lunes

Todos de traje, o casi. (Relato que inventé hace unos días)

Todos de traje, o casi. Es noviembre o diciembre de 2006, no sé decir el dia exacto, y ni siquiera el mes en que nos encontramos; probablemente, sea irrelevante. Ha venido tanta gente, y de tantos lugares. Sucede cuando uno solo vuela sin echar raíces en ninguna parte y al mismo tiempo en todas. Pero, no quiero detenerme en detalles personales algo místicos mas allá de lo necesario. Acaba de sobrepasar el umbral de la puerta Lucía, igual de linda que siempre. Parece pensativa y nerviosa;  con el cabello mas corto que como recordaba, pero siempre tan hermosa, por dentro y por fuera. Parece ser que ha venido desde Barcelona, donde vive y trabaja, o mas bien sobrevive, como le gusta bromear cuando habla con sus familiares de algún pueblecito agrícola de Andalucía que tampoco logro recordar. Ella probablemente haya sido la persona a la que mas he querido desde que tengo uso de razón.

Veo acercarse a tímidos y cortos pasos a mi madre, con la tez algo pálida, se le ve dolida y maldice algo en un tono tan bajo, que lo hace totalmente inaudible. Entrelazado, abrazándola, se encuentra Luis, su hermano. Luis fue su primer y único hermano, vivieron tiempos difíciles y convulsos, de muchos cambios. La época de la movida madrileña hizo mella en ellos, sobre todo en él: heroína y otras drogas hicieron de Luis un exconsumidor, o eso hace creer él; o lo que es peor, se llega a creer él.

Hay más gente en torno a mi madre, Lucía y el tío Luis. Aunque no consigo reconocerlos, son personajes secundarios de toda esta historia. Existe un nerviosismo en el aire que se puede mascar duramente y ser deglutido, dejando la sensación de ceniza en la garganta. Muchas horas llevan aquí y no me puedo comunicar con ellos. Ni siquiera creo posible que pudiera hacerlo con usted, mi querido lector. Me encuentro en un féretro a la edad de 20 años, una distracción al volante y una curva arrebataron lo poco que tenía. Y es por eso que, posiblemente, estas palabras nunca puedan ser comunicadas, o si, depende de las creencias de usted, mi querido lector.

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