Vender la piel del oso antes de haberlo cazado, nada más castizo para explicar (no justificar) el enésimo tropezón con la enésima piedra. Sacar pecho y querer dar lecciones de como debieran o debiesen hacerse las cosas es una afición que mantiene como asiduos ingentes cantidades de nuestros políticos y diplomáticos; aquellos a los que se le llena la boca con la marca España y hablan de Europa como de estar en casa (recuérdense las declaraciones de González-Pons a este respecto)
Un país que ambiciona lo que no puede tener usando medios que no tiene y que, fracaso tras fracaso, tira balones fuera, dejando entrever la burda sombra de sospecha de tintes conspiranoicos. Así pues, no era suficiente con gastar millones de euros en salvar bancos, ni con dejar a estudiantes sin ayudas, de recortar la ley de la dependencia o vender nuestro país en pos de Las Vegas de Europa; era además necesario gastar millones de euros en promover una tercera candidatura para unos juegos olímpicos en Madrid. Los medios que no se tienen o mejor dicho, aquellos usados mediante un criterio de prioridades que se alejan bien poco a las de gobiernos como el de Corea del Norte, para querer obtener esos Juegos Olímpicos, que no puede tener por razones obvias, que hemos comprendido con bochorno internacional incluido.
Que no se supiera responder a cuestiones capitales como el dopaje, es de delito para un Comité Olímpico que lleva casi una década esperando este momento; que somos el peor país de Europa en hablar inglés es algo que sabíamos, pero que además nos jactemos de ello es de vergüenza nacional. Cuando leía titulares hablando de complot y de "¿por qué?" nos han denegado (ahora sí, "nos") la candidatura, me resulta una broma de mal gusto, sería más fácil e interesante un artículo enumerando las razones por las que no deberíamos ni siquiera de habernos presentado o que defendiera por qué deberían confiar en un país de pandereta como el nuestro.
Así pues, entre discursos ridículos, corruptelas diarias y cortinas de humo varias (que si Gibraltar, que si Cataluña) nos encontramos con un resultado nefasto que nadie ha querido comentar. No, no es sobre la prima de riesgo, ni del FMI. El informe es de UNICEF. En España la malnutrición infantil, y hago énfasis: infantil, ya supera el 27% o lo que es lo mismo, casi 2 millones y medio de menores de edad malnutridos.
Pero hemos bajado el paro en 31 personas, a pesar de que la migración española de estos cinco últimos años ya sobrepasa, y con creces, a la de los años sesenta. La actitud parece ser esperar a que pase este mal periodo, a que se "vaya saliendo" de la crisis, curiosa construcción hirientemente pasiva. Se podrán hacer discursos del tipo "salimos de la crisis" o "hemos pagado la deuda" algún día; pero todos los derechos sociales perdidos y en este caso, la malnutrición infantil actual, que comienza a ser un problema preocupante; seguirán patentes o al menos, habrán dejado secuelas más que patentes. La historia es cíclica dicen los expertos, y el hombre la ignora, no se aprende nunca de los errores pasados. Debe ser verdad, volvemos a una situación de postguerra, pero de una batalla que aun sin querer librar, hemos perdido desde el inicio. Pero no se preocupen, siempre nos quedará Berlín...
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