Y yo las veo por delante en su bicicleta y disfruto mientras juegan en el tobogán o ap escondite sonriendo.
Y pienso en la gran suerte que tengo. Y tengo la suerte de tenerlas. Y sonrío y me sereno y me siento lleno; y aunque el mundo cayera a pedazos mañana hoy ha sido un gran día, desde luego. Como cada día que con ellas paseo.
La vida es eso, son ellas, es juego. Son mi oxígeno vital, mi orgullo sempiterno.
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