Sin su careta el funambulista perdió el norte,. Hasta entonces el contexto siempre le pareció bien delimitado, a veces más seguro, otras frágil y dócil cual pantalón vapuleado en un tendedero por el huracanado viento que antecede una tormenta de verano; pero al fin y al cabo: acotado.
El equilibrio se consigue caminando, dice a los inexpertos, a los que de simple equilibristas quisieran ser como él, hacer malabares sobre una fina cuerda, hacer piruetas y giros inesperados, todo ignorando la existencia de la cuerda tensa y el peso de la gravedad. Esa impasividad atrae, se confunde con seguridad propia. A veces más por contexto y comparación que por real, quizás el gato sea fiero comparado con una tortuga, pero no con un lince.
Esa careta no se la quitó nadie, tampoco la dejó olvidada; se deshizo con el tiempo, con la erosión de vientos fríos que camuflaban la humedad en continuo incremento cuyas trazas calan hondo en apenas segundos. Sujetó con todas sus fuerzas lo que quedaba de ella, no era posible, no lo fue. Tuvo que aceptar y continuar, intentar no retroceder, no ceder ni exceder, buscar el término medio como táctica, apuntar a lo máximo como estrategia.
Buscó origen de cada uno de sus juegos, se apasionó por otros trucos, otros circos y otras maneras de manterner el equilibrio. Abandanoba cada noche lo que el amanecer le traía, ignorando los aplausos que en silencio se ganaban. No alzaba la voz, tampoco buscaba un foco. Pero llamaba la atención, más que su voz, su eco.
En un punto de inflexión, como borde de abismo infinito, la máscara se volvió cáscara y por ello desechable. A cara desnuda mira ahora el mundo, siempre en equilibrios imposibles, siempre evitando inercias aunque apoyándose a veces impasible. Descansando en cada sombra, reflejando cada rayo. En un océano de cotidaniedad el funámbulista construye su barco, con dos mástiles bien fuertes y tres fieles compañeros de viaje. Las cartas de navegación no sirven, ni remeros, ni equipaje. Sin su careta perdió el norte y a sí mismo se ha encontrado.
lunes
miércoles
La Red Única (Analizando el uso hodierno de Internet)
Internet ha cambiado con los años y con él nuestra forma de utilizarlo. Perdonad por el absurdo aroma a epíteto publicitario que rezuma la frase anterior; ya saben, aquello de la deformación profesional; pero sinceramente es cierto. Ya desde las teorías de la comunicación contemporáneas, sabemos que la audiencia no es estática y, por tanto, el uso que hace de los medios cambiará en consonancia al propio medio.
Mi generación lo ha comprobado con la televisión, aunque en menor medida que las anteriores con la radio. Respecto a internet, probablemente somos los últimos nativos no digitales que han conocido la red progresivamente, aunque integrados (además en el más puro sentido de Eco) en ella como cualquier nativo digital, haciendo desaparecer, al menos aparentemente, la brecha generacional respecto al medio.
La web es información y comunicación, una revolución para el mundo académico y laboral, dada la inmediatez relativa para ser documentado. En última instancia, la web es diversión y entretenimiento. Los de mi generación (que llamaré del 89) hemos vivido cronológicamente cada etapa. Hoy día, todos asociamos Internet a ocio, entretenimiento y comunicación; dejando a un lado el resto de los factores descritos que lo componen y le permiten ser un medio único en su especie.
En gran parte, la viabilidad económica del medio ha aportado su granito de arena para que grandes corporaciones y gigantes de la comunicación compren sitios independientes. Es curioso ver como la gente proclama que se informa por Internet porque la televisión y prensa manipula, pero lo hace leyendo la versión digital de los mismos medios o pseudoblogs asociados al mismo editorial de los soportes offline.
Por no hablar de las temibles (siempre en mi opinión) conclusiones del estudio del Pew Research Center donde se evidencia que cada vez más gente se informa exclusivamente a través de las redes sociales, prevalentemente dos: Facebook y Twitter.
¿Por qué es esto temible? Primero porque son redes con la capacidad de borrar post, enlaces o comentarios que consideren ofensivos o fuera de la normativa de su sitio que por contrato has aceptado con el mero uso del social media.
Segundo, el sensacionalismo, el llamar la atención y la potencial viralidad de lo que se comparte están por encima de todo en estas redes, o mejor dicho, el criterio periodístico brilla por su ausencia, así imágenes polémicas sacadas de contexto o textos sesgados se expanden como la pólvora diariamente. Dando por cierto, en muchas ocasiones, cosas sin serlo (al menos) totalmente y sin una segunda fuente de información para cotejar (y en ocasiones sin ni siquiera la fuente original...)
En tercer lugar, estamos en un espacio pensado para la comunicación y el entretenimiento, no para la información. Puede parecer de perogrullo o una categorización innecesaria, pero creo que hace falta recordarlo. Las redes sociales, sobre todo Facebook, se utiliza como modo de mantener contacto con amigos, familiares, conocidos y líderes de opinión. Como es obvio dicho todo lo anterior, tendemos a mantenernos en contacto con personas cuyos pensamientos, opiniones o modo de vida se parecen más a los nuestros. Como consecuencia lógica, la imparcialidad de lo que leeremos será cuanto menos controvertida, mucho más si como dice el citado estudio, usamos exclusivamente estas redes para informarnos.
Afortunadamente no fue siempre así, hubo un tiempo en el que se entraba a la red para leer. En este punto, se descubrió una de las mayores potencialidades de la red: poder crear contenido propio para ser divulgado mundialmente. Cierto que se creó también una burbuja, todo hijo de vecino tenía un blog, muchos con contenidos de baja calidad o textos copiados de otros blogs o sitios; además de una cierta especulación al pretender monetizar la actividad de la bitácora, por encima del propio contenido del mismo, que es su esencia. Algo parecido a lo que sucede hoy día con Youtube; nos hemos cansado de leer, nos exige una concentración que hoy día no tenemos tiempo de tener. Vamos con prisa hacia ningún logar, parece estar prohibido aburrirse.
Pero no nos perdamos en excepciones, los especuladores siempre aparecen cuando hay una novedad a explotar, pero el tiempo los pone en su sitio. Hablo de blogs documentados, en los que merece la pena zambullirse y leer, leer otras opiniones y puntos de vista. Si sabéis otras lenguas, decubriréis cosas interesantísimas sobre otras realidades distintas a las vuestras; sé que es fatigoso y requiere tiempo encontrar buenos blogs. Al fin y al cabo, Youtube killed the blogger star y la denominada blogosfera es un gran cementerio de elefantes, con muchas y brillantes excepciones que guían el camino.
No tengo nada en contra con el hecho de informarse por la versión digital de medios convencionales o por redes sociales. Simplemente digo que quien lo hace, no se está informando objetivamente ni está escapando de líneas editoriales. Es decir, no se diferencia en casi nada de aquel que lo hace por los llamados medios convencionales.
Toda vez que los especuladores dejaron la blogosfera para explorar Youtube. Existe un universo que aún goza de algo de libertad en la red, probablemente sea un nostálgico, pero echo de menos saltar de blog en blog leyendo textos de personas independientes, informados, que escribe por el mero placer de hacerlo. En esta tónica quiere encajarse Brainsploiding, y esa es su mayor fortaleza. Perdonad si acabo el post con otro epíteto publicitario (deformación profesional, ya saben); pero también en este caso, no por obvio es menos cierto.
Mi generación lo ha comprobado con la televisión, aunque en menor medida que las anteriores con la radio. Respecto a internet, probablemente somos los últimos nativos no digitales que han conocido la red progresivamente, aunque integrados (además en el más puro sentido de Eco) en ella como cualquier nativo digital, haciendo desaparecer, al menos aparentemente, la brecha generacional respecto al medio.
La web es información y comunicación, una revolución para el mundo académico y laboral, dada la inmediatez relativa para ser documentado. En última instancia, la web es diversión y entretenimiento. Los de mi generación (que llamaré del 89) hemos vivido cronológicamente cada etapa. Hoy día, todos asociamos Internet a ocio, entretenimiento y comunicación; dejando a un lado el resto de los factores descritos que lo componen y le permiten ser un medio único en su especie.
En gran parte, la viabilidad económica del medio ha aportado su granito de arena para que grandes corporaciones y gigantes de la comunicación compren sitios independientes. Es curioso ver como la gente proclama que se informa por Internet porque la televisión y prensa manipula, pero lo hace leyendo la versión digital de los mismos medios o pseudoblogs asociados al mismo editorial de los soportes offline.
Por no hablar de las temibles (siempre en mi opinión) conclusiones del estudio del Pew Research Center donde se evidencia que cada vez más gente se informa exclusivamente a través de las redes sociales, prevalentemente dos: Facebook y Twitter.
¿Por qué es esto temible? Primero porque son redes con la capacidad de borrar post, enlaces o comentarios que consideren ofensivos o fuera de la normativa de su sitio que por contrato has aceptado con el mero uso del social media.
Segundo, el sensacionalismo, el llamar la atención y la potencial viralidad de lo que se comparte están por encima de todo en estas redes, o mejor dicho, el criterio periodístico brilla por su ausencia, así imágenes polémicas sacadas de contexto o textos sesgados se expanden como la pólvora diariamente. Dando por cierto, en muchas ocasiones, cosas sin serlo (al menos) totalmente y sin una segunda fuente de información para cotejar (y en ocasiones sin ni siquiera la fuente original...)
En tercer lugar, estamos en un espacio pensado para la comunicación y el entretenimiento, no para la información. Puede parecer de perogrullo o una categorización innecesaria, pero creo que hace falta recordarlo. Las redes sociales, sobre todo Facebook, se utiliza como modo de mantener contacto con amigos, familiares, conocidos y líderes de opinión. Como es obvio dicho todo lo anterior, tendemos a mantenernos en contacto con personas cuyos pensamientos, opiniones o modo de vida se parecen más a los nuestros. Como consecuencia lógica, la imparcialidad de lo que leeremos será cuanto menos controvertida, mucho más si como dice el citado estudio, usamos exclusivamente estas redes para informarnos.
Afortunadamente no fue siempre así, hubo un tiempo en el que se entraba a la red para leer. En este punto, se descubrió una de las mayores potencialidades de la red: poder crear contenido propio para ser divulgado mundialmente. Cierto que se creó también una burbuja, todo hijo de vecino tenía un blog, muchos con contenidos de baja calidad o textos copiados de otros blogs o sitios; además de una cierta especulación al pretender monetizar la actividad de la bitácora, por encima del propio contenido del mismo, que es su esencia. Algo parecido a lo que sucede hoy día con Youtube; nos hemos cansado de leer, nos exige una concentración que hoy día no tenemos tiempo de tener. Vamos con prisa hacia ningún logar, parece estar prohibido aburrirse.
Pero no nos perdamos en excepciones, los especuladores siempre aparecen cuando hay una novedad a explotar, pero el tiempo los pone en su sitio. Hablo de blogs documentados, en los que merece la pena zambullirse y leer, leer otras opiniones y puntos de vista. Si sabéis otras lenguas, decubriréis cosas interesantísimas sobre otras realidades distintas a las vuestras; sé que es fatigoso y requiere tiempo encontrar buenos blogs. Al fin y al cabo, Youtube killed the blogger star y la denominada blogosfera es un gran cementerio de elefantes, con muchas y brillantes excepciones que guían el camino.
No tengo nada en contra con el hecho de informarse por la versión digital de medios convencionales o por redes sociales. Simplemente digo que quien lo hace, no se está informando objetivamente ni está escapando de líneas editoriales. Es decir, no se diferencia en casi nada de aquel que lo hace por los llamados medios convencionales.
Toda vez que los especuladores dejaron la blogosfera para explorar Youtube. Existe un universo que aún goza de algo de libertad en la red, probablemente sea un nostálgico, pero echo de menos saltar de blog en blog leyendo textos de personas independientes, informados, que escribe por el mero placer de hacerlo. En esta tónica quiere encajarse Brainsploiding, y esa es su mayor fortaleza. Perdonad si acabo el post con otro epíteto publicitario (deformación profesional, ya saben); pero también en este caso, no por obvio es menos cierto.
martes
Cuotas de humanidad con intereses
Vergonzoso, lamentable, verdaderamente indigno. Se agotan los calificativos para lo que está haciendo este gobierno. Si en política doméstica y tras la aprobación de la ley mordaza, se vuelve a tiempos oscuros (y no es algo que diga sólo yo, el propio New York Times le ha dedicado un editorial) no lo estamos haciendo mejor en política exterior.
Medio mundo se echa las manos a la cabeza por la construcción de una barrera más alta en Hungría para evitar el paso de serbios y macedonios o por la interminable deriva de personas de etnia Rohingya perseguidos en Bangladesh y no considerados ciudadanos (y por tanto rechazados) en Tailandia y Malasia; condenados a morir en el mar, sin identidad, sin dignidad. Mientras esto sucede, nosotros en España continuamos a devolver a los REFUGIADOS (en mayúscula, dado el matiz despreciativo que últimamente se adueña de la palabra inmigrante, digamos las cosas como son: refugiados que escapan de guerras y terrorismo diario) negándole todo derecho a ser identificados como tales, tras la tortura de las cuchillas de la valla.
Hoy se ha escrito un nuevo epígrafe en el capítulo de nuestra nefasta presencia en política exterior, que hace pesar el libro de los horrores de la España de hoy día. Tras la EMERGENCIA (también en mayúsculas, porque vivo en Italia y creedme, aquí llegan el doble de refugiados que a España) de Italia y Grecia, a causa de una África en guerra contínua: Frente Al-Nusra, Boko Haram, el infierno eritreo, la anarquía líbica o el continuo belicismo sud sudaní, sirvan de ejemplo. Como decía, a causa de esta emergencia humanitaria y gracias a la presión popular (y no al contrario) la Unión Europea se ha visto obligada a romper con su estado de inactividad por inercia.
Se ha debido llegar al extremos en Ventimiglia en la frontera Italia-Francia y con la acampada improvisada de las estaciones de Roma y Milán, para que se reaccione. Una acción que agradecerán sobre todo los habitantes de Lampedusa y el sur de Sicilia, que se ven desbordados a cada día que pasa. Sin olvidar la isla de Kos en Grecia.
Se ha llegado al extremo, al máximo de la hipocresía, al utilizo superfluo de la palabra solidaridad europea; que brilla por su ausencia. En este contexto, la solución parecía pasar por cuotas obligatorias de acogida de refugiados. Solidaridad y humanidad obligada. No obstante, este sistema de cuotas se mueve, por directivas europeas, sobre base voluntaria.
A estas cuotas, calculadas teniendo en cuenta la población, el PIB, el nivel de desempleo y otros parámetros macro y microeconómicos, se han negado países como Hungría y Austria, y han mostrado públicamente su rechazo Polonia y España. Sí señor, nuestro país destaca una vez más por la intolerancia y la falta de humanidad de sus gobernantes.
No creo que el sistema de cuotas no es justo, la mayoría de estas personas tienen familiares o amigos residiendo en algún país concreto de la Unión Europea. Que me obliguen, por ejemplo, a vivir en España, cuando mis hijos residen en Alemania, no es una gran solución; sino una patada hacia adelante.
Si realmente se quiere solucionar estos flujos migratorios, se debe atacar a su causa. Ayudaría mucho dejar de vender armamento a los grupos terroristas. Y España, siendo uno de los que más exportan a países como Arabia Saudita o Catar (cuyos oligarcas invierten mucho en estas "revoluciones islamistas") tendría mucho que decir en el tema. Y nosotros, como españoles, mucho de lo que avergonzarnos, una vez más...
Medio mundo se echa las manos a la cabeza por la construcción de una barrera más alta en Hungría para evitar el paso de serbios y macedonios o por la interminable deriva de personas de etnia Rohingya perseguidos en Bangladesh y no considerados ciudadanos (y por tanto rechazados) en Tailandia y Malasia; condenados a morir en el mar, sin identidad, sin dignidad. Mientras esto sucede, nosotros en España continuamos a devolver a los REFUGIADOS (en mayúscula, dado el matiz despreciativo que últimamente se adueña de la palabra inmigrante, digamos las cosas como son: refugiados que escapan de guerras y terrorismo diario) negándole todo derecho a ser identificados como tales, tras la tortura de las cuchillas de la valla.
Hoy se ha escrito un nuevo epígrafe en el capítulo de nuestra nefasta presencia en política exterior, que hace pesar el libro de los horrores de la España de hoy día. Tras la EMERGENCIA (también en mayúsculas, porque vivo en Italia y creedme, aquí llegan el doble de refugiados que a España) de Italia y Grecia, a causa de una África en guerra contínua: Frente Al-Nusra, Boko Haram, el infierno eritreo, la anarquía líbica o el continuo belicismo sud sudaní, sirvan de ejemplo. Como decía, a causa de esta emergencia humanitaria y gracias a la presión popular (y no al contrario) la Unión Europea se ha visto obligada a romper con su estado de inactividad por inercia.
Se ha debido llegar al extremos en Ventimiglia en la frontera Italia-Francia y con la acampada improvisada de las estaciones de Roma y Milán, para que se reaccione. Una acción que agradecerán sobre todo los habitantes de Lampedusa y el sur de Sicilia, que se ven desbordados a cada día que pasa. Sin olvidar la isla de Kos en Grecia.
Se ha llegado al extremo, al máximo de la hipocresía, al utilizo superfluo de la palabra solidaridad europea; que brilla por su ausencia. En este contexto, la solución parecía pasar por cuotas obligatorias de acogida de refugiados. Solidaridad y humanidad obligada. No obstante, este sistema de cuotas se mueve, por directivas europeas, sobre base voluntaria.
A estas cuotas, calculadas teniendo en cuenta la población, el PIB, el nivel de desempleo y otros parámetros macro y microeconómicos, se han negado países como Hungría y Austria, y han mostrado públicamente su rechazo Polonia y España. Sí señor, nuestro país destaca una vez más por la intolerancia y la falta de humanidad de sus gobernantes.
No creo que el sistema de cuotas no es justo, la mayoría de estas personas tienen familiares o amigos residiendo en algún país concreto de la Unión Europea. Que me obliguen, por ejemplo, a vivir en España, cuando mis hijos residen en Alemania, no es una gran solución; sino una patada hacia adelante.
Si realmente se quiere solucionar estos flujos migratorios, se debe atacar a su causa. Ayudaría mucho dejar de vender armamento a los grupos terroristas. Y España, siendo uno de los que más exportan a países como Arabia Saudita o Catar (cuyos oligarcas invierten mucho en estas "revoluciones islamistas") tendría mucho que decir en el tema. Y nosotros, como españoles, mucho de lo que avergonzarnos, una vez más...
sábado
MKT
Vende. Como quieras, pero vende. Comunica pero vende. Con buen diseño pero vende. ¿Entiendes?
No importa, la situación del ciudadano; el ciudadano es un cliente. No son la audiencia son clientes. Ellos nos pagan sonrientes. Son nuestra razón de ser.
Comunica, con buen diseño si quieres, que se entienda y se perciba, letra legal en cursiva, más pequeña de lo normal. Alimenta. Esta industria se alimenta. Es la que a ti te da las rentas. El sistema se perpetúa, tiene tu mente como ofrenda y tú lo sabes bien.
Vende. Y recuerda la santa triada: facturado, margen y útil. Del resto no importa nada. Sólo el cliente, si se vende. Por ende, vende. Y que sonrían jerifaltes, que sigan siendo gigantes, esclavizados desde lactantes por la sociedad que les tocó vivir.
Tú que me lees, compra. No se te olvide. Compra. Necesitas tantas cosas, sin esos objetos no podrías vivir. Que la cadena no se rompa. Sé un cliente feliz. Felicidad febril.
No importa, la situación del ciudadano; el ciudadano es un cliente. No son la audiencia son clientes. Ellos nos pagan sonrientes. Son nuestra razón de ser.
Comunica, con buen diseño si quieres, que se entienda y se perciba, letra legal en cursiva, más pequeña de lo normal. Alimenta. Esta industria se alimenta. Es la que a ti te da las rentas. El sistema se perpetúa, tiene tu mente como ofrenda y tú lo sabes bien.
Vende. Y recuerda la santa triada: facturado, margen y útil. Del resto no importa nada. Sólo el cliente, si se vende. Por ende, vende. Y que sonrían jerifaltes, que sigan siendo gigantes, esclavizados desde lactantes por la sociedad que les tocó vivir.
Tú que me lees, compra. No se te olvide. Compra. Necesitas tantas cosas, sin esos objetos no podrías vivir. Que la cadena no se rompa. Sé un cliente feliz. Felicidad febril.
lunes
Autoretrato del niño dentro de la piel del oso
A veces creo no estar preparado para la vida adulta, no son pocas las ocasiones en las que la idea de rutina aparece dolorosa, como mil alfileres por toda la piel. La vida era más fácil cuando era un juego, un juego en el que divertirse, divertirse que era vivir; una vida que divertía. No son las responsibilidades, sino la actitud lo que importa. Realmente estoy preparado aunque a veces crea lo contrario, solo que la mente vuela a cotas de altura que la razón desconoce.
Temblor social sin epicentro aparente, derroche de nervios a flor de piel y estándares contradictorios, como caminos de albero que no llevan a más que a la polvareda que se levanta al caminar por ellos. A veces la interacción cuesta, también cuesta creer que se vaya a peor, que se degraden lazos, que se intimidiscan miradas, que buscan un trasfondo, que husmean un horizonte cristalino y no encuentran más que rutilante parsimonia, con algún sobresalto puntual, en su mayoría en forma de desafío, como reminiscencia del juego perdido.
La vida deja de ser juego, o al menos, pierde un poco esa característica, o bien invierte marcha con el horizonte tras las cortinas. Se cierran ventanas y se abren puertas hacia una habitación minúscula pero con amplios pasillos. La vida adulta te permite ir por el centro y llamar la atención del resto, creando envidia y admiración a partes iguales. O ir pegado a un lado o al otro del mismo, correr, saltar, detenerte peligrosamente o arrastrarte. Pero es siempre un pasillo, amplio, pero con límites.
La imaginación desborda como consecuencia lógica, la escritura materializa los mundos que en ella se intuyen. Ríos de tinta y lagos de bytes. Sin ningún objetivo más que relajar una mente que no para, que no sabe dejar de volar y que aprovecha el ansía del día a día como catalizador.
Socialmente no es fácil compatibilizar la enorme actividad interna con una aparente tranquilidad que roza lo aburrido. No hay nada más aburrido que un hombre que no se aburre. El aburrimiento mata, pero tiene un rigor post-mortem que obnubila los sentidos. Sin hastío no habría nada que lo remediara, el binomio funciona también aquí, el niño sale de la piel del oso para volver dentro con fuerza. No por prisas, ni por necesidad; es por obedecer su naturaleza más íntima. La que le define, por la que jamás nadie le habría definido.
No hay sombras ni traumas, ni pasados ni presentes, sólo pueriles deseos de jugar. De que la vida adulta sea también juego. La vida sigue siendo maravillosa, cada vez más. corazón, mente y manos están pletóricos, no es esa la cuestión. Volvamos a lanzar los dados y pasar horas divagando sin presión. Juguemos la vida (una vez más).
Temblor social sin epicentro aparente, derroche de nervios a flor de piel y estándares contradictorios, como caminos de albero que no llevan a más que a la polvareda que se levanta al caminar por ellos. A veces la interacción cuesta, también cuesta creer que se vaya a peor, que se degraden lazos, que se intimidiscan miradas, que buscan un trasfondo, que husmean un horizonte cristalino y no encuentran más que rutilante parsimonia, con algún sobresalto puntual, en su mayoría en forma de desafío, como reminiscencia del juego perdido.
La vida deja de ser juego, o al menos, pierde un poco esa característica, o bien invierte marcha con el horizonte tras las cortinas. Se cierran ventanas y se abren puertas hacia una habitación minúscula pero con amplios pasillos. La vida adulta te permite ir por el centro y llamar la atención del resto, creando envidia y admiración a partes iguales. O ir pegado a un lado o al otro del mismo, correr, saltar, detenerte peligrosamente o arrastrarte. Pero es siempre un pasillo, amplio, pero con límites.
La imaginación desborda como consecuencia lógica, la escritura materializa los mundos que en ella se intuyen. Ríos de tinta y lagos de bytes. Sin ningún objetivo más que relajar una mente que no para, que no sabe dejar de volar y que aprovecha el ansía del día a día como catalizador.
Socialmente no es fácil compatibilizar la enorme actividad interna con una aparente tranquilidad que roza lo aburrido. No hay nada más aburrido que un hombre que no se aburre. El aburrimiento mata, pero tiene un rigor post-mortem que obnubila los sentidos. Sin hastío no habría nada que lo remediara, el binomio funciona también aquí, el niño sale de la piel del oso para volver dentro con fuerza. No por prisas, ni por necesidad; es por obedecer su naturaleza más íntima. La que le define, por la que jamás nadie le habría definido.
No hay sombras ni traumas, ni pasados ni presentes, sólo pueriles deseos de jugar. De que la vida adulta sea también juego. La vida sigue siendo maravillosa, cada vez más. corazón, mente y manos están pletóricos, no es esa la cuestión. Volvamos a lanzar los dados y pasar horas divagando sin presión. Juguemos la vida (una vez más).
martes
Entretener, formar (opiniones sesgadas), desinformar. Informativos que amplían el concepto de telebasura.
No hace mucho, en 2011, cuando vine a vivir a Italia, declaré que no veía los telediarios españoles porque me hacía daño, ver la situación que se vivía y como podría ser evitable y como el ciudadano de a pie fue el único que sufría (y sufre) la crisis, siendo además responsabilizado por ello. Una especie de víctima y verdugo al mismo tiempo.
El otro día vi por primera vez en mucho tiempo un informativo de la uno RTVE. Decir que es un panfletín ideológico es hacerle un favor, sinceramente no sabría si el telediario era de España o de Corea del Norte. No suelo entrar en descalificativos y respeto enormemente la profesión del periodismo; es por esto mismo, que me veo en la obligación moral de alzar la voz cuando veo que se pierde el rumbo. Y lo que es más grave, que se pierde sin que los receptores se den cuenta.
La televisión no es un medio más, sino el medio rey. No me importa la penetración de los medios online, vivimos en una población demográficamente envejecida; por lo que la televisión mantiene su hegemonía en el plano general. Creo, entonces, que es importante que una televisión pública nacional revise los conceptos de rigor periodístico, criterios de noticiabilidad o deontología de la profesión, en la realización de sus servicios informativos.
Se abre el informativo y con él una noticia que ocupará más minutos de lo razonablemente normal: El PP cambia a algunos de sus portavoces. Las siguientes dos noticias tratarán de las reacciones de unos y otros con la noticia anterior. Como noticia internacional, se nos da una sesgada crónica (y digo bien crónica, porque parecía más opinión que noticia, o al menos una combinación de ambas) de las negociaciones del Eurogrupo con el gobierno griego.
Volvemos a España, la siguiente noticia nos habla del aumento de la presencia policial en zonas turísticas este verano. No solo nos intenta vender un estado policial con la propia publicidad institucional, sino que nos meten una especie de publirreportaje donde "gente de la calle" opina, siempre positivamente, sobre el aumento (no siempre justificado) de más presencia policial.
Como segunda noticia internacional y, ojo porque está sobrepasa lo ridículo, las imágenes de una joven borracha encima de uno de los leones de mármol de Santa Croce en Florencia. Una noticia que difícilmente ha tenido difusión en Toscana (la región donde se encuentra Florencia) parece ser suficientemente relevante para un informativo en España. Nacional. De la televisión pública. En fin...
Tras los panfletines del PP y sus cambios políticas, de lo mal que les va a Grecia por querer cambiar las cosas con Tsipras, de lo seguros que vamos a estar este verano con más presencia policial y de saber que alguien se ha subido a un monumento en otro país, pasamos a los sucesos.
En este punto, el de los sucesos, la televisión (como medio, no solo la pública) hace ya unos años que parece haber aprendido de programas como Impacto TV. Esto es, hablar con testigos, conocidos, la viuda de alguien asesinado que llora o reconstrucciones innecesarias de los hechos; hacen las delicias de todo morboso. En esta ocasión hablaban de los ahogamientos de niños en piscinas.
Después deportes. Y eso fue todo. Ese fue el telediario. Nada sobre el drama de los inmigrantes en la frontera Francia-Italia. Quizás porque las devoluciones en caliente no son noticia ya en un país que las practica a diario en Ceuta o Melilla, o porque España es uno de los países que se opone al sistema de cuotas de refugiados. De personas que escapan de la guerra, de la miseria, de la muerte. Como nosotros cuando nos exiliamos en Francia o Sudamérica durante la guerra. ¿Tan difícil es de entender?
Hay tantas noticias internacionales ignoradas, Reino Unido quiere cambiar su declaración de derechos humanos, los Rohingya siguen en mitad del mar rechazados por toda una nobel de la paz como Aung San Suu Kyi, mientras se encarcelan opiniones contra el sistema y avanza el neonacismo en Europa y escasea la tolerancia en general. Pero nada de esto importa, porque todos somos Charlie cuando nos interesa y elegimos que lo no noticiable debe marcar nuestra agenda.
Novedad, imprevisibilidad, grado de importancia o gravedad, relevancia de sus protagonistas, proximidad geográfica...son sólo algunos de los criterios que la teoría de la comunicación aplica a un hecho para identificarlo como noticiable o no. Desgraciadamente, ninguno de ellos parece cumplirse en el telediario apenas descrito. Los objetivos de un medio de comunicación deberían ser: informar, formar y entretener. Parecen haber mutado en lo que reporta el título de este post.
El otro día vi por primera vez en mucho tiempo un informativo de la uno RTVE. Decir que es un panfletín ideológico es hacerle un favor, sinceramente no sabría si el telediario era de España o de Corea del Norte. No suelo entrar en descalificativos y respeto enormemente la profesión del periodismo; es por esto mismo, que me veo en la obligación moral de alzar la voz cuando veo que se pierde el rumbo. Y lo que es más grave, que se pierde sin que los receptores se den cuenta.
La televisión no es un medio más, sino el medio rey. No me importa la penetración de los medios online, vivimos en una población demográficamente envejecida; por lo que la televisión mantiene su hegemonía en el plano general. Creo, entonces, que es importante que una televisión pública nacional revise los conceptos de rigor periodístico, criterios de noticiabilidad o deontología de la profesión, en la realización de sus servicios informativos.
Se abre el informativo y con él una noticia que ocupará más minutos de lo razonablemente normal: El PP cambia a algunos de sus portavoces. Las siguientes dos noticias tratarán de las reacciones de unos y otros con la noticia anterior. Como noticia internacional, se nos da una sesgada crónica (y digo bien crónica, porque parecía más opinión que noticia, o al menos una combinación de ambas) de las negociaciones del Eurogrupo con el gobierno griego.
Volvemos a España, la siguiente noticia nos habla del aumento de la presencia policial en zonas turísticas este verano. No solo nos intenta vender un estado policial con la propia publicidad institucional, sino que nos meten una especie de publirreportaje donde "gente de la calle" opina, siempre positivamente, sobre el aumento (no siempre justificado) de más presencia policial.
Como segunda noticia internacional y, ojo porque está sobrepasa lo ridículo, las imágenes de una joven borracha encima de uno de los leones de mármol de Santa Croce en Florencia. Una noticia que difícilmente ha tenido difusión en Toscana (la región donde se encuentra Florencia) parece ser suficientemente relevante para un informativo en España. Nacional. De la televisión pública. En fin...
Tras los panfletines del PP y sus cambios políticas, de lo mal que les va a Grecia por querer cambiar las cosas con Tsipras, de lo seguros que vamos a estar este verano con más presencia policial y de saber que alguien se ha subido a un monumento en otro país, pasamos a los sucesos.
En este punto, el de los sucesos, la televisión (como medio, no solo la pública) hace ya unos años que parece haber aprendido de programas como Impacto TV. Esto es, hablar con testigos, conocidos, la viuda de alguien asesinado que llora o reconstrucciones innecesarias de los hechos; hacen las delicias de todo morboso. En esta ocasión hablaban de los ahogamientos de niños en piscinas.
Después deportes. Y eso fue todo. Ese fue el telediario. Nada sobre el drama de los inmigrantes en la frontera Francia-Italia. Quizás porque las devoluciones en caliente no son noticia ya en un país que las practica a diario en Ceuta o Melilla, o porque España es uno de los países que se opone al sistema de cuotas de refugiados. De personas que escapan de la guerra, de la miseria, de la muerte. Como nosotros cuando nos exiliamos en Francia o Sudamérica durante la guerra. ¿Tan difícil es de entender?
Hay tantas noticias internacionales ignoradas, Reino Unido quiere cambiar su declaración de derechos humanos, los Rohingya siguen en mitad del mar rechazados por toda una nobel de la paz como Aung San Suu Kyi, mientras se encarcelan opiniones contra el sistema y avanza el neonacismo en Europa y escasea la tolerancia en general. Pero nada de esto importa, porque todos somos Charlie cuando nos interesa y elegimos que lo no noticiable debe marcar nuestra agenda.
Novedad, imprevisibilidad, grado de importancia o gravedad, relevancia de sus protagonistas, proximidad geográfica...son sólo algunos de los criterios que la teoría de la comunicación aplica a un hecho para identificarlo como noticiable o no. Desgraciadamente, ninguno de ellos parece cumplirse en el telediario apenas descrito. Los objetivos de un medio de comunicación deberían ser: informar, formar y entretener. Parecen haber mutado en lo que reporta el título de este post.
lunes
Cruce de lenguas: dos maneras de afrontar el mestizaje lingüístico
La supremacía de la vista es algo más que consabido, el ser humano es, prevalentemente, un ser visual; y como tal, prioriza o , mejor dicho, filtra todo aquello que percibe a través del tamiz de la visión. Sin embargo, uno de los mayores símbolos identitarios de las comunidades humanas se basa en otro sentido, concretamente el oído. Estoy hablando del lenguaje.
Nuestro lenguaje quizás no defina lo que somos, pero sí lo que parecemos ser. No son pocas las veces que he sentido que el español es una lengua caliente, mientras que el portugués retrae al oyente una sensación de tristeza. Es una de las formas de comunicación que nos distingue del resto de animales, somos animales sociales, a veces racionales; pero siempre hablantes.
No existe nada más identitario para una colectividad que un código común compartido. Es algo tangible en la península ibérica donde el euskera o el catalán, el valenciano o el gallego, el aranés o el bable son señas de identidad fortísimas, tanto como para sembrar una cierta (y lógica) duda sobre el concepto de nación en sus hablantes. Aquí en Italia, cada región tiene su propia lengua, algo que un europeo que viva fuera del país jamás esperaría. Y es que, aunque para ellos son dialectos, creedme cuando os digo que son auténticas lenguas que poco o nada tienen que ver con el italiano. El napolitano, el genovés, el romagnolo o el sardo, tiene estructuras gramaticales, léxicos y vocabularios que no tienen absolutamente nada que ver con la lengua oficial del país.
Salvo contados casos como es el euskera, cuyo origen es ignoto y las lenguas nórdicas; todas las lenguas occidentales derivan del llamado latín vulgar, denominándose así lenguas romance. Esto es algo que todos sabemos. Por consiguiente, no existe una lengua (permitanme el término) genuina al 100%.
Es decir, toda lengua romance está formada por numerosos préstamos de otras lenguas, romance o no. Modulados en función al propio léxico, adaptándose o bien, respetando la forma de la lengua de la que procede.
Precisamente, en el campo de los préstamos, suele existir una controversia; especialmente con los anglicanismos. El tratamiento diferente de los extranjerismos no puede ser explicado desde el punto de vista meramente lingüístico, en mi opinión la cultura y sociología del país receptor tienen mucho que ver. Como trabajador en el sector del marketing (que ya denota su tendencia desde el propio nombre) veo cada día como los calendarios son timings, la fecha máxima de entrega es la deadline, la ventana emergente en web es un overlay o la zona dentro a la sangría en un diseño se transforma en la safe area. Saliendo de este ámbito, las cosas cambian si comparamos Italia y España.
En muchos de los ejemplos del párrafo anterior está justificado el uso del extranjerismo, en otros algo menos. Yo personalmente no me opongo a su uso, es más, si el usarlos sirve para sintetizar y economizar el discurso, creo que está justificado su empleo. Aún cuando exista en castellano una palabra que defina el mismo concepto. En España, la tendencia al respecto me parece en consonancia con la mía.
En cambio, la lengua italiana usa e incorpora numerosos extranjerismos conservando su grafía y pronuciación original (aun cuando existe la palabra en italiano y sin presentar ninguna de las características antes descritas al discurso) a diario. Basta abrir un periódico italiano para leer en sus titulares palabras como: blitz, flop, hit, cross, diktat, jobs act, business, leader, black block, bomber, press, match, escalation o weekend. Entre muchos otros términos.
Es aquí donde yo me pregunto ¿Por qué existe esta diferencia tan abismal entre los dos países? Dejando a un lado la existencia en España de una cierta vergüenza a pronunciar palabras extranjeras (especialmente en inglés) o de atribuir su pronunciación correcta a un tipo de persona esnobista, y sirva como ejemplo de esto la palabra Youtube y como viene pronunciada en España, o la palabra Wi-Fi; en castellano se tiende a adaptar a nuestro lenguaje los préstamos lingüísticos.
En Italia, sin embargo, como hemos visto, se evita a toda costa italianizar los nuevos términos procedentes de lengua extranjera. La persona que defiende que esto debiera hacerse, el adaptar las palabras al italiano, no es vista de manera positiva. La razón principal para dicha percepción es el fascismo y su influencia en el lenguaje.
No es extraño cuando alguien toca este tema con un autóctono italiano, que el interlocutor responda que el último que luchaba por decir términos exclusivamente italianos se apedillaba Mussolini. De hecho, el regimen fascista italiano prohibió por ley en 1940 el uso de términos extranjeros por considerarlos anti-italianos, so pena de cárcel. Así se hablaba de Carlo Marx, tassì en lugar de taxi o Tuttochesivede en lugar de panorama.
Esta extrema cruzada lingüística del fascismo italiano, no deja de impresionarme como hablante español. Dado que el franquismo no creo pusiera tanto énfasis en este aspecto, quizás también por razones geográficas respecto al resto de Europa.
Concluyo pensando que gracias al rechazo posterior al régimen autoritario italiano del pasado siglo XX, el utilizo de extranjerismos en Italia es tan exacerbado para el oyente español, relativizando así causas superfluas como el ser una moda el inglés o pensar que sea algo reciente. Algo más que comprensible, por otro lado. Este es otro ejemplo de que las lenguas son dinámicas, evolucionan y viven junto a sus hablantes. Pero también tienen memoria.
Nuestro lenguaje quizás no defina lo que somos, pero sí lo que parecemos ser. No son pocas las veces que he sentido que el español es una lengua caliente, mientras que el portugués retrae al oyente una sensación de tristeza. Es una de las formas de comunicación que nos distingue del resto de animales, somos animales sociales, a veces racionales; pero siempre hablantes.
No existe nada más identitario para una colectividad que un código común compartido. Es algo tangible en la península ibérica donde el euskera o el catalán, el valenciano o el gallego, el aranés o el bable son señas de identidad fortísimas, tanto como para sembrar una cierta (y lógica) duda sobre el concepto de nación en sus hablantes. Aquí en Italia, cada región tiene su propia lengua, algo que un europeo que viva fuera del país jamás esperaría. Y es que, aunque para ellos son dialectos, creedme cuando os digo que son auténticas lenguas que poco o nada tienen que ver con el italiano. El napolitano, el genovés, el romagnolo o el sardo, tiene estructuras gramaticales, léxicos y vocabularios que no tienen absolutamente nada que ver con la lengua oficial del país.
Salvo contados casos como es el euskera, cuyo origen es ignoto y las lenguas nórdicas; todas las lenguas occidentales derivan del llamado latín vulgar, denominándose así lenguas romance. Esto es algo que todos sabemos. Por consiguiente, no existe una lengua (permitanme el término) genuina al 100%.
Es decir, toda lengua romance está formada por numerosos préstamos de otras lenguas, romance o no. Modulados en función al propio léxico, adaptándose o bien, respetando la forma de la lengua de la que procede.
Precisamente, en el campo de los préstamos, suele existir una controversia; especialmente con los anglicanismos. El tratamiento diferente de los extranjerismos no puede ser explicado desde el punto de vista meramente lingüístico, en mi opinión la cultura y sociología del país receptor tienen mucho que ver. Como trabajador en el sector del marketing (que ya denota su tendencia desde el propio nombre) veo cada día como los calendarios son timings, la fecha máxima de entrega es la deadline, la ventana emergente en web es un overlay o la zona dentro a la sangría en un diseño se transforma en la safe area. Saliendo de este ámbito, las cosas cambian si comparamos Italia y España.
En muchos de los ejemplos del párrafo anterior está justificado el uso del extranjerismo, en otros algo menos. Yo personalmente no me opongo a su uso, es más, si el usarlos sirve para sintetizar y economizar el discurso, creo que está justificado su empleo. Aún cuando exista en castellano una palabra que defina el mismo concepto. En España, la tendencia al respecto me parece en consonancia con la mía.
En cambio, la lengua italiana usa e incorpora numerosos extranjerismos conservando su grafía y pronuciación original (aun cuando existe la palabra en italiano y sin presentar ninguna de las características antes descritas al discurso) a diario. Basta abrir un periódico italiano para leer en sus titulares palabras como: blitz, flop, hit, cross, diktat, jobs act, business, leader, black block, bomber, press, match, escalation o weekend. Entre muchos otros términos.
Es aquí donde yo me pregunto ¿Por qué existe esta diferencia tan abismal entre los dos países? Dejando a un lado la existencia en España de una cierta vergüenza a pronunciar palabras extranjeras (especialmente en inglés) o de atribuir su pronunciación correcta a un tipo de persona esnobista, y sirva como ejemplo de esto la palabra Youtube y como viene pronunciada en España, o la palabra Wi-Fi; en castellano se tiende a adaptar a nuestro lenguaje los préstamos lingüísticos.
En Italia, sin embargo, como hemos visto, se evita a toda costa italianizar los nuevos términos procedentes de lengua extranjera. La persona que defiende que esto debiera hacerse, el adaptar las palabras al italiano, no es vista de manera positiva. La razón principal para dicha percepción es el fascismo y su influencia en el lenguaje.
No es extraño cuando alguien toca este tema con un autóctono italiano, que el interlocutor responda que el último que luchaba por decir términos exclusivamente italianos se apedillaba Mussolini. De hecho, el regimen fascista italiano prohibió por ley en 1940 el uso de términos extranjeros por considerarlos anti-italianos, so pena de cárcel. Así se hablaba de Carlo Marx, tassì en lugar de taxi o Tuttochesivede en lugar de panorama.
Esta extrema cruzada lingüística del fascismo italiano, no deja de impresionarme como hablante español. Dado que el franquismo no creo pusiera tanto énfasis en este aspecto, quizás también por razones geográficas respecto al resto de Europa.
Concluyo pensando que gracias al rechazo posterior al régimen autoritario italiano del pasado siglo XX, el utilizo de extranjerismos en Italia es tan exacerbado para el oyente español, relativizando así causas superfluas como el ser una moda el inglés o pensar que sea algo reciente. Algo más que comprensible, por otro lado. Este es otro ejemplo de que las lenguas son dinámicas, evolucionan y viven junto a sus hablantes. Pero también tienen memoria.
viernes
Pensamientos en claroscuro
Ayer fue un día negro, cuyo matiz grisácio se percibe aún en el ambiente. Ha muerto un compañero de trabajo en un accidente de tráfico, apenas superaba la cuarentena de edad y deja tres hijas; la mayor con 8 años. La muerte siempre es dura y omnipresente, al fin y al cabo es la única certeza de la vida; pero cuando se le ven las fauces, cuando la crudeza de su tez asoma, deja una sensación de ceniza en la garganta perenne. Un trago amargo que rebota en el corazón y quita el aliento.
Hoy es uno de esos días en los que vuelves a recordar algo que ya aprendiste hace mucho: que el mundo no se para por nadie. No quisiera ser cínico, dadas las muertes contínuas y evitables en el que es el mayor cementerio del mundo, como es el Mediterráneo. Pero cuando caes en la cuenta que esa persona a la que dijiste "hasta luego" un viernes no volverá el lunes, es realmente duro. La cercanía de la persona en estos casos cataliza el dolor.
En semanas como ésta, incluso me gustaría creer en algún dios, algo que permita aliviar el dolor y dar un sentido; pero no puedo, sería además un camino demasiado fácil e incluso, en mi humilde opinión, una creencia que rezumaría ignorancia e hipocresía por mi parte.
No creo que exista un destino para cada uno de nosotros, el destino lo escribimos, casi siempre de manera involuntaria, en nuestras pequeñas decisiones del día a día. Nuestra concepción lineal y separada del tiempo (pasado-presente-futuro) nos impide comprenderlo, aunque podemos imaginarlo.
Como padre, la peor pesadilla es sobrevivir a un hijo; pero faltarle tan pronto no lo es menos, desde luego. Ser feliz en la vida independientemente de las circunstancias se transforma en algo casi dogmático, no opcional. Por eso hay que llenar de vida los días.
Este texto no pretende llegar a una conclusión, ni siquiera es un homenaje. Este post no es más que pura reflexión libre. Es por entradas como ésta, que este blog se llama Brainsploiding.
Hoy es uno de esos días en los que vuelves a recordar algo que ya aprendiste hace mucho: que el mundo no se para por nadie. No quisiera ser cínico, dadas las muertes contínuas y evitables en el que es el mayor cementerio del mundo, como es el Mediterráneo. Pero cuando caes en la cuenta que esa persona a la que dijiste "hasta luego" un viernes no volverá el lunes, es realmente duro. La cercanía de la persona en estos casos cataliza el dolor.
En semanas como ésta, incluso me gustaría creer en algún dios, algo que permita aliviar el dolor y dar un sentido; pero no puedo, sería además un camino demasiado fácil e incluso, en mi humilde opinión, una creencia que rezumaría ignorancia e hipocresía por mi parte.
No creo que exista un destino para cada uno de nosotros, el destino lo escribimos, casi siempre de manera involuntaria, en nuestras pequeñas decisiones del día a día. Nuestra concepción lineal y separada del tiempo (pasado-presente-futuro) nos impide comprenderlo, aunque podemos imaginarlo.
Como padre, la peor pesadilla es sobrevivir a un hijo; pero faltarle tan pronto no lo es menos, desde luego. Ser feliz en la vida independientemente de las circunstancias se transforma en algo casi dogmático, no opcional. Por eso hay que llenar de vida los días.
Este texto no pretende llegar a una conclusión, ni siquiera es un homenaje. Este post no es más que pura reflexión libre. Es por entradas como ésta, que este blog se llama Brainsploiding.
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