Dos simples palabras, pueden evocar un universo de significados opuestos, pero que de alguna manera se tocan en alguno de sus puntos. Es como afilados tallos de enredaderas cuyas raíces son diversas pero que en busca de la luz se tocan en algún punto de su crecimiento sin que ello obstaculice el diferenciarlas como entes de distinto signo. Tendemos a afirmar que la casualidad o causalidad comienzan en un punto, en un momento, yo lo concibo mas como una maya de puntos o momentos, una decisión no es nada sin su contexto, sin sus personajes o sin la intencionalidad inherente a cada uno de ellos.
Desconozco si es casual o no, pero hace dos días cumplí un año por estas tierras. Hace la arbitraria (como toda nuestra forma de cuantificar el tiempo) cantidad de 365 días decidí que buscar mi suerte en el extranjero era una gran idea, me dejé ayudar e Italia fue mi decisión, sin contrato, sin remuneración y apenas sin conocer la lengua: hoy sigo aquí. El que fuera casual o mi situación personal lo que me empujara a ello, es algo que ni yo atisbo a determinar, entre otras cosas, porque no lo necesito. Ahora simplemente sonrío y pienso en una frase que mi mente hace fluir hacia mis dedos: "La suerte ni se busca ni se encuentra, solo se seduce".
No hay comentarios:
Publicar un comentario