lunes

Las causas de lo casual como concepto aleatorio (aniversario)

Casualidad y causalidad. Son dos palabras con significantes tan parecidos y significados tan opuestos... Son los principios de lo que existe, real o no, casualidad y causalidad. La casualidad nos remite a lo aleatorio, que no esta diseñado para ser controlado ni guiado, a la serendipia, a los pequeños detalles no previstos que hacen que tu presente sea este y no otro y que hacen que el futuro no esté resuelto y por ello vivir siga siendo una delicia. Por otro lado, tenemos la causalidad, que no está en segundo lugar por considerarla negativa. Es una de las principales herramientas que usa el ser humano para percibir lo que le rodea. Causa-efecto, principio y fin, el alfa y el omega...y mil símiles mas que se podrían encontrar. Es la certeza de que existe esa determinación que la casualidad no acepta, aunque no quiere decir que la debamos o podamos conocer. 

Dos simples palabras, pueden evocar un universo de significados opuestos, pero que de alguna manera se tocan en alguno de sus puntos. Es como afilados tallos de enredaderas cuyas raíces son diversas pero que en busca de la luz se tocan en algún punto de su crecimiento sin que ello obstaculice el diferenciarlas como entes de distinto signo. Tendemos a afirmar que la casualidad o causalidad comienzan en un punto, en un momento, yo lo concibo mas como una maya de puntos o momentos, una decisión no es nada sin su contexto, sin sus personajes o sin la intencionalidad inherente a cada uno de ellos.

Desconozco si es casual o no, pero hace dos días cumplí un año por estas tierras. Hace la arbitraria (como toda nuestra forma de cuantificar el tiempo) cantidad de 365 días decidí que buscar mi suerte en el extranjero era una gran idea, me dejé ayudar e Italia fue mi decisión, sin contrato, sin remuneración y apenas sin conocer la lengua: hoy sigo aquí. El que fuera casual o mi situación personal lo que me empujara a ello, es algo que ni yo atisbo a determinar, entre otras cosas, porque no lo necesito. Ahora simplemente sonrío y pienso en una frase que mi mente hace fluir hacia mis dedos: "La suerte ni se busca ni se encuentra, solo se seduce".

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