Recuerdo ese olor de cachorrillo, esa piel rosadita, esos ruiditos de neonatilla, algo tan natural y delicado, esa alegría en la cara de tu madre, esa luz siempre tan tuya.Pura luz, pura vida.
Fue en esasa mínimas milésimas de segundo en las que me di cuenta que ya nada más me importaría, que era el inicio de una nueva vida. O mejor, que empezaba, ahora en serio, la verdadera VIDA.
Fue la linde de un maravilloso cambio, la confirmación de un gran amor transformado en una maravillosa familia. Fue y es el comienzo de la historia más bonita. El nacimiento de un ser de luz, viniste al mundo mi ninfa.
De aquel 14 de noviembre se cumplen 10 años, una década de emociones, y sobre todo de ternura y alegrías. De aprender yo de ti y tú de mí, de abrazos, besos y sonrisas.
Hoy aún se me saltan las lágrimas, de orgullo, al ver lo buena persona, inteligente y guapa que es mi ninfa. Y agradezco cada día la suerte que he tenido. Que tengo y que tendré, de ser tu padre, Nerea.
Hace 10 años llegaste para cambiar nuestra vida, maravilloso cambio que hizo parar la lluvia y nos trajo, mi ninfa, un precioso vendaval de VIDA.
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