El ser humano es maravilloso. Éste era el eslogan de una maravillosa campaña de bebidas isotónicas. Lo es casi siempre, pero también colectivamente maleable e imprevisible. Ya no es que seamos el único animal que tropieza dos o más veces con la misma piedra, es que al tropezar, agradecemos a la piedra hacernos tropezar por librarnos de un hipotético y ficticio terraplén que se encuentra al final del sendero por el que discurrimos.
Así pues, llegamos a creernos que los populismos ultranacionalistas pueden resolver nuestros problemas reales de clase media-baja o nos agarramos con ridículo optimismo a la visión antropocéntrica de que, una vez aceptada la irreversibilidad del cambio climático y sus consecuencias para la vida terrestre, será el capital privado de un multimillonario filantrópico quien nos salvará creando colonias por el espacio sideral.
Los ejemplos no son tantos pero son preocupantemente relevantes: Elon Musk y su proyecto para colonizar y establecer una base en Marte son el primer caso. Un hombre multibillonario, enfrascado en su propia carrera espacial (proyecto SpaceX) nos dice que creará una base estable en Marte para, según sus propias palabras "empezar de nuevo" antes de que "ocurra una Tercera Guerra Mundial".
He aquí la primera piedra con que tropezamos. ¿Cómo es posible que haya aún quien crea que un exitoso empresario con sed de enriquecerse y pasar a la historia nos salvará de nosotros mismos? En el caso de crear una colonia en Marte, ¿con qué garantías vivirían los colonos?, ¿Bajo una dictadura de Musk? Probablemente.
La segunda piedra provoca aún mayor pavor. El protagonista es Jeff Brezos fundador y CEO del coloso Amazon. Tristemente conocido por las paupérrimas condiciones laborales a las que somete a sus trabajadores y, probablemente, dado el alto número de envíos de paquetes mundialmente, uno de los responsables del aumento del dióxido de carbono atmosférico.
Éste multimillonario se erige como salvador con un plan de civilización flotante que vaga por el Sistema Solar. ¿Os suena de algo? Exacto, la película Wall-E iniciaba con una premisa análoga. Quien haya visto la película creo que no necesita saber más para ver la locura que representa. Hace años que vemos como la distopía presentada por Orwell en 1984 se abre paso poco a poco y ésta podría ser la siguente distopía.
En ambos casos, millones de personas mantienen absurdas expectativas en estos millonarios salvadores. Tropezando mil veces con piedras como éstas y sin darse cuenta de que precisamente por empresas como las mencionadas y la tremenda desigualdad que provocan, nuestros problemas no paran de crecer. El ser humano es maravilloso (a veces) pero maleable e imprevisible casi siempre...
miércoles
domingo
Vómito de realidad ilustrada
Quiero ser optimista, quiero ser idealista y creer en el género humano. Pensar que seguiremos evolucionando, que recordaremos lo que realmente vale y dejaremos de pensar que vivimos en un puto reality show o dentro de una serie de Netflix. Que estamos jodiéndonos la vida, y la estamos negando a otros seres humanos. Por omisión en muchos caso, inacción en la mayoría.
Y no, no me refiere al aborto. Estamos negando la vida a seres ya nacidos a los que negamos la existencia. He observado demasiadas veces el insulto e indignación de ignorantes orgullosos de su propia condición a los que da rabia ver subsaharianos celebrar que saltaron la valla, con esa euforia humana de haber escapado (de momento) a la muerte. Negando a estas personas la oportunidad de ser libres, de sonreir, de simplemente vivir como podemos hacerlo nosotros.
De manera análoga observo estos días en Italia a la misma raza de seres patriotéticos (valga el neologismo) defendiendo que se deje a la deriva un barco lleno de personas que escapan de una guerra, que han dejado todo, que han atravesado el desierto y han sido encarcelados en un campo de concentración en Libia. Incluyendo mujeres que antes de partir ante mortal travesía, toman la píldora abortiva, sabiendo que serán violadas durante tal ruta del suplicio; evitando al menos traer al mundo un niño inocentemente culpable a causa de la maldad de otros. Porque el discurso fascista ha calado, lo ha vuelto a hacer, y criticamos a los que vienen por supuestamente quitarnos lo que ya no queremos y defendemos al fascista condenado por robar millones de dinero público. Pero robar teniendo poder es un pecado con el que nos identificamos...
Estamos en el punto en que se acusa y culpa al débil por el mero hecho de serlo, mientras seguimos marginándolo. Veo indiferencia, e incluso un cierto deseo a que desaparezcan estas personas porque así desaparece el problema. La misma falta de humanidad que tenemos con el planeta lo tenemos con sus habitantes.
Veo una sociedad ansiosa por ser entretenida, por tener su pocilguita de placer y recelar de su condición humana. Veo odio, indiferencia y falta de ética. Observo neolenguajes orwellianos, se califica como extremo defender al refugiado de guerra o al vapuleado por neonazis, mientras se normaliza a la extrema derecha y sus continuas alusiones veladas (y no tanto) al nazismo.
Los que creemos que el antifascismo no es una meta, sino el punto de partida para cualquier pensamiento democrático, nos sentimos como el Caballero de la Triste Figura luchando contra gigantes, reales y monstruosos, pero que parecen invisibles al resto de la sociedad.
Parece que clasificar a las personas por su etnia o lugar de nacimiento no sea ya xenofobia para muchos, parece que la humanidad sea algo opcional. Buenismo, dicen con voz acusatoria, como si fuera negativo buscar el bien común.
Parece complicado ser optimista en los tiempos que corren. Pero basta salir un poco y buscar información, sólo el asociacionismo y el trabajo en cooperativa nos puede ayudar a salvar lo poco que nos queda tras esta enorme crisis moral. Transmitiendo estos valores a las generaciones venideras, que en mi caso, ya están aquí.
Don Quijote no era especialmente optimista, aunque sí idealista. Se sentía designado de manera cuasi divina para la tarea que se autocomendaba. Ciertos autores establecen ciertos paralelismos con Jesuscristo; el mismo Miguel de Unamuno defendió esta tesis en varios ensayos. Precisamente, el mismo Jesucristo con el que se llenan la boca estos fascistas, que de existir, los echaría del templo a latigazos y mandarían recorrer todos y cada uno de los girones (círculos) del infierno de Dante.
Y no, no me refiere al aborto. Estamos negando la vida a seres ya nacidos a los que negamos la existencia. He observado demasiadas veces el insulto e indignación de ignorantes orgullosos de su propia condición a los que da rabia ver subsaharianos celebrar que saltaron la valla, con esa euforia humana de haber escapado (de momento) a la muerte. Negando a estas personas la oportunidad de ser libres, de sonreir, de simplemente vivir como podemos hacerlo nosotros.
De manera análoga observo estos días en Italia a la misma raza de seres patriotéticos (valga el neologismo) defendiendo que se deje a la deriva un barco lleno de personas que escapan de una guerra, que han dejado todo, que han atravesado el desierto y han sido encarcelados en un campo de concentración en Libia. Incluyendo mujeres que antes de partir ante mortal travesía, toman la píldora abortiva, sabiendo que serán violadas durante tal ruta del suplicio; evitando al menos traer al mundo un niño inocentemente culpable a causa de la maldad de otros. Porque el discurso fascista ha calado, lo ha vuelto a hacer, y criticamos a los que vienen por supuestamente quitarnos lo que ya no queremos y defendemos al fascista condenado por robar millones de dinero público. Pero robar teniendo poder es un pecado con el que nos identificamos...
Estamos en el punto en que se acusa y culpa al débil por el mero hecho de serlo, mientras seguimos marginándolo. Veo indiferencia, e incluso un cierto deseo a que desaparezcan estas personas porque así desaparece el problema. La misma falta de humanidad que tenemos con el planeta lo tenemos con sus habitantes.
Veo una sociedad ansiosa por ser entretenida, por tener su pocilguita de placer y recelar de su condición humana. Veo odio, indiferencia y falta de ética. Observo neolenguajes orwellianos, se califica como extremo defender al refugiado de guerra o al vapuleado por neonazis, mientras se normaliza a la extrema derecha y sus continuas alusiones veladas (y no tanto) al nazismo.
Los que creemos que el antifascismo no es una meta, sino el punto de partida para cualquier pensamiento democrático, nos sentimos como el Caballero de la Triste Figura luchando contra gigantes, reales y monstruosos, pero que parecen invisibles al resto de la sociedad.
Parece que clasificar a las personas por su etnia o lugar de nacimiento no sea ya xenofobia para muchos, parece que la humanidad sea algo opcional. Buenismo, dicen con voz acusatoria, como si fuera negativo buscar el bien común.
Parece complicado ser optimista en los tiempos que corren. Pero basta salir un poco y buscar información, sólo el asociacionismo y el trabajo en cooperativa nos puede ayudar a salvar lo poco que nos queda tras esta enorme crisis moral. Transmitiendo estos valores a las generaciones venideras, que en mi caso, ya están aquí.
Don Quijote no era especialmente optimista, aunque sí idealista. Se sentía designado de manera cuasi divina para la tarea que se autocomendaba. Ciertos autores establecen ciertos paralelismos con Jesuscristo; el mismo Miguel de Unamuno defendió esta tesis en varios ensayos. Precisamente, el mismo Jesucristo con el que se llenan la boca estos fascistas, que de existir, los echaría del templo a latigazos y mandarían recorrer todos y cada uno de los girones (círculos) del infierno de Dante.
lunes
Triste fábula: Andalucía bajo el yugo y las flechas
Érase una vez, una bella tierra
yerma a trazos pero siempre bella.
Sus habitantes sufrieron penurias
y muchos extirpados de su casa,
por el fascista que por allí pasa
y una guerra, como todas, fea.
Olvidaron y olvidamos,
en una vergonzosa reconciliación,
sin memoria, ni honores, ni trazas de perdón.
Vivían de la tierra y de burbujas varias:
la primera inmobiliaria
y la segunda del brutal turismo.
Como toda burbuja ésta explota
y esta tierra vislumbra el abismo.
Ante el abismo, cuando la oscuridad crece
monstruos inhumanos ignorantes aparecen.
Inmigrantes, todos ilegales, pero explotados
en campos de frutos rojos, recogiendo patatas y habas,
siendo elegidos por ellos para ser esclavizados
y creando odio entre una población local olvidada
Guerra entre pobres que conviene,
que se encienda la mecha,
que odien al diferente,
que voten a la ultraderecha.
Y así, el pueblo vapuleado por fascistas y adinerados
aman al explotador y odian al explotado.
Mientras su jefe y capataz, esclavista adinerado
quizás prefiera un partido progresista,
que sigan inmigrantes cruzando
y su vida arriegando,
pues su sistema de vida y su chollo
desaparece si no vienen más esclavos
yerma a trazos pero siempre bella.
Sus habitantes sufrieron penurias
y muchos extirpados de su casa,
por el fascista que por allí pasa
y una guerra, como todas, fea.
Olvidaron y olvidamos,
en una vergonzosa reconciliación,
sin memoria, ni honores, ni trazas de perdón.
Vivían de la tierra y de burbujas varias:
la primera inmobiliaria
y la segunda del brutal turismo.
Como toda burbuja ésta explota
y esta tierra vislumbra el abismo.
Ante el abismo, cuando la oscuridad crece
monstruos inhumanos ignorantes aparecen.
Inmigrantes, todos ilegales, pero explotados
en campos de frutos rojos, recogiendo patatas y habas,
siendo elegidos por ellos para ser esclavizados
y creando odio entre una población local olvidada
Guerra entre pobres que conviene,
que se encienda la mecha,
que odien al diferente,
que voten a la ultraderecha.
Y así, el pueblo vapuleado por fascistas y adinerados
aman al explotador y odian al explotado.
Mientras su jefe y capataz, esclavista adinerado
quizás prefiera un partido progresista,
que sigan inmigrantes cruzando
y su vida arriegando,
pues su sistema de vida y su chollo
desaparece si no vienen más esclavos
viernes
Determinismo cuántico-cosmológico del tiempo feat John Lennon
La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes (John Lennon)
Es difícil encontrar el término medio y un virtuoso equilibrio entre determinismo, eternalismo y libre albedrío. ¿Los eventos acaecen por nuestras decisiones o son nuestras decisiones consecuentes con los eventos sufridos?
Si, como gran parte de las teorías y postulados recientes de la física teórica cosmológica defienden (el gran Hawkings in testa) el multiverso es una explicación plausible de lo que conocemos como realidad (e incluso necesaria para resolver según qué ecuación matemática), consideramos que las condiciones iniciales en las que los eventos (en el sentido meramente físico cuantístico) tienen lugar varían de línea de universo en línea universo, o mejor dicho, entre diversos conos espacio-tiempo de Minkowski; ¿es ésto una defensa al determinismo del tiempo?
O dicho de otra manera, si en este universo he nacido en España y vivo en Italia (cosa que no sucede en otros n universos), ¿realmente vivir en Italia ha sido una decisión mía o es algo de alguna manera "cosmológicamente determinado" para mi cono espacio-temporal de Minkowski?
Ese término medio virtuoso del que hablaba es difícil de alcanzar conceptualmente. Creo que nuestras decisiones marcan nuestras vidas y no son predeterminadas, aunque la decisión más importante de nuestras vidas nos viene determinada: la propia existencia.
No podemos decidir cuando empezar o terminar de existir (nacimiento y muerte) en condiciones naturales (en cuanto al suicidio). No decidimos nuestra propia existencia, pero precisamente decidir nos hace seguir existiendo. Llego a la conclusión célebre cartesiana: cogito ergo sum. Pienso, luego existo.
Otra variable la constituye el ambiente que nos circunda. Como decía Ortega y Gasset soy yo y la mía circunstancia. Pero su influencia como variable no debe ser confundida con destino o determinación a pesar de nuestras decisiones.
Concluyendo, nosotros decidimos lo que hacemos con nuestra existencia, en base a nuestra circunstancia, y es propio esta capacidad de pensar y decidir la que confirma nuestra existencia. Lo único que no decidimos es existir. Así que lo siento, John Lennon, pero más allá de por el macabro e irónico sentido de esta cita con tu propia muerte, me veo en desacuerdo con tu afirmación. Aunque no del todo. Porque los demás también deciden y su existencia nos afecta.
Es difícil encontrar el término medio y un virtuoso equilibrio entre determinismo, eternalismo y libre albedrío. ¿Los eventos acaecen por nuestras decisiones o son nuestras decisiones consecuentes con los eventos sufridos?
Si, como gran parte de las teorías y postulados recientes de la física teórica cosmológica defienden (el gran Hawkings in testa) el multiverso es una explicación plausible de lo que conocemos como realidad (e incluso necesaria para resolver según qué ecuación matemática), consideramos que las condiciones iniciales en las que los eventos (en el sentido meramente físico cuantístico) tienen lugar varían de línea de universo en línea universo, o mejor dicho, entre diversos conos espacio-tiempo de Minkowski; ¿es ésto una defensa al determinismo del tiempo?
O dicho de otra manera, si en este universo he nacido en España y vivo en Italia (cosa que no sucede en otros n universos), ¿realmente vivir en Italia ha sido una decisión mía o es algo de alguna manera "cosmológicamente determinado" para mi cono espacio-temporal de Minkowski?
Ese término medio virtuoso del que hablaba es difícil de alcanzar conceptualmente. Creo que nuestras decisiones marcan nuestras vidas y no son predeterminadas, aunque la decisión más importante de nuestras vidas nos viene determinada: la propia existencia.
No podemos decidir cuando empezar o terminar de existir (nacimiento y muerte) en condiciones naturales (en cuanto al suicidio). No decidimos nuestra propia existencia, pero precisamente decidir nos hace seguir existiendo. Llego a la conclusión célebre cartesiana: cogito ergo sum. Pienso, luego existo.
Otra variable la constituye el ambiente que nos circunda. Como decía Ortega y Gasset soy yo y la mía circunstancia. Pero su influencia como variable no debe ser confundida con destino o determinación a pesar de nuestras decisiones.
Concluyendo, nosotros decidimos lo que hacemos con nuestra existencia, en base a nuestra circunstancia, y es propio esta capacidad de pensar y decidir la que confirma nuestra existencia. Lo único que no decidimos es existir. Así que lo siento, John Lennon, pero más allá de por el macabro e irónico sentido de esta cita con tu propia muerte, me veo en desacuerdo con tu afirmación. Aunque no del todo. Porque los demás también deciden y su existencia nos afecta.
miércoles
Nota mental de año nuevo
La vida es domingo. Canción sin fin. Noche de estrellas, y un rato en el jardín.
Probablemente esta frase sea de mis preferidas del gran grupo, que por desgracia se ha separado, Standstill. Vuelta al trabajo, vuelta a la rutina y a dejar de disfrutar las horas sino ver pasar los días y esperar al fin de semana, al sábado y al domingo. Porque la vida, lo que nos gusta hacer, no sucede en lunes ni miércoles sino en domingo.
En vacaciones se vive como se debería vivir, la vida es dinámica, es luz, es oxígeno y cada hora se exprime al máximo. El momento del trabajo como lo entendemos hoy en día es un robo de 10 horas al día, a tu tiempo, a tu creatividad y expresividad, a tu vida. Por fortuna amo mi trabajo, me considero muy afortunado, pero es inevitable reconocer que esta espiral de rutinas y tiempo frente a un ordenador te aplana y te vuelve apático, y no es fácil luchar contra esto.
Son reflexiones peregrinas sin mayor importancia. Enunciaciones triviales de obviedades consabidas. Son mi anodino feliz año nuevo y un deseo: luchar contra la apatía también este año. Luchar por pensar en el ahora y no en cuando tendré tiempo libre y sobre todo, cosa que me sucede bajo estrés, no desaprovechar el poco tiempo libre (por el mero hecho de ser poco) en banalidades. Precisamente porque es poco hay que aprovecharlo.
El desarrollo parecía de hastío pero el desenlace del post es todo positivo. Renovar fuerzas cada día, leer, escribir, escribir, escribir (tres veces más). Vivir. Así que no digas más que te marchas,
para volver a volver.
Probablemente esta frase sea de mis preferidas del gran grupo, que por desgracia se ha separado, Standstill. Vuelta al trabajo, vuelta a la rutina y a dejar de disfrutar las horas sino ver pasar los días y esperar al fin de semana, al sábado y al domingo. Porque la vida, lo que nos gusta hacer, no sucede en lunes ni miércoles sino en domingo.
En vacaciones se vive como se debería vivir, la vida es dinámica, es luz, es oxígeno y cada hora se exprime al máximo. El momento del trabajo como lo entendemos hoy en día es un robo de 10 horas al día, a tu tiempo, a tu creatividad y expresividad, a tu vida. Por fortuna amo mi trabajo, me considero muy afortunado, pero es inevitable reconocer que esta espiral de rutinas y tiempo frente a un ordenador te aplana y te vuelve apático, y no es fácil luchar contra esto.
Son reflexiones peregrinas sin mayor importancia. Enunciaciones triviales de obviedades consabidas. Son mi anodino feliz año nuevo y un deseo: luchar contra la apatía también este año. Luchar por pensar en el ahora y no en cuando tendré tiempo libre y sobre todo, cosa que me sucede bajo estrés, no desaprovechar el poco tiempo libre (por el mero hecho de ser poco) en banalidades. Precisamente porque es poco hay que aprovecharlo.
El desarrollo parecía de hastío pero el desenlace del post es todo positivo. Renovar fuerzas cada día, leer, escribir, escribir, escribir (tres veces más). Vivir. Así que no digas más que te marchas,
para volver a volver.
jueves
12 Monos
Las moscas no descansan nunca porque la mierda es siempre tanta (Alda Merini)
No soy favorable a la tendencia actual del odio gratuito, del odiar por odiar, por mero entretenimiento o por mínimas motivaciones. Por ello, cuando fue ésta la cita que el azar me reservó no sabía como afrontarla. Pues el calificativo puede ser aplicado a personas, pero no es mi estilo.
Cuando va todo bien reina la indiferencia y si las cosas se complican, el egoísmo y la ignorancia hacen lo propio. El fascismo nace de una imperfecta mezcla de sendos ingredientes, sazonados con la necesidad de distinguir y discriminar. Un nosotros y un ellos. Un enemigo que en realidad está igual o peor que nosotros. Y así es como ciudadanos de una mal llamada clase media odian a personas que huyen de penurías tremendas, a los que deberieran ayudar y respetan al oligarca o al evasor.
Solo dejándose llevar por el odio, batiendo las alas de la ignorancia y canalizando el vuelo hacia una protesta contra lo establecido, apoyando a un nuevo opresor por querer romper con lo que hasta ahora había se puede explicar lo acaecido en Andalucía el 2D. Aquel día no (sólo) entró al parlamento el fascismo, triunfó un grito difuso de protesta que cual boomerang ahora asola nuestras cabezas.
La mierda no son las personas, aunque tengan ideas de mierda. La mierda es la codicia y manipulación psicológica de esos 12 monos (con perdón para los animales) con sus 12 escaños y la ignorancia supina y falta de memoria de los que les votaron. Precisamente ahora se cumplen casi 82 años, del día en que el fascismo perpretó una de las mayores masacres contra población civil de las Historia (me refiero a la Desbandá) y nos encontramos dando alas a quien no lo condena, ni el ataque ni el fascismo. Y en silencio los apoya.
Las moscas no descansan nunca, porque el egoísmo y la codicia pagan; por desgracia la historia no para de demostrarlo. Lo peor es que los creditores somos tú y yo y nuestros vecinos, por acción u omisión. Las moscas no descansan porque la mierda apesta a sus anchas y hasta que no nos llegue al cuello habrá quien diga que no es para tanto.
Aglomerar el odio es lo que más une al ser humano, lo aglomera como moscas se aglomeran alrededor de una idea. Una idea, por supuesto, de mierda.
No soy favorable a la tendencia actual del odio gratuito, del odiar por odiar, por mero entretenimiento o por mínimas motivaciones. Por ello, cuando fue ésta la cita que el azar me reservó no sabía como afrontarla. Pues el calificativo puede ser aplicado a personas, pero no es mi estilo.
Cuando va todo bien reina la indiferencia y si las cosas se complican, el egoísmo y la ignorancia hacen lo propio. El fascismo nace de una imperfecta mezcla de sendos ingredientes, sazonados con la necesidad de distinguir y discriminar. Un nosotros y un ellos. Un enemigo que en realidad está igual o peor que nosotros. Y así es como ciudadanos de una mal llamada clase media odian a personas que huyen de penurías tremendas, a los que deberieran ayudar y respetan al oligarca o al evasor.
Solo dejándose llevar por el odio, batiendo las alas de la ignorancia y canalizando el vuelo hacia una protesta contra lo establecido, apoyando a un nuevo opresor por querer romper con lo que hasta ahora había se puede explicar lo acaecido en Andalucía el 2D. Aquel día no (sólo) entró al parlamento el fascismo, triunfó un grito difuso de protesta que cual boomerang ahora asola nuestras cabezas.
La mierda no son las personas, aunque tengan ideas de mierda. La mierda es la codicia y manipulación psicológica de esos 12 monos (con perdón para los animales) con sus 12 escaños y la ignorancia supina y falta de memoria de los que les votaron. Precisamente ahora se cumplen casi 82 años, del día en que el fascismo perpretó una de las mayores masacres contra población civil de las Historia (me refiero a la Desbandá) y nos encontramos dando alas a quien no lo condena, ni el ataque ni el fascismo. Y en silencio los apoya.
Las moscas no descansan nunca, porque el egoísmo y la codicia pagan; por desgracia la historia no para de demostrarlo. Lo peor es que los creditores somos tú y yo y nuestros vecinos, por acción u omisión. Las moscas no descansan porque la mierda apesta a sus anchas y hasta que no nos llegue al cuello habrá quien diga que no es para tanto.
Aglomerar el odio es lo que más une al ser humano, lo aglomera como moscas se aglomeran alrededor de una idea. Una idea, por supuesto, de mierda.
lunes
El fascismo nunca debe ser una opción. Contra la deriva apática.
La historia no enseña (o igual somos nosotros los que no aprendemos) y el fascismo no avisa o parece no avisar. Una de las cosas que siempre me he preguntado leyendo libros de historia es cómo era posible que durante el ascenso del fascismo nadie hiciera nada para pararlo, no entendía esa apatía generalizada ante tanta injusticia y desfachatez, ante tanta ignorancia y terror. Ahora por desgracia puedo entenderlo, pues esa apatía generalizada la encuentro en todas partes; precisamente ahora, que viejos fantasmas del fascismo asoman su patita.
Es horrible que en España unos militares reservistas puedan defender a un dictador, un grupo neofascista llene palacios de congresos enteros, un ministro de Interior en Italia diga una barbaridad por semana sobre los refugiados y otro ministro, en este caso del Trabajo, amenace con su clausura a dos periódicos como la Repubblica y L'Espresso. Pero lo más terrible de todo esto es que somos testigos y miramos a lo nuestro. En una insoportable apatía de la que, a veces, lo reconozco; me contagio yo también.
Libertad de expresión es decir que votarías a la derecha o la izquierda, que reformarías el código penal y la política interior y económica del país, quejarte y buscar alternativas.
Loar a un dictador o apoyar la discriminación sobre base racial o étnica (biológicamente el concepto de raza no existe como tal) o ideológica es otra cosa. Mucho más grave. Y como tal es inadmisible.
La derecha no se esconde, apoyada en la situación de crisis, y se engalana con tintes fascistas, el centro-izquierda da discursos que después olvida una vez que llega al poder, difiriendo de muy poco de la derecha... en este contexto, la izquierda o partidos favorables a una política más social e igualitaria no dan abasto y ya se sabe que el que mucho abarca...todo ello aliñado con unos medios de comunicación que se quedan en lo anecdótico y sacan de contexto declaraciones y acciones. A fin de cuentas, el ciudadano se encuentra entre un centro político inexistente y una izquierda que parece centrarse en chominadas que solo hacen noticia y postureo. Ciudadanos que en su mayoría (por desgracia) navegan en la ignorancia y a los que informarse a través de Facebook hace aún más manipulables. Un mix perfecto para el fascismo.
Por todo ello, si tú eres consciente de todo esto y rechazas esta oleada intolerante que estamos viviendo debes alzar la voz. Porque no se va a pasar sola y la historia nos enseña (si queremos aprender de ella) que un movimiento opresor con el tiempo va siempre a más. Y crece por acción, sí, pero también por omisión del resto de actores sociales.
Yo también me pregunto que puedo hacer yo por algo que me viene tan grande. La respuesta está en el asociacionismo, en cultivar el ser colectivo que nunca debimos dejar de ser, olvidar el individualismo y mirar alrededor tuya. Por fortuna Romagna es una tierra llena de cooperativas sociales, si donde vives no las hay, créalas. Luchemos por algo común juntos, como ciudadanos.
Reúnanse, dialoguen, piensen. Reaccionen. Porque no va a haber ningún salvador externo, porque nuestros bisnietos no se pregunten cómo es posible que el fascismo volvió a resurgir y no hicimos nada para evitarlo. Aprendamos de los niños y evitemos que la historia se repita.
Es horrible que en España unos militares reservistas puedan defender a un dictador, un grupo neofascista llene palacios de congresos enteros, un ministro de Interior en Italia diga una barbaridad por semana sobre los refugiados y otro ministro, en este caso del Trabajo, amenace con su clausura a dos periódicos como la Repubblica y L'Espresso. Pero lo más terrible de todo esto es que somos testigos y miramos a lo nuestro. En una insoportable apatía de la que, a veces, lo reconozco; me contagio yo también.
Libertad de expresión es decir que votarías a la derecha o la izquierda, que reformarías el código penal y la política interior y económica del país, quejarte y buscar alternativas.
Loar a un dictador o apoyar la discriminación sobre base racial o étnica (biológicamente el concepto de raza no existe como tal) o ideológica es otra cosa. Mucho más grave. Y como tal es inadmisible.
La derecha no se esconde, apoyada en la situación de crisis, y se engalana con tintes fascistas, el centro-izquierda da discursos que después olvida una vez que llega al poder, difiriendo de muy poco de la derecha... en este contexto, la izquierda o partidos favorables a una política más social e igualitaria no dan abasto y ya se sabe que el que mucho abarca...todo ello aliñado con unos medios de comunicación que se quedan en lo anecdótico y sacan de contexto declaraciones y acciones. A fin de cuentas, el ciudadano se encuentra entre un centro político inexistente y una izquierda que parece centrarse en chominadas que solo hacen noticia y postureo. Ciudadanos que en su mayoría (por desgracia) navegan en la ignorancia y a los que informarse a través de Facebook hace aún más manipulables. Un mix perfecto para el fascismo.
Por todo ello, si tú eres consciente de todo esto y rechazas esta oleada intolerante que estamos viviendo debes alzar la voz. Porque no se va a pasar sola y la historia nos enseña (si queremos aprender de ella) que un movimiento opresor con el tiempo va siempre a más. Y crece por acción, sí, pero también por omisión del resto de actores sociales.
Yo también me pregunto que puedo hacer yo por algo que me viene tan grande. La respuesta está en el asociacionismo, en cultivar el ser colectivo que nunca debimos dejar de ser, olvidar el individualismo y mirar alrededor tuya. Por fortuna Romagna es una tierra llena de cooperativas sociales, si donde vives no las hay, créalas. Luchemos por algo común juntos, como ciudadanos.
Reúnanse, dialoguen, piensen. Reaccionen. Porque no va a haber ningún salvador externo, porque nuestros bisnietos no se pregunten cómo es posible que el fascismo volvió a resurgir y no hicimos nada para evitarlo. Aprendamos de los niños y evitemos que la historia se repita.
jueves
Kant de barra de bar 2: El trap y lo superfluo como imprescendible
EL TRAP ES AL RAP LO QUE CAMELA ES AL FLAMENCO #ahíquedaeso Ritmos de m, con letras de m, pero está de moda por el rollo gita-gansgta...por suerte pasará como pasó con el break-beat
(Twitter - 9 agosto 2018)
Y me quedé tan pancho. Podría haber quedado ahí, en una simple demostración pueril de la pérdida de frescura juvenil (al menos en cuanto gusto musical de los jóvenes de hoy día se refiere) en la que me he visto precipitar lenta e inexorablemente. Pero no, gracias a mi amigo y excompi de piso Zú y su respuesta al tweet, hoy estoy reflexionando sobre el trap y los motivos de su éxito. Este post podría ser algo serio; pero no cuento con la preparación necesaria...por tanto, abocado me veo a reeditar por segunda vez un nuevo capítulo de la serie Kant de barra de bar.
Valga como premesa que seguramente no he escuchado demasiado trap (no he sido capaz, la verdad) pero a mi parecer se basa en sonidos banales que cualquier chaval de 13 años con 10 minutos de tiempo libre, las voces son melódicamente nefastas y, a diferencia del rap, los textos son insulsos y sin ninguna regla métrica, ni siquiera la rima.
Entiendo que un esperpento así pueda encajar con el espíritu contestatario que caracteriza a la adolescencia, sin embargo, creo que en este caso el trap es de alguna manera apreciado por otras capas sociales más adultas.
Concluyo pues, que el trap alberga hoy lo que en su día fue el espíritu musical de La Movida. Venimos de años muy difíciles en los que, quien más quien menos, ha sufrido las consecuencias de la crisis en sus carnes (sobre todo la crisis económica y laboral). A ello hemos de sumar el mecanismo de defensa que se genera cuando, desde todos lados, se nos recuerda que va todo mal. Algo parecido a la compassion fatigue de la que The Guardian habla en este artículo. Dicho mecanismo no es otro que la apatía, que está a un paso de la indiferencia y nos lleva a la necesidad de entretenernos en algo banal para no ocuparnos de lo mal que esta todo. De evasión. De amnesia colectiva voluntaria. ¿Os recuerda esto a algo?
Durante la Transición había mucha injusticia por resolver, impunidad por doquier y recuerdos dolorosos con los que convivir. La canción protesta y comprometida fue denostada para dar paso a música sin intención ni pretensión mayor que la de entretener, hacer bailar y, al máximo, provocar. De los grupos de la Movida (y en este doy una opinión muy personal) se salvan musicalmente muy pocos para mí.
Tanto creo en esta tesis que estoy seguro de que el trap durante años de bonanza habría pasado bastante inadvertida. El contexto y la necesidad de evasión han permitido que llegue a donde está. Vivimos en el mundo que votó a Trump y Salvini por desencanto con la política y va a conciertos de trap por desencanto a los gustos musicales mainstream.
Hay una frase, vista en una tienda en Italia, que para mí hace de perfecto corolario: Podéis quitarme lo necesario, pero por favor, nunca me despojéis de lo superfluo.
(Twitter - 9 agosto 2018)
Y me quedé tan pancho. Podría haber quedado ahí, en una simple demostración pueril de la pérdida de frescura juvenil (al menos en cuanto gusto musical de los jóvenes de hoy día se refiere) en la que me he visto precipitar lenta e inexorablemente. Pero no, gracias a mi amigo y excompi de piso Zú y su respuesta al tweet, hoy estoy reflexionando sobre el trap y los motivos de su éxito. Este post podría ser algo serio; pero no cuento con la preparación necesaria...por tanto, abocado me veo a reeditar por segunda vez un nuevo capítulo de la serie Kant de barra de bar.
Valga como premesa que seguramente no he escuchado demasiado trap (no he sido capaz, la verdad) pero a mi parecer se basa en sonidos banales que cualquier chaval de 13 años con 10 minutos de tiempo libre, las voces son melódicamente nefastas y, a diferencia del rap, los textos son insulsos y sin ninguna regla métrica, ni siquiera la rima.
Entiendo que un esperpento así pueda encajar con el espíritu contestatario que caracteriza a la adolescencia, sin embargo, creo que en este caso el trap es de alguna manera apreciado por otras capas sociales más adultas.
Concluyo pues, que el trap alberga hoy lo que en su día fue el espíritu musical de La Movida. Venimos de años muy difíciles en los que, quien más quien menos, ha sufrido las consecuencias de la crisis en sus carnes (sobre todo la crisis económica y laboral). A ello hemos de sumar el mecanismo de defensa que se genera cuando, desde todos lados, se nos recuerda que va todo mal. Algo parecido a la compassion fatigue de la que The Guardian habla en este artículo. Dicho mecanismo no es otro que la apatía, que está a un paso de la indiferencia y nos lleva a la necesidad de entretenernos en algo banal para no ocuparnos de lo mal que esta todo. De evasión. De amnesia colectiva voluntaria. ¿Os recuerda esto a algo?
Durante la Transición había mucha injusticia por resolver, impunidad por doquier y recuerdos dolorosos con los que convivir. La canción protesta y comprometida fue denostada para dar paso a música sin intención ni pretensión mayor que la de entretener, hacer bailar y, al máximo, provocar. De los grupos de la Movida (y en este doy una opinión muy personal) se salvan musicalmente muy pocos para mí.
Tanto creo en esta tesis que estoy seguro de que el trap durante años de bonanza habría pasado bastante inadvertida. El contexto y la necesidad de evasión han permitido que llegue a donde está. Vivimos en el mundo que votó a Trump y Salvini por desencanto con la política y va a conciertos de trap por desencanto a los gustos musicales mainstream.
Hay una frase, vista en una tienda en Italia, que para mí hace de perfecto corolario: Podéis quitarme lo necesario, pero por favor, nunca me despojéis de lo superfluo.
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