Nostalgia, que extraña sensación, no por el hecho en sí de tenerla, ya que es algo humano y en circunstancias de lejanía de algo valorado su aparición está más que justificada, pero sí en mí (siento ser tan personal en este post, pero qué cojones, por algo es mío). La vida está configurada por pequeñas decisiones que dan lugar a grandes consecuencias, de eso no tengo duda; yo, no sé si inconscientemente, al elegir dedicarme a la publicidad y querer buscar suerte como creativo, tracé un sendero que me alejaría, más pronto que tarde, no sólo de mi ciudad natal; sino también del sur de España.
No sé cuantas veces me habré repetido la frase lapidaria y útil para afianzar mi elección de que "si me metí en esto, es para probar en lo más alto que pueda aspirar". Considero ese máximo, no en llegar a ser conocido o referencia ni a ganar una fortuna con mis trabajos, simplemente a tener la posibilidad de hacer este camino poco a poco, cuyas paradas han sido Madrid e Italia por ahora, pero que, a su vez, han sido y/o deben ser un trampolín para seguir adelante. Sé que no es algo tan ambicioso para ser considerado como una máxima, pero desde luego tampoco es fácil.
Lateralmente, trabajos de todo tipo son bienvenidos, en publicidad este tipo de conocimientos y experiencias nunca sobram. Existen pocas cosas en el mundo (aunque he identificado alguna) que puedan poner en duda este plan de vida basado en dos filosofías básicas: "ser feliz independientemente de las circunstancias que me rodeen" y el paradigma del "Por qué no?", que requeriría toda una cascada de palabras para desentrañar el sentido que éstas tres palabras tienen para mí. Hasta aquí todo espléndido, bonito, positivo, rozando lo bucólico...
No obstante, como todo ser humano, he de preguntarme y hacer juicios de valoración acerca de lo que hago, aquello de si compensa, ¿Qué hago yo aquí? me levanté pensando una mañana y de ahí que sea el título de la entrada. Realmente, no es fácil que la gente que más te importa o ha importado, esté a tantos kilómetros de distancia; por muy independiente que seas, que lo soy y mucho, al final la nostalgia puede aparecer aún siendo por un espacio corto de tiempo. Menos mal, teniendo en cuenta que no es una "vida normal" la que llevo o pretendo llevar, si es que tuviera pretensión alguna sobre ella. Y es que lo mejor para mí es no saber donde estaré en un mes, ni por qué, ni con quién; y esto, puede pesar bajo la coraza de la nostalgia.
A pesar de su carácter imprevisto, la nostalgia es necesaria y siempre viene a sumar (disculpen mi extremado punto de vista positivo, y que llame con tratamiento de cortesía a una audiencia que a este punto del texto estará desparecida) y es que no hace más que reafirmar que haces lo que siempre has querido hacer, que sigues en el camino y que aún así, no te olvidas de quien eres ni de donde vienes, tan importante es lograr éxitos propios como mantener la humildad. Si debiera sacar una conclusión de este post, esta vez más emocional que racional, sería: sigue caminando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario