jueves

Este árbol

Este árbol no se tala. Su madera no os va a calentar, no tiene pretensiones de chirrispotear en una chimenea ni de hacer de su leño un uso útil. Este árbol no lo podéis talar

Tampoco la yedra lo hiere, aunque ello no excluya que la padezca o padecerla pudiere. Mas sobrevive y sobrelleva, caen sus hojas y florece. Algún tallo sufre, sí, pero renace y de nuevo crece. Da sombra y el transeúnte lo agradece. 

Este árbol tiene raíces firmes, sí, pero en arenas movedizas. No hay problema en moverlo, no le afectan solana y umbría. No hay ladera mala, no hay ladera buena. Sólo existe el sustrato del momento, la luz que sus hojas peina y el viento de primavera que le recuerda que sigue vivo.

No es menos cierto que a veces se inclina, que parece languidecer o que los perros le orinan encima y algún rebelde de poliesterol decidió rallar su nombre en su piel. Pero eso son gafes del oficio y el árbol se mantiene en pie. Haciendo danzar sus hojas. Y aún desde las alturas, queriendo crecer. 

Muchos son los árboles que se talan, pero con éste no lo conseguiréis.

lunes

Escala en busca de Sol

Como el exfumador que aborrece toda traza de humo en su rostro o el periquito al que el alpiste sabe a poco, miro hacia atrás, no tan atrás y veo mucha soledad mental. Veo banalidad. Y como el exfumador aborrezco esa vacuidad y miro al futuro esperando algo más.

En la geografía de mis días busco orografías desafiantes, que en lo rutinario encuentren también su lugar nuevos puntos de escalada. Menos procrastinación y mas acción. Probablemente no sean éstos más que propósitos de año nuevo (o su resaca), pero quiero pensar que no, que esta vez durará la inspiración, que no ganarán la pereza y apatía. O, al menos, no siempre

Nada más, hoy sigo monotemático. Obsesionado y a vueltas con la inspiración. Obcecado con la importancia de la escritura para sentirse mejor con el exigente espíritu crítico de uno mismo. Este post quizás no interese a nadie, pero es un alivio para mi futuro yo. 

Todo lo que se aleje de la siguente frase entrecomillada será recibido con pleno gozo: "Quitadme todo lo necesario pero, por favor, dejadme lo superfluo"

Que lo superfluo no sea la inercia a cada paso del camino. En eso me centro por ahora para equilibrar la escalada de cada día. 

viernes

Feliz 2023

 Meses de bloqueo, sin saber que escribir. Sin poder cribar ideas o acribillar con letras lo que mi mente piensa y crea. Meses sin vivir en mí o, al menos, en mi yo como escritor; hasta perder la cuenta de hasta qué punto para mí manchar el folio en blanco es gran parte de mi ser yo.

Tantos meses de bloqueo y una semana bastó. De entre todos los temas me faltaba el amor, el amor me inspiró, el amor de mi familia, de unas fiestas navideñas, el infinito afecto que me llevo de estas tierras malagueñas.

El amor desbloqueó y me acercó a lo que más quiero, mas no hablemos de pasado pues lo que importa es este presente donde creo el futuro que quiero. Abajo queda la apatía, ahora vuelve la inspiración de nuevo.

Necesitaba este descanso y el amor de los míos. Necesitaba sus abrazos y sentirme en casa vivo. Feliz 2023, se acabó mi bloqueo. Volveré a escribir y a sentirme de nuevo vivo.

domingo

Problemas de primer mundo

Lo peor ya ha pasado, el huracán se aleja. Pero tras él ¿qué es lo que deja? Microroturas de lo habitual, minidesgarros de lo que antes era intuitivo, disrupciones ínfimas sobre el concepto de verdad y en la concepción misma de ser vital actual, de cómo percibir, cómo percibimos, cómo percibirnos

Caminamos por la calle felices por ir sin mascarilla pero nunca fuimos más enmascarados; el alma quedó absorta y nuestro ánimo obnubilado. Como esperando que la paz se rompa, que llegue la siguiente urgencia, que se acabe lo medio bueno y volver al conocido y siempre malo...

Consultar con compulsión en el móvil, la situación actual, si algo ha cambiado. Buscando el mal menor, esperando que el mal mayor sea cosa del pasado. Implosión de expectativas que explota en nuestro ánimo. Ganas superlativas de evadirnos con torpor con cualquier banal vicio mundano: Netflix, Disney, el fútbol, Instagram, Twitch o cualquier otra cosa para distraer la mirada mientras nuestra mente se preocupa incluso cuando vegeta en un espacio aparentamente vano. 

Y así continuamos, pensando en el hoy y el mañana, pero no en dentro de un mes ni aprendiendo del mes pasado. Avanzamos tras las cifras de la pandemia, a mirar cifras de guerra. Continuamos a esperar que la gran nueva crisis venga. Nuestro primer mundo se desmorona a nuestro paso, a causa de acontecimientos reales, mas con problemas de primer mundo inventados. Y así avanzamos, la vida pasa, y cuando sea tarde diremos que, al menos, lo hemos intentado. 

Somos hijos del tiempo que nos ha tocado, nuestro Zeitgeist nos ha dejado marcados. Nada más se pudo hacer y nos tuvimos autoengañados. Pero el entretenimiento no faltó nunca, tampoco el ego exacerbado. Mientras que el sentido de la comunidad se desvanece, desaparece sin dejar rastro. Pues su huella nunca hemos marcado, como nunca nos ha preocupado. 

Lo peor nunca habrá pasado mientras nos quedemos mirando el móvil y esperando. Lo mejor que se puede hacer es hablar, comunicarse, organizarse. No será la solución, pero todo principio de solución empieza siempre por hacer algo

lunes

El bosque de las almas

La travesía ha sido larga, el camino tortuoso y la espera innecesaria. Tras la guerra entre ideales ahora reina la calma. Se vislumbra, a lo lejos, un inmenso bosque de almas

Alma bondadosa con raíces al suelo bien soldadas, cuya fruta endulza el ambiente y busca hacerlo más sostenible. Que busca el bien del bosque entero, de su hábitat y ecosistema. ¿Hasta qué punto es altruista y se puede diferenciar del alma egoísta?¿en cierto momento no es individualista hacer el bien a otras almas por el bien sentirse con la propia?

Peor es el alma indiferente, alma plana, que crece, enredadera de este bosque. Alma que se pierde entre los tallos y ahoga la clorofila de las hojas. Alma en la que la injusticia no cala y si cala no empapa. Alma inerte, árbol partido por el rayo de la ignorancia.

Luego está el alma que lucha por ser vista y cuida su copa y la que crece poco a poco porque en sus raíces se centra. Y entre todas ellas, el alma que envidia una o todas las anteriores. Alma dolida, que vive en el reproche. 

En peligro de extinción, tras el arroyo del autoconocimiento y autocontrol, de la responsabilidad y la empatía, más allá del tiempo y del espacio, el alma eterna, pura e inexistente. Alma coherente a la que mueve el bien, indiferentemente de a quien. Alma forajida, soñada, tronco robusto de raíz difusa y enterrada en lo más profundo de este bosque de vidas.

martes

Rompiendo el trépido hielo

Tengo tanto por lo que escribir, que por tanto, no escribo. Habría tantas cosas que decir, que expresar no consigo. Tantos motivos para ser feliz que, en un desliz, la facultad de enumerar he perdido. Tantas ganas de vivir, de disfrutar este momento, de sonreír y abrazar; que de dejar constancia en recuerdos, muy a mi pesar, con frecuencia me olvido.

Mas somos cuatro ya aquí, el milagro ha sucedido. Todos sanos, todos en casa, todos felices, todos unidos. El torrente de emociones es tal, que controlarlo hasta el momento no he podido. No hay presa que pueda parar una conciencia presa de sus latidos. De mis dos niñas. De mi ninfa y de mi perla. Lo reconozco: estoy enamorado perdido. 

Quiero que este post recupere el tiempo no invertido. Quiero que rompa un hielo, por más trépido y tímido que haya sido. Soy tan feliz que no se me nota, es tal la implosión de emociones que al externo nada ha salido. Tales son las ondas gravitacionales de ilusión que la luz no se ha escabullido. Y por tanto no es visible para ningún observador que lo haya requerido. 

Gracias a la vida que me ha dado tanto que diría Mercedes Sosa. Gracias por lo que queda por venir. Aquí estaremos para disfrutarlo. Y, una vez rota esta fina capa de escarcha, escribir y compartir. Dejar constancia en cada letra de que la magia existe y de que además, por suerte, sigo aquí para contarlo.

miércoles

Perla del Sur

Entre las zarzas del ayer y la niebla del mañana, una nueva luna blanca como la perla nos guía y nos rescata de la nada. Esa perla brilla y brilla, es luz nueva y radiante. Es y será en nuestra vida la celebración de un nuevo instante. Ninfa y perla se unirán con el amor de sus gestantes en un nuevo hogar, que será siempre nuevo, cambie la casa o no cambie. 

La pesadez e incertidumbre se disipan a su lumbre, gracias el fuego que se prepara, a la luz que se nos viene, a la sonrisa que nos aguarda, la mirada tan esperada. Preparemos un nuevo nido para nuestra segunda hada

Quedan aún 4 meses para ser 4 en casa. Pero en mi mente y corazón lo somos desde hace tiempo. En familia la luz es más clara, sólo en familia madruga el alba. Sólo sé que no sé nada. Sólo sé que quiero abrazarla.

viernes

Un día en el nuevo mundo

Amanece con el sabor a ceniza en las entrañas, la pereza y la apatía solo se ve superada por la aplastante rutina, la homologación y la esperanza de que algo cambie. En la calle poco cambia: el tiempo está detinido, las conversaciones son idénticas desde meses, como guionizadas; los actores saben como y cuando cambiar sus caretas: cuando toca esperanza, cuando preocupación, cuando condescendencia y sobretodo como de paternalista ha de ser el discurso. 

La hora de comer se sazona con el irremediable deporte de masa: infoxicarse de titulares, que no noticias. Fagocitar y facilitar la tendencia clickbait de titulares impactantes basados en estudios parciales o no verificados del todo. Hipótesis que se transforman en lapidarios titulares y así un día creo una cosa y al otro la contraria. 

Polarización de sobremesa. Negacionistas del Covid contra negacionistas de los efectos adversos de las vacunas. Y en medio a ellos, el razonamiento lógico de cada uno, con elementos verificables se ve aplastado. Deducciones gratuitas e inducciones ad personam que se pierden con el viento. Viento que se va, cada día y se lleva el tiempo en sus brazos. Ese rutinario constructo perdido en este día entre desesperación por un mundo inmerso en un caos sin futuro y la última banalidad mundial a la que prestar atención y desechar al dìa siguiente. El entretenimiento nunca fue tan de masa. La falsa libertad de elección del streaming o las redes sociales hacen el efecto del burro con orejeras. Y pido disculpas a los burros. 

Atardece en plena región del cansancio. El hastío supera la apatía, tanto que parecieren almas gemelas. Por fin tiempo libre para ser libre y recomponer la falsa libertad desperdiciada antes. Aquí gana quien sabe buscar sonrisas y encuentra abrazos. Quien, cómplice con el rojizo atardecer, sabe esperar para disfrutar de la iluminada muesca burlona lunar

La sobremesa de cena, la sobrecena. Zona para valientes. El sueño sustituye al hastío pero el tempus fugit cataliza nuestra energía. Hay tanto en que pensar que el pensamiento desborda; hay tanto que escribir que la pereza asola. No es miedo a la hoja en blanco, es parálisis a la abundancia de ideas y la escasez de estímulos. Y el ser consciente de que el día se acaba, y de que el siguiente no será igual, que no dejará las misma sensaciones. Que irá mejor. Relativizar. Respirar. Dormir. 

Después amanece, que no es poco. Y la acumulación de amaneceres hace macerar en el alma las ganas de transpirar lo que todo tu ser te pide, y con el sol o con la lluvia, llega el momento en que la mente fluye; y los dedos responden; y la pereza y la apatía no ganan. Y la vida sigue y seguirá, siempre y día a día siendo merecedora de ser vivida con el máximo de energía mental.

Vuelvo a escribir. O mejor dicho, vuelvo a publicar aquí. El 90% seguirá sólo escrito a mano en alguno de mis cuadernos; pero esto quiero externalizarlo. Me doy la bienvenida de nuevo a este espacio: Brainsploiding. Nunca debí abandonarlo.