Es algo que no escapa a nadie, nos
gusta el morbo y somos en cierta medida proclives a las historias que
de una manera u otra no tienen final feliz, incluso cuando no tienen
final preferimos completarlas desde un punto de visto cuanto menos
apocalíptico o al menos oscuro. Por supuesto tras pasarlas por
nuestros filtros personales e interpretaciones que harán transmitir
las mismas de una manera u otra a los demás en su viralizacion.
Muchas veces se ha oído eso de medios
de comunicación que solo daban noticias positivas que han quedado
muertos o en el olvido, al fin y al cabo, fracasados. Si bien puede
dar curiosidad en algún momento su seguimiento no es continuo.
Y es que el ser humano, sabe que la
vida no es un camino de color de rosas y no le gusta sentirse que
solo él tiene problemas. “Mal de muchos, consuelo de tontos” nos
dice no sin cierta sorna el refranero español. Pero esto va mucho
mas allá de todo esto, creo con toda seguridad que hay mil maneras
de contar las cosas y la intencionalidad cuenta en como se haga.
Así como las estadísticas están
hechas para ser interpretadas y por lo tanto mostrar conclusiones
precipitadas por visiones sesgadas de las mismas, con una determinada
información parcial se puede dar a entender algo que quizás no sea
lo mas ajustado a lo real. Veanse los resultados de las oleadas del
Estudio General de Medios interpretados por cada uno de ellos como un
éxito claro.
Pero no voy a descubrir nada nuevo, el
miedo ayuda a controlar y manejar, pero tiene un limite, se llega a
la saturación y provoca el efecto contrario; y es que cuando hay
tanto por lo que temer se relativiza y se aprende a convivir con la
emoción. Esto esta ocurriendo en España, donde los medios solo
hablan de recortes sociales, mientras no recortan un ápice en
iglesia ni a políticos ni sus coches oficiales ni se condena a los
corruptos y si se hace salen indemnes, mientras la “clase media”
paga todo a las grandes fortunas no solo no se les impone impuestos
especiales sino que se les permite la evasión fiscal, llamese
amnistía... Eso genera una crisis de motivación, ante la impotencia
de la crisis de valores imperante en quienes tienen la sartén por el
mango, pero en esto caso existen limites que hacen de punto de
inflexión. No nos gusta oír buenas noticias, correcto, pues
convirtamos las malas en contratiempos de los que aprender, eso no
las conviene en buenas pero si les dará un matiz positivo, el de su
utilidad para la vida: de su consecución para el futuro o
aprendizaje no hablaremos, es meterse en un tema harto extenso del
que abordamos en esta entrada.
En definitiva no queriendo entrar en
esa espiral de crispacion, existe otra visión. Soy un firme defensor
de las personas a nivel individual y en la sociedad a nivel de
personas, de comunidad y no en un sistema basado en el valor de las
cosas, del todo cosificado y en el que al egoísmo se le llama
ambición y la meritocracia solo se aplica según criterios que nada
tienen que ver con el talento. Movimientos como el 15M, y sobre todo
sus asambleas con gente de todas las edades y estratos sociales, hace
casi un año me hicieron restaurar la fe de que algo se puede lograr
y esto si que son buenas noticias aunque muchos medios no las quieran
divulgar por razones ajenas a las expuestas en los primeros párrafos.
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