domingo

Brisa improvisa de domingo

Arena en los ojos, que vidriosos se enjugan. Sonrisa tempranera que se enfunda con ellos y los acompaña. Acompaña también el sol y me horada, en cuerpo y alma. Alma feliz, alma que se ensancha.

Tiempo, es todo lo que tengo. Garantizo usarlo con mesura, construirme solo los castillos de arena, solo y sólo, ni muy presuntuosos que el viento barriere ni tan ridículos de resultar ridículo denominarlos tales. Y en ello, inmiscuido y mezclado, amalgamado en la brisa de este mar continuo, calmo y a ratos alborado, se vive. Habito el cuerpo que rara vez entiende el alma que lo puebla. Porque poblar y habitar son la sal y la resaca de estos oceánicos lares.

Arena en los ojos y salmastros los labios, que pronuncian estas palabras que leo en voz alta, sin saber cual será la siguiente, ni como se encadenará en el sentido completo de este simple vendaval. Ora la polvareda se hace excesiva, ora la echo de menos. 

La vida es tiempo. Y el mejor remedio a su pasar, a su pesar, es el amor. El amor es arena de mar, que brilla al candor del sol, distanciándose de la arena del árido desierto.

martes

Poliedrías

Un día, una semana, un mes o un año,
un derterminada período tiene sus caras.
Cada una de ellas orientada a un lado
formando, así, un cuerpo único.

Cada una de sus aristas non entierra en la desesperanza.
Otras, son una vía de fuga hasta que colapsan con otra arista formando un vértice.
Qué hay dentro de este poliedro, me pregunto. Lo desconozco.
¿Es real? ¿Lo soy yo, al fin y al cabo?

Poliedrías se suceden en el espacio-tiempo delimitado que llamamos vida;
girando, rotando, arrojando sombra, reflejando su albedo. Propiciando elementos de juicio: para un día, una semana, un mes, un año...dependiendo de la cara que nos detengamos a observar, sin descuadrar, del poliedro.

Poliedrías es la incomodez de saber que nada es sencillo. Y la sencillez no es más (ni menos) que vivir feliz (o intentarlo) recorriendo cada ángulo, cada arista o cada vértice, buscando siempre el lado bueno a cada poliedro.

jueves

Y a otra cosa (melodia mental truncada)

Tanto por hacer, tic-tac tic-tac, mucho por pensar, por crear o demostrar; y el tiempo pasa, escapa, huye de esta casa. Se escabulle de esta mente. Mente adormilada, acomodada, no lo sé.

La única seguridad es el tic-tac contínuo. El único refugio es el amor por y de mi familia. Tirar hacia adelante, sin inercia mas con fuerza e inicitativa y las ideas llegarán, no sin esfuerzo, pero tampoco sin satisfacción.

Son días complejos, pero hay que soportarlos. Acompañar el tic-tac sin dejarse arrastrar, dar lo mejor que uno puede y a otra cosa.

Y ¡qué otra cosa! La verdadera vida son ellas.