorías como la agenda-setting, el gatekeeper, la espiral del silencio o la teoría de usos y gratificaciones, entre muchas otras, tocan de manera más directa o indirecta el ámbito que rodea a esta creencia.
Una vez más, no es la televisión sino su uso; y sobre todo, la actitud del receptor (no olvidemos que siendo un medio de comunicación, el papel de receptor es, o debe ser, tan importante como el del emisor) las principales causas que provocan este efecto en ocasiones negativo. El progreso tecnológico es fantástico (a pesar de la doble moral de estas palabras, ya que medio mundo no tiene ni siquiera agua y alimentos básicos para subsistir), pero: tenemos tal infoxicación que no sabemos como discriminar y buscar en torno a nuestros intereses; la sociedad se encuentra tan motivada con las nuevas tecnologías, que olvida que la tecnología siempre ha sido, es y será un medio y nunca un fin en si mismo. Como en muchos casos, falta una educación de base. Porque cada vez más, percibimos gente que ni siquiera puede afrontar algo tan natural como una comunicación cara a cara de más de 20 minutos, el excesivo uso de este tipo de herramientas que te dan una identidad virtual sin necesidad de interactuar a través de los cinco sentidos, está creando verdaderos casos de fobia social. Personas que, estando en una situación social directa, desean llegar a casa para "conectarse" o que, simplemente nunca deja de estarlo gracias a los smartphones.
De todas formas, no retrato esta situación (que observo de una manera totalmente subjetiva, me baso en mi experiencia directa) por alarmismo, ni siquiera creo que sea algo tan generalizado como para ser preocupante; tiene tintes de tendencia, y como toda tendencia va y viene, arrastrando solo a quien tiene menos personalidad. Pero, qué os voy a contar, cuando este que os "habla" considera incluso frío el hablar por teléfono, y siempre prefiere hablar mirando a unos ojos. No existe controversia en mi caso; soy el mismo escribiendo aquí, que tomando una cerveza. Ni mucho menos digo que sea lo mejor, pero sí lo mas coherente para mí. No pretendo dar lecciones de nada, ni hacerme ver como modélico (como si en algún caso pudiera serlo...), simplemente es una opinión vertida en mi pequeño espacio de pensamiento libre, sin más. Porque las designaciones identidad virtual e identidad real dan que pensar, ¿no creéis?.
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