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El infinito como única constante


Ya lo decía la Escuela de la Gestalt, el ser humano busca cerrarlo todo para poder aprehenderlo, caracterizarlo para su interpretación y en esencia, asumirlo como tal. La Gestalt hablaba de líneas discontinuas y poligonales abiertas que los sujetos veían como continuas y polígonos ya cerrados, respectivamente. No obstante tendemos a esto en nuestra visión general de la vida; a hablar de ciclos y a creer que incluso estos se repiten y que todo sucede por alguna razón.

Este cierto determinismo nos hace estar mas cómodos, eliminando incertidumbre. Sabemos que un ciclo acaba aquí y obviamos que existe cierto determinismo en cuanto al porqué ha sucedido de tal forma y no de otra. Pues bien, esto no es verdad; la realidad es múltiple y cambiante, y no existe más constante que el infinito.

Es ésta la idea principal que busco concretar: el infinito es la única constante del universo. A los estudiosos de la física no les resultara extraño esta aseveración, la energía es lo que mueve al mundo en todos los sentidos y nunca se destruye (ni se crea) sólo se transforma. Si sobrepasamos las lindes de lo perceptible, tanto por el mundo macro (astronomía) como por el micro (química y física cuántica) nos damos cuenta de que no solo el infinito es un denominador común, sino que la incertidumbre reina por encima de la certeza.

No digo que todo esté gobernado al azar, el azar no existe como tal, simplemente es el nombre que se le da al desconocimiento. En la mayoría de casos por falta de herramientas o porque la mente humana tiene un límite en sus niveles de abstracción, si bien, como buen evolucionista creo que esto irá mejorando en generaciones próximas.

Volviendo al tema del infinito y en el mundo subatómico, los mismos electrones se encuentran dispersos en una nube, acuérdese o consulte el lector la ley de incertidumbre o la hipótesis del gato de Schrödinger, existen infinitas posibilidades. Lo cual a nuestra percepción nos abruma, pero es porque las herramientas físicas que usamos aun pueden ser limitadas.

El otro día viendo el excelente programa Redes de Punset, se hablaba de los universos paralelos. Los átomos no son estáticos y están en continuo movimiento vibratorio, o lo que es lo mismo, su posición en el espacio no es fija. Estudios han demostrado que en el momento en el que se sabe la posición de un átomo ya no esta en ese punto, por lo que existe la probabilidad de que veamos los átomos que lo forman todo: personas, objetos, animales... e incluso los fotones que forman la luz visible para los humanos y que nos hace percibir las formas y colores de una sola manera, a través de nuestros sentidos; pero existen infinitas magnitudes de percepción, es decir, los átomos se nos proyectan en un estado y tiempo determinados, donde los percibimos pero no están solo ahí. Es una hipótesis bastante interesante, en el programa se habla de tres niveles de universos paralelos que no voy a entrar a comentar en esta entrada, si queréis verlo está disponible online en la web oficial del programa.

Para acabar esta extensa y algo plúmbea entrada, solo quedarme con estas ideas: ni el determinismo ni el azar existen en modo absoluto, tendemos a encerrar todo en conjuntos conocidos que permitan su identificación y análisis, no obstante, la única constante real del universo es el infinito. El mismo tiempo (al que controlamos, o al menos acotamos, con horas, minutos y segundos) es un excelente ejemplo de lo que estoy hablando. La incertidumbre y el desconocimiento gobierna los temores humanos, pero eso no quiere decir que no podamos intentar comprenderlos, aunque sea de una manera vaga y meramente discursiva, por el absoluto placer de la divagación.

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