Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas

miércoles

Mc King

Hay sitios de comida rápida que parecen microciudades. O mejor dicho, ciudades en potencia. Digamos protociudades. Hacía mucho que no pisaba uno. No porque lleve una dieta mucho más sana de la que proponen sino por la mera pereza de arrastrarme hambriento hacia allí. Hay sitio dentro y en terraza, pero también existe un espacio fuera de ésta, entre la terraza y la calle. Una especie de acera, de prototipo de acera; de artilugio de ciudad fantasma que todos ignoran, a no ser que tropiecen con ella por error.

Yo pedí mi menú, estaba en promoción, pero al no querer patatas no me sirvió de nada. Me dirigí con mi bandeja hacia fuera, uno de los empleados me seguía con un paño con la intención de limpiar una de las mesas de la terraza; posiblemente la mesa en que me sentaría a comer. Decidí aprovechar otro espacio, no por el hecho de ser original sino por darle sentido.

Comí sentado en la falsa acera de la protociudad del local de comida rápida. Nadie me dijo nada pero sentía sus miradas. Terminé mi último bocado de hamburguesa y añoré por unos instantes el haber pedido patatas, además habría disfrutado de la oferta. Un coche pasa, otro más; pero eso sucede fuera, aquí dentro se es inmune a todo y se tiene una justificación para ello.

Decidí aprovechar el tiempo de aquel almuerzo para escribir algo, "debo poner en orden todos mis proyectos", pensé. Pero la inspiración se acabó con el último sorbo de Coca Cola, era hora de volver al mundo real. Ciudades y aceras de verdad esperaban mis pasos, pero yo seguía absorto en el mismo pensamiento: "Debería haber pedido las patatas de la promoción".

lunes

Todos de traje, o casi. (Relato que inventé hace unos días)

Todos de traje, o casi. Es noviembre o diciembre de 2006, no sé decir el dia exacto, y ni siquiera el mes en que nos encontramos; probablemente, sea irrelevante. Ha venido tanta gente, y de tantos lugares. Sucede cuando uno solo vuela sin echar raíces en ninguna parte y al mismo tiempo en todas. Pero, no quiero detenerme en detalles personales algo místicos mas allá de lo necesario. Acaba de sobrepasar el umbral de la puerta Lucía, igual de linda que siempre. Parece pensativa y nerviosa;  con el cabello mas corto que como recordaba, pero siempre tan hermosa, por dentro y por fuera. Parece ser que ha venido desde Barcelona, donde vive y trabaja, o mas bien sobrevive, como le gusta bromear cuando habla con sus familiares de algún pueblecito agrícola de Andalucía que tampoco logro recordar. Ella probablemente haya sido la persona a la que mas he querido desde que tengo uso de razón.

Veo acercarse a tímidos y cortos pasos a mi madre, con la tez algo pálida, se le ve dolida y maldice algo en un tono tan bajo, que lo hace totalmente inaudible. Entrelazado, abrazándola, se encuentra Luis, su hermano. Luis fue su primer y único hermano, vivieron tiempos difíciles y convulsos, de muchos cambios. La época de la movida madrileña hizo mella en ellos, sobre todo en él: heroína y otras drogas hicieron de Luis un exconsumidor, o eso hace creer él; o lo que es peor, se llega a creer él.

Hay más gente en torno a mi madre, Lucía y el tío Luis. Aunque no consigo reconocerlos, son personajes secundarios de toda esta historia. Existe un nerviosismo en el aire que se puede mascar duramente y ser deglutido, dejando la sensación de ceniza en la garganta. Muchas horas llevan aquí y no me puedo comunicar con ellos. Ni siquiera creo posible que pudiera hacerlo con usted, mi querido lector. Me encuentro en un féretro a la edad de 20 años, una distracción al volante y una curva arrebataron lo poco que tenía. Y es por eso que, posiblemente, estas palabras nunca puedan ser comunicadas, o si, depende de las creencias de usted, mi querido lector.