miércoles

La pregunta retórica

Imaginad por un momento que soy el genio de Aladino,
podéis pedir cuanto queráis,
y controlar vuestro destino.

En contra a lo que imagináis
seguro que os contradigo,
y es que no sabéis lo que pedir
y en las siguientes líneas me explico.

¿Queréis ser mejor persona, rodearos sólo de gente buena
o quizás sólo un Lamborghini y un gran piso en Las Vegas?
¿Que acabe la corrupción de todo este sistema
o subir en la escala social para disfrutarlo sin problemas?

¿Os conformáis con ayudar a arreglar un poquito este mundo
o preferís un hedonismo contínuo a cada segundo?

Estoy seguro, no es sencillo saber lo que pedir,
cualquiera clama en sociedad, defender lo colectivo
aunque a la hora de la verdad, a la hora de decidir
el individualismo (n)os podría, el egoísmo más altivo.

¿Quieres tener la aptitud del artista y con trabajo conseguirlo
o sólo la fama y el prestigio sin ningún motivo?
Llegar arriba sin currar, convertirte en lo que criticas,
autoperpetuar tu poder, ignorando el resto de las vidas.

Pretendo hacer pensar con este texto experimental
lo fácil que resulta a todos hablar en subjuntivo
si fuera, fuese, pudiera o pudiese...
Pensad ahora la respuesta: ese será vuestro camino.

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