Os propongo un sencillo ejercicio de empatía. Imaginemos por un momento que somos jóvenes de 30 años, que han estudiado y trabajado duro toda su vida y cuya carrera nos ha llevado a trabajar a una alta institución europea de nuestra rama en Holanda. Pero a pesar de todo, llega el momento en la vida de toda persona en la que se añora tu tierra, a pesar de los bellos frutos que uno haya madurado gracias al crecimiento de sus ramas, las raíces son imprescindibles y no se pueden dejar atrás, no totalmente.
Digamos que hemos utilizado un programa de becas para poder regresar, que tras todo el engorroso proceso burocrático de nuestro país, digno de un artículo de Larra, y de los peor organizados de Europa (quizás sólo superado por Italia) resultamos como candidatos a dicha beca. Pues bien, una mañana te levantas y enciendes el ordenador. El correo electrónico centellea, nuevo mensaje, pero no es de la beca que esperabas sino de la Sociedad Europea de Física, suena serio: te han premiado como mejor joven físico experimental de Europa por tus trabajos en el experimento LHCb del Gran Colisionador de Hadrones. Básicamente has logrado confirmar los fundamentos del modelo estándar de la física, ahí es nada.
Después de la evidente sorpresa y mayor emoción, te decides a llamar a los tuyos, tus raíces que se alegrarán tanto. No obstante, la llegada de un segundo mail interrumpe esta felicidad, en este caso es la respuesta de la bolsa de ayuda del Ministerio de la que hablábamos, lo que sería prioridad en el día pero, con el hecho de la premiación, habías olvidado. Se emborrona el júbilo: no sólo no has sido aceptado (por lo que no vuelves a casa) sino que no has pasado las pruebas de admisión por tener un currículum por debajo del nivel para un país como España...
Dejen de imaginar, esto es real. Es el caso del joven investigador gallego: Diego Martínez Santos. El comité de "expertos" pertenecen a la beca Ramón y Cajal, y esta triste historia es un símbolo más de las prioridades de nuestro país. Eso sí, Eurovegas es algo que se debe ver como prometedor, al igual que construir modificando la actual Ley de Costas, silenciar que las fábricas que han sufrido derrumbes en Bangladesh pertenecían a subcontratas que explotaban para H&M y Grupo Inditex, entre otras barbaridades y corruptelas de la España más profunda y cañí. No necesitan más ejemplos supongo, políticos y medios de comunicación usan el término cada día, aunque identificándolo erróneamente en la mayoría de los casos. Queridos lectores, ésta es la verdadera Marca España.
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