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lunes

Otra inútil entrada sobre la depresión postvacacional de conclusiones muy útiles


Volver, retornar, retomar la normalidad, la calma, la cotidianidad; al fin y al cabo, regresar al estado real de las cosas. Después de un mes en el que la excepción ha sido la norma. Destinándonos en un lugar donde la rutina se aglutina, y sino fuese por los grandes esfuerzos personales para que esto no suceda lo haría mucho mas, donde la melancolía puede dar paso al conformismo mas hiriente, transformando ocho horas de formación y aprendizaje en hastío y una mas que aparente apatía.

Probablemente, la anterior sea una de las definiciones mas larga, menos exhaustiva y mas personal que puedo dar de un fenómeno común a todo trabajador y algún que otro estudiante: la depresión post-vacacional. Después de un periodo vacacional largo, como es mi caso de un mes, se añora seguir escapando de lo que en realidad te ocupa durante los restantes meses del año.

Pues bien, esta entrada que escribo hoy es, reitero, mas personal y automotivante o motivacional que nunca. Basta de tristeza, expresada en los dos primeros párrafos, acabo de llegar de nuevo y eso ya es algo positivo, he tenido la oportunidad de estar un mes con los míos y en mi tierra, que como reza su publicidad desde hace años solo hay una ,y tengo la fortuna (y mas en los tiempos que corren) de tener un puesto de trabajo en algo que me hace feliz, aunque sea en una tierra lejana; pero no menos bella como es Italia.

Porque empezar de nuevo es, como comenzaba mi discurso: volver. Pero también es incentivarse a hacer nuevas cosas y a mejorar en las que ya se hacía. Trabajo en la publicidad que es algo que me apasiona, pero hay muchas mas cosas que hacer, deseos que cumplir, mucho que aprender, aun mas que leer y sobretodo, demasiado por crecer en muchos ámbitos ajenos o no al campo al que me dedico.

Así que transformemos el inicial sentimiento de pena por lo que se deja y cambiémoslo por la apreciación por superar aquel reto que se tiene por delante, tal y como refleja la composición de este mismo post en su modo de ser redactado. Porque no es verdad que el regresar de vacaciones sea depresivo, sino la actitud durante concepción del periodo en el que se está, son cambios para nada negativos, ni muchísimo menos sino que vienen a sumar y que constituyen momentos irrepetibles en mi vida y por tanto, un regalo o mas bien una recompensa a un esfuerzo realizado y que nunca debe cesar. Esta es mi manera algo naïf y ecléctica (palabras especialmente escogidas) de homenajear a los míos y a mi tierra, lejos geográficamente pero siempre cercano con el corazón. Es una entrada quizás demasiado personal, o quizás no; este blog no sigue una linea conceptual marcada, pero no podéis decir que al menos no lo avisé...

martes

"Lo que más teme la gente es dar un nuevo paso, emitir una nueva palabra" F. Dostoyevski

Hace un tiempo, leyendo el blog de un amigo, me sorprendió muy gratamente, ver que en su última entrada, se preguntaba como podía la gente vivir sin hacer algo creativo que amenizara sus días. Como alguien podía “arrutinarse” sin ese aliciente, ese momento donde puramente eres más tú; y animaba a la gente a reaccionar haciendo algo creativo que les gustase.

Debo decir que soy bastante afín a su opinión y es que, cada día veo necesario apartar algo de tiempo y esfuerzo para ti, es decir, debe ser horrible finalizar en la cama cada noche sabiendo que de lunes a viernes los días juegan a ser clones los unos de los otros, presa de una aplastante y cargada de inercia, rutina.

Cuando hablo de dedicarse a algo creativo, no me refiero a nada del otro mundo, visto que se suele atribuir a esa palabra (creatividad) una especie de dotes mágicas o es visto como algo reservado a una alta esfera que, de algún tipo, fue bendecida con este don. No es verdad. La creatividad es innata y al mismo tiempo se puede entrenar a lo largo de toda la vida.

Odio cuando la gente entremezcla los significados de creatividad y originalidad, no son para nada lo mismo. No voy a entrar en lindes lingüísticas o terminológicas, pero se refieren a realidades bien distintas, que en ocasiones se solapan, aunque no necesariamente. Nadie en este blog te está aconsejando (ni mucho menos, quien me creería yo al hacerlo, en tal caso) hacer algo supercreativo, original, lleno de sentido y que deba pasar una especie de proceso de aprobación del entorno que te rodea, como tener un hobby oficial; puede y de hecho, debe ser algo personal: aprender a tocar el piano, pintar, escribir, hacer fotografía...lo que sea, menos caer en el modelo sedentario de sentarse a engullir medios de comunicación, al tiempo que te alivias porque “le gusta” lo que escribiste en tu perfil de red social a un desconocido con el que apenas habrás mantenido un par de veces contacto visual en la vida real. No me posiciono en contra de las redes sociales, si de su abuso; su cometido es muy licito, pero deben ser vistas como un complemento y no como el epicentro de la socialización de una persona.

Quiero pensar que esto sucede de forma innata, que la gente escapa de las rutinas o no tiene porqué huir de nada necesariamente, simplemente se abstrae por el simple hecho de mantener una pasión. Leer, pintar, escribir o tocar el piano, no te hará diferente, mucha gente lo hace, pero no es ser original lo que importa; hablamos de ocupar el tiempo con algo creativo que te guste, y eso, está en las manos de todo aquel que lo quiera probar.