Se disfraza de libre competencia pero son relaciones monopolizadas y tratos de favor de los gobiernos a según que empresas, lo llaman inversiones por no decir especulaciones y apuestas, nacionalización de banca por no decir sufragar sus pérdidas con dinero público porque la clase política les debe más de un favor (esos mismos bancos que paradójicamente, usando ese dinero público desahucian a familias arruinadas que no pueden pagar, pero perdona deudas a grandes inmobiliarias)
Es un baile de eufemismos, una especie de fango en el que todo el que entra tiene difícil salir. No se diferencia mucho su funcionamiento con el de las grandes familias de la mafia, al fin y al cabo, solo usan herramientas diferentes, pero llegando a los mismos fines. Pero tal y como decía al comienzo del post, es fácil decir esto, desenmascarar lo que es mas que obvio, dar voz a un pensamiento que puedo definir de colectivo. Lo difícil es ofrecer soluciones.
El ser humano es corruptible, ambicioso y egoista por naturaleza, solo escapa en parte a esta naturaleza en pequeñas comunidades, donde convive y se cumple la ley de "no hagas a otros lo que no quisieras que te hicieran a ti" o lo que es lo mismo se llega a un pleno consenso social. Como sucede en pisos de estudiantes, pandillas de amigos y familias. Conforme ampliamos el círculo, más difícil se hace. Véase el ejemplo del comunismo que funciona solo en pequeñas comunidades o la democracia realmente participativa (con referendos semanales sobre temas que conciernen a la población) de Suiza.
Es entonces, en el contexto actual en el que se tilda la Secesión de algo perverso cuando me pregunto: ¿No pasa por ahí el camino a la solución? La obsesión por globalizar (otro eufemismo, ya que lo único globalizado es el capital de grandes empresas) nos ha llevado al camino erróneo, una federación de microestados en territorio ibérico sinceramente no me parece tan descabellado. Porque se suele hablar de que no se mantendrían por si solos económicamente, algo que es cierto sólo usando parámetros actuales; pero no los que se darían en la nueva situación. Una vez independiente, cada región sabría buscar su propia riqueza y estabilidad.
No digo, reitero, que esta sea la solución, sino un camino interesante por el que pasar. En grupos reducidos las cosas funcionan mejor, no veo porque no probarlo dejando a un lado las connotaciones negativas que conceptualmente nos pueda dar la palabra secesión, independencia o federalismo. No me considero ni de derechas, ni de izquierdas, ni tampoco apolítico; es mas, este problema no es sólo político, es puramente antropológico y sociológico, hemos equivocado el modelo de sociedad en la que vivir, pero como en toda pirámide es más fácil ser reconstruida si al derribarla, se comienza primero por la cúspide. Puedo tener mas o menos razón, pero como he dicho pensar en soluciones a este desastre del que somos testigos, es una ardua tarea; verdaderamente, lo difícil de todo esto.
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