Es curioso, pero creo que sea algo que une a cada generación y que probablemente siga ocurriendo, la creencia de que obviamente el tiempo en que se vive es el mejor y es mejor aprovechado, es ley de supervivencia del propio ego. Así pues, cada generación cree ser la primera en hacer ciertas cosas o descubrirlas y tiende a datar los avances sucedidos en su época de juventud como algo propio. Siempre se cree mucho mas avanzada que la anterior generación y mucho mas experimentada que la siguiente, y por ello un paso por encima. Curiosamente, esto sucede así, pero por qué.
Puede ser que simplemente por satisfacer la conciencia de pertenencia a un colectivo que nos da identidad y desde luego aquí es donde entra el ego personal reflejado en ese ego colectivo o yo social del que tanto se ha escrito en tratados de psicología de grupos y sociología. Nuestra mente tiende por ello a hilar argumentaciones en muchos casos contradictorias, basándose en su juventud respecto a las anteriores y a su experiencia respecto a las posteriores, para remarcar su superioridad. Existen cambios de hábitos y estilos de vida por inercia histórica en cada generación, aunque suele suceder de forma cíclica lo cual resta bastante en su carácter de exclusividad. Yo mismo me incluyo en lo que describo, ya al hablar de la generación Erasmus (cuando la venidera lo será aun más y con mayor apertura mental) o de la generación de padres separados, estoy diversificando en colectivos que realmente no existe. Las generalizaciones inductivas y categorizaciones son tan injustas e inexactas como necesarias para ayudar a los seres humanos a entender lo que les rodea, parcelando aun cuando no existe tal acotación de lo real.
Es curioso, pero quizás (con todo lo hipotético que se puede denotar del término) seamos de las primeras generaciones en las que, lo normal es que tus padres estén separados. Obviamente, depende de donde vivas y no es para nada resultado de un estudio exhaustivo; pero de la gente española que conozco de mi generación, el 80 % tienen padres separados, incluso con otras parejas. Es una circunstancia que se ha naturalizado muchísimo (como no podía ser de otra manera) en relativamente poco tiempo y que en cierto modo condiciona a la predisposición al matrimonio de sus hijos, quienes si no lo conciben como algo negativo, sí lo hacen como algo que pensarse mucho por su volatilidad observada en algunos casos y las largas consecuencias que acarrea una separación.
Hace poco leí que el número de divorcios ya superaba el de los matrimonios en España, y no es de extrañar, es un cambio generacional propiciado por el contexto y un cambio en la concepción cultural. Sinceramente y cambiando de tema, espero que suceda una unión de todos (independientemente de la generación) para olvidar nuestros egos e instaurar una nueva democracia real (que creo que puede estar sucediendo), no olvidemos que no existe cambio político sino hay cambio social y para ello se necesita cierta unión. Desde luego que no seríamos los primeros en realizar esto, como decía en la introducción que se tiende a pensar en cada generación. Ni desgraciadamente los últimos...
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