No creo en la existencia de un dios o deidad alguna conocedora y controladora de nuestro devenir, siempre está bien dejarlo claro a modo de prefacio. No obstante, la vida, a medida que avanza nos va quitando de lo físico o accesorio, para hacernos profundizar y enfatizar en el desarrollo de lo que más importa: el interior, la inteligencia. En esto se basa una de mis frases de cine favorita: "Yo hago el amor con las mentes.Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo a una mente que los mueve y que vale la pena conocer." (Martín Hache)
Puede resultar algo hipócrita, de hecho lo es, negar que el físico importa, al menos a nivel de primera impresión o como aliciente a la atracción; pero si no hay nada más, es insuficiente, incluso diría inútil. Creo que son tres los factores (llamemóslo así) que debe haber entre dos personas: conexión emocional, sexual y en sentido compartido sobre el respeto mutuo. Puede funcionar una relación fallando alguno de estos tres "elementos", por supuesto, pero tendrá una caducidad limitada, digamos que es una relación herida de muerte, predestinada a ello aún cuando está por nacer. Aunque ello no quiere decir que tenerlo todo nos asegure el éxito en la relación; la perfección nos suele abrumar y esa tensión se puede traducir en mentiras, celos absurdos, infidelidades...
No hace mucho, vi un documental sobre sexo, lejos de exponer temas más morbosos me centraré en el capítulo de la monogamía y de lo que hay de innato en ella, en ambos sexos. Pues bien, el ser humano en su evolución, ha optado, en líneas generales, por la seguridad y estabilidad que le ofrecen tener una sola pareja, antes que los fines biológicos de intentar perpetuar una descendencia con el máximo número posible de "parejas". Esta decisión está reflejada en nuestra cultura, aunque ello no quiere decir que sea más correcta que otras en las que se da la poligamia o poliandria, ni siquiera podemos cuestionarlas éticamente, sería algo totalmente etnocentrista.
Lo que vengo a decir, es que todo esto se en acuerdos sociales, que no están en la naturaleza humana, pero que aceptamos con mayor o menor esfuerzo. Porque el hecho de tener una conexión especial con alguien, no quita que exista otra persona con la que tengas, independientemente a la intensidad pero sí de otro modo diverso, otra conexión especial. He aquí donde entra en el juego la presión social, nadie creerá en una extrarelación solo por mera conexión emocional, de hecho todos pensarán que lo haces como desahogo sexual. La sociedad en este sentido no está preparada para mirar con perspectiva más amplia las relaciones interpersonales.
Finalizando, creo que no debemos obsesionarnos con los límites o limitaremos tremendamente nuestras vidas; así, los temas tabú no deben existir entre dos personas que pretendan ese "algo más" entre sí (en este post me excedo en el uso de comillas). Estos tabús sexuales suponen por cierto gran parte del negocio de la pornografía y la prostitución, pero eso es otro tema. En definitiva, hay que ser feliz considerando la presión social en su justa medida y por supuesto sin perder empatía por quienes nos rodean, sin frenos estúpidos como las diferencias de edad, que al final resulta que solamente no es más que un número. En resumen todo está en aplicar el sentido común, que suele ser, el menos común de los sentidos.
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