viernes

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Nos encontramos sumidos y mas que sumidos en una gran crisis, no hablo solo de economía, también de confianza, autoestima y expectativas en general. Cuando se continúan recortando derechos sociales con total desfachatez y con la simple y fría excusa de que se debe disminuir una cifra, la del déficit. Mientras que; observamos atónitos a banqueros y políticos corruptos que escapan indemnes a sus malas acciones (en el doble sentido del término indemnización en muchos casos), todo ello aderezado con una política que no tiene programas ni argumentos y cuando todas las decisiones tomadas supuestamente a crear empleo simplemente dan facilidades al empresario para el despido, esto es, para destruirlo. Parecen mas que suficientes alicientes como para justificar, si no un estado ligeramente depresivo, si una percepción desalentadora y alicaída de la realidad que vivimos y un miedo de lo que nos espere (del que por cierto los grandes medios de comunicación actúan como alimentadores). Así las cosas, vemos como día a día nos vemos golpeados con gran dureza por una crisis que ninguno de nosotros hemos creado (válgame la generalización) pero que aun así pagamos, tanto económica como socialmente, a un precio muy alto, y esto obviamente tiene consecuencias en nosotros mismos a nivel psicológico o al menos anímico.

Hasta aquí nada nuevo, es algo mas que conocido. No obstante, ante estas nuevas situaciones, existen muchas posibles respuestas y actitudes, una de ellas es la de los que deciden probar suerte en el extranjero; y es que, si nos vendieron tanto lo bueno que seria la globalización (aunque todo fuera una bella excusa para hacerla a nivel de mercados) ahora es el momento de comprobarlo. Siguiendo este argumento o no, son ya miles o miles (por no decir millones) de españoles los que salen de su país a probar suerte, como ya hicieron dos generaciones atrás algunos de sus abuelos o bisabuelos. La única diferencia es que los jóvenes que ahora lo hacen suelen poseer una titulación universitaria.

El tema es demasiado amplio como para tomar la decisión “a la torera” sobre lo positivo o negativo de este fenómeno para España y mas teniendo en cuenta que seria juez y parte. En mas de una ocasión, he hablado de la que yo denomino generación Erasmus y su mayor apertura mental (ojo, no quiere decir que todos los que se van de Erasmus pertenezcan a esta, aquellos que usan la beca simplemente para estar con españoles, embriagarse y volver con la sensación de haber estado de vacaciones no los considero intrínsecos a este grupo). El poder moverte por Europa, ya sea por la razón que fuere (estudio, trabajo, tesis...) ya da una predisposición, un primer paso al pensamiento del “Por qué no?” respecto a probar suerte algún día en el extranjero, y esa ya es una actitud de lucha activa frente a la crisis de la que hablábamos en el primer párrafo.

Se escuchan muchos argumentos, a cual mas demagógico y denostado a favor y en contra de este fenómeno migratorio. Aducir que problemas sociales como el racismo se cura viajando o que por lo contrario, esta provocando una fuga de cerebros dejando en el país a la gente con menor preparación, no es correcto ni valido, en ninguno de los casos. La predisposición a emigrar no es sinónimo de capacidad o aptitud y si de actitud, y viceversa. La tendencia es ascendente, cuando hablo con la mayoría de españoles que viven fuera no entra en sus planes volver a España en menos de 3 o 4 años, y creo lo seguirá siendo, yo vivo en Italia actualmente en mi caso trabajando de lo que he estudiado con contrato, un absoluto lujo en España, pero esto no esta creado para hablar de mi. Son tiempos difíciles, de acuerdo, pero para gente a la cual le gusta vivir nuevas experiencias, los cambios y probar los limites de su capacidad de adaptación encuentran en esta crisis, si se me permite, una especie de filón, razón o excusa oficial u oficiosa para salir a probar suerte. Yo no sé hasta que punto me identificaría con este ultimo grupo de gente, pero, como os decía anteriormente, no estamos aquí para hablar de mi.

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