miércoles

Eres tan pobre, que tan sólo tienes dinero

¿A qué aspiras?, ¿Cuál es tu fin? ¿Acaso cumples con el rol asignado a tu edad/posición social, o formas parte del numeroso grupo de personas que cree no hacerlo? No son preguntas que te puedan hacer de manera trivial en la cola de la pescadería, pero si es algo que llevamos grabado a fuego y condiciona nuestra forma de vivir la vida, aunque no de manera innata (al menos no totalmente), sino debido a nuestra condición de seres sociales.

Estudiar con un fin: trabajar; y a su vez, trabajar con el primer fin de mantenerse, vivir dignamente por uno mismo. El problema es cuando el dinero deja de ser un medio y pasa a convertirse en el fin mismo. La ambición del ser humano no conoce límites y algo simbólico como el dinero (no olvidemos que es algo inventado por el propio hombre) se convierte en el motor de un mundo que permite matanzas, hambrunas, guerras, pobreza...solo porque, para que alguien pueda sentirse superior, se necesita alguien que esté sensiblemente por debajo, crear diferencias, cuanto mayores son, más se reafirma la “superioridad” de los que están arriba. Hasta el punto de olvidar que hablamos de vidas humanas, cuyo valor siempre debe ser el mismo.

No vengo a plantear ningún discurso moralista, y es que, si tu filete (por ejemplo) es más grande que el mío y tengo mucha hambre, intentaré cambiarte el plato cuando no te des cuenta; en una pareja, si puedo influir de alguna manera siempre va a ser en beneficio propio y así con todo. No hablo de mi personalmente, solo son ejemplos cotidianos de una hipotética primera persona, muy a pequeña escala, pero de naturaleza muy humana o al menos biológica; al fin y al cabo, también los animales basan su existencia en buscar como alimentarse y asegurarse una descendencia.

No obstante, el poder económico imperante hoy día, se basa en la creencia de que casi todo se puede comprar con él; hay personas que, llegadas a un punto, tienen mucho más de lo que necesitan por lo que no existe más necesidad, han copado toda la pirámide de necesidades de Maslow y su tiempo viene entonces dedicado a autoperpetuarse, a buscar como mantener y amasar aun mas fortuna de manera incluso enfermiza...En serio esto es a lo que muchos quieren aspirar??

Sinceramente, prefiero subsistir, teniendo a mi alrededor a gente a la que quiera y aprecie, y hacer lo que me hace feliz en el terreno laboral; que es exactamente lo que hago, a pesar de no tener ni por asomo un buen sueldo. Y no, no es vivir de puntillas en comparación a alguien que busque enriquecerse a toda costa, no se puede tener todo lo que se desea, y solo de las derrotas se aprende a saborear los logros en su justa medida.

Noticias actuales como la faraónica estatua de bronce que el político valenciano Carlos Fabra (a quien por cierto siempre le toca la lotería de navidad) se está haciendo construir basada en él, en su aeropuerto fantasma de Castellón, cual regresión al antiguo Egipto, puede hacernos entender hasta que punto llega esta locura de la que hablo. Tal es la obsesión por marcar las diferencias con el resto, que se busca trascender o ser inmortalizado de alguna manera.

A riesgo de ser demasiado utópico, tal vez algún día, se valore a las personas por lo que verdaderamente son, independientemente a su lugar de nacimiento, linaje o posición social; porque ya no estamos en una época estamental, aunque a veces lo parezca. Y es que, cambian los términos, pero se mantiene este status quo, esa diferenciación entre poderosos y pueblo llano. Lo único que nos queda es ser felices a nivel individual, así mejorar el entorno mas próximo y que ello actúe como onda expansiva, sucesivamente. Soy consciente de que nunca tendré una estatua gigante ni me estudiarán tus nietos en un futuro. Pero vivir plenamente con uno mismo, eso es algo que nadie puede pagar y quien diga lo contrario miente; o lo que es mas triste, se autoengaña.  

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