martes

"Lo que más teme la gente es dar un nuevo paso, emitir una nueva palabra" F. Dostoyevski

Hace un tiempo, leyendo el blog de un amigo, me sorprendió muy gratamente, ver que en su última entrada, se preguntaba como podía la gente vivir sin hacer algo creativo que amenizara sus días. Como alguien podía “arrutinarse” sin ese aliciente, ese momento donde puramente eres más tú; y animaba a la gente a reaccionar haciendo algo creativo que les gustase.

Debo decir que soy bastante afín a su opinión y es que, cada día veo necesario apartar algo de tiempo y esfuerzo para ti, es decir, debe ser horrible finalizar en la cama cada noche sabiendo que de lunes a viernes los días juegan a ser clones los unos de los otros, presa de una aplastante y cargada de inercia, rutina.

Cuando hablo de dedicarse a algo creativo, no me refiero a nada del otro mundo, visto que se suele atribuir a esa palabra (creatividad) una especie de dotes mágicas o es visto como algo reservado a una alta esfera que, de algún tipo, fue bendecida con este don. No es verdad. La creatividad es innata y al mismo tiempo se puede entrenar a lo largo de toda la vida.

Odio cuando la gente entremezcla los significados de creatividad y originalidad, no son para nada lo mismo. No voy a entrar en lindes lingüísticas o terminológicas, pero se refieren a realidades bien distintas, que en ocasiones se solapan, aunque no necesariamente. Nadie en este blog te está aconsejando (ni mucho menos, quien me creería yo al hacerlo, en tal caso) hacer algo supercreativo, original, lleno de sentido y que deba pasar una especie de proceso de aprobación del entorno que te rodea, como tener un hobby oficial; puede y de hecho, debe ser algo personal: aprender a tocar el piano, pintar, escribir, hacer fotografía...lo que sea, menos caer en el modelo sedentario de sentarse a engullir medios de comunicación, al tiempo que te alivias porque “le gusta” lo que escribiste en tu perfil de red social a un desconocido con el que apenas habrás mantenido un par de veces contacto visual en la vida real. No me posiciono en contra de las redes sociales, si de su abuso; su cometido es muy licito, pero deben ser vistas como un complemento y no como el epicentro de la socialización de una persona.

Quiero pensar que esto sucede de forma innata, que la gente escapa de las rutinas o no tiene porqué huir de nada necesariamente, simplemente se abstrae por el simple hecho de mantener una pasión. Leer, pintar, escribir o tocar el piano, no te hará diferente, mucha gente lo hace, pero no es ser original lo que importa; hablamos de ocupar el tiempo con algo creativo que te guste, y eso, está en las manos de todo aquel que lo quiera probar.

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